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REFORMULANDO EL MUNDO DEL BEISBOL

REFORMULANDO EL MUNDO DEL BEISBOL

Moneyball:Rompiendo las reglas, de Bennett Miller es la nueva película de Brad Pitt sobre el mundo del beisbol, la cual ha logrado colarsew entre las finalistas a los Oscar, consiguiendo seis nominaciones, entre ellas lejor película, actor (Brad Pitt) y actor secundario (Jonah Hill).

La historia, basada en hechos reales y muy influenciada por el tan en boga Design Thinking, cuenta cómo  Billy Beans, director deportivo de los Okland Athletics, un equipo modesto de la liga de beisbol en EEUU, consigue en el año 2002 formar un equipo contra viento y marea, siguiendo las estadísticas matemáticas de Michael Lewis, quien publicó el libro Moneyball: The art of winning an Unfair Game. Además contrata a un asesor, Peter Brand (un sorprendente Jonah Hill, huyendo del estereotipado adolescente de Supersalidos), un joven economista que le ayudará a confeccionar un equipo a base se jugadores en apariencia devaluados y rechazados por otros equipos, pero que finalmente pueden resultar más que competitivos. Esta manera de actuar le enfrentará a los antiguos "ojeadores" del equipo, quienes no aceptan de buen grado las arriesgadas decisiones de Beane y su nuevo asesor.

La película acierta en plantear un discurso que enfrenta la modernidad y las ideas renovadoras con el tradicionalismo. Aunque a veces los neófitos en este deporte y en las operaciones estadísticas puedan sentirse un tanto perdidos y descolocados. La cinta también pone sobre la palestra cuestiones como la superación personal, la lucha por los ideales que uno cree, redefiniendo el concepto de ganadores y perdedores.

EL guión, escrito por dos colaboradores de David Fincher, Steve Zaillan (Millenium) y Aaron Sorkin (La red social) a menudo naufraga entre tantos datos estadísticos y valores deportivos. Desde mi punto de vista, la intención es muy ambiciosa y, a pesar de la sólida construcción narrativa, fracasa en la búsqueda de la emoción y no logra implicar -como una historia de estas características debería- al espectador en la lucha de Billy Beane por sacar a su equipo adelante. Una verdadera lástima, pues el material y el equipo prometía un película más redonda y se queda sólo en una cinta interesante, pero demasiado abrumadora en su concepción.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Billy Beans reinventando el futuro de los Oakland y el suyo propio.

GLENN CLOSE EN LA PIEL DE UN HOMBRE

GLENN CLOSE EN LA PIEL DE UN HOMBRE

Rodrigo García tiene un especial peso para las historias femeninas y lo demostró sobradamente en Cosas que diría con solo mirarla, Nueve vidas y Madres e hijas.

En esta ocasión en el punto de mira está también una mujer, pero con una apariencia peculiar: es un mayordomo que viste como un hombre y a quien todos conocen como Albert Nobbs.

Glenn Close, quien ya coincidió con el director en cosas que diría con sólo mirarla es el alma mater del proyecto, pues no sólo es la protagonista, sinó que también es la guionista y protagonista y productora de este film de época, ambientado la Irlanda de mediados del S.XIX.

La película vive y respira para este extraño y triste personaje, que encaja perfectamente con el ambiente de la época y que anticipa aires de Charles Chaplin. El personaje de Glenn se siente atraído por una criada del hotel donde trabaja, Helen, interpretada por Mia Wasikowska -muy cómoda en papeles de época desde Jane Eyre-.

La historia nos recuerda a Yentl, en aquella ocasión era Barbra Streisand la que se ponía en la piel de un hombre. En este caso, el curioso hombre dentro del cuál late un escondido corazón de mujer es Glenn Close, la razón de ser de una cinta, concebida para el sobrio lucimiento de una actriz, quien ya saboreó las mieles del éxito y que vuelve a demostrar una solvente madurez interpretativa. No en vano fue Premio Donostia a toda su trayectoria en la pasada edición del Festival de San Sebastián y con Albert Nobbs aspira a arrebatar el Oscar a la también excelente Dama de Hierro/Meryl Streep.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Albert Nobbs, viviendo en contra de lo establecido.

TIERNA Y REVELADORA MIRADA A LA VEJEZ

TIERNA Y REVELADORA MIRADA A LA VEJEZ

Basada en la novela gráfica del dibujante Paco Roca, Arrugas de Ignacio Ferreras es una tierna, emotiva y realista mirada a una época de ausencias y desencuentros, de olvidos y de esperanza: la vejez.

Inspirado en la figura paterna del dibujante, Arrugas relata la llegada de Emilio a una residencia de la tercera edad tras aparecer en su vida los primeros síntomas del terrible Alzheimer. La relación de Emilio con los demás residentes, especialmente con su compañero de habitación, Miguel un personaje un tanto fulero, que mostrará actitudes más amables de lo que en una primera impresión pudiera suponer.

Los ancianos piensan acerca de su vida y de cómo era en el pasado su relación con sus seres queridos y de cómo es en la actualidad, este hecho desemboca en más de una reveladora y lúcida reflexión. La vida continúa y en la residencia uno puede resignarse a darlo todo por hecho y sumergirse -más bien ahogarse- en la más tediosa rutina o bien buscar un poco de acción porque nunca se es suficientemente mayor para disfrutar del momento.

El trazo del dibujo es sencillo, no busca la espectacularidad ni muchísimo menos el efectismo del 3D, pero para ver el minúsculo pero muy significativo esbozo de sonrisa en la cara de un abuelete, no hace falta más.

Al final, por la enorme carga humanista y sentimental de la cinta, se pudiera casi interpretar como si se tratara de un Toy Story 3 de la tercera edad.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Encuentros en la tercera edad.

REVISIONISMO DE UNA CONTROVERTIDA FIGURA DEL SIGLO XX

REVISIONISMO DE UNA CONTROVERTIDA FIGURA DEL SIGLO XX

Según las épocas, parecen ponerse de moda ciertos géneros cinematográficos tales como western, de piratas, incluso las relacionadas con Robin Hood. Lo novedoso es que ahora perecen coincidir en la cartelera dos cintas con algo en común: la biografía de dos personajes controvertidos del Siglo XX. La primera cinta es La dama de Hierro y la que nos ocupa ahora, J. Edgar.

La película trata la parte adulta de la vida de quien fuera el fundador del FBI J.Edgar Hoover. Interpretado por un siempre resolutivo Leonardo Dicaprio, la biografía transita en el tiempo describiendo los hechos claves de la vida, tanto profesional como personal del protagonista.

La duración es considerable más de 2 horas y cuarto y se nota la impronta de su director Clint Eastwood. El único punto negativo es la excesiva insistencia en un determinado delito ocurrido a principio de los años ’30. Una realización sobria y un discurso impoluto para quien fuera una persona delante de la cual llegaron a rendir cuentas hasta 8 presidentes de los Estados Unidos. No es un tarea fácil la de escribir una biografía a Hoover, si Clint Eastwood hubiera querido realizar un film fácil hubiera sido menester elegir un personaje sin tantas sombras, pero el director ha hecho su elección y en su labor no pretende redimir a nadie.

Le acompañan a DiCaprio una brillante Naomi Watts, como su fidelísima secretaria y un desconocido y acertado Armie Hamme,r como su brazo derecho y secreto enamorado. No hay que olvidar a Judi Dench en su papel de arropadora y adorarísima madre de Hoover, personaje clave en la vida de esta personalidad clave del siglo XX.

D.PALOMAR.-

Pie de foto: Leo Dicaprio compone un Hoover, desde la juventud hasta la madurez.

MIRA QUE TE HAS DE MORIR...

MIRA QUE TE HAS DE MORIR...

"Mira que te mira Dios...mira que te está mirando...mira que te has de morir...mira que no sabes cuándo".

Estas terribles sentencias abren los cuatro capítulos en los que está dividida Silencio en la nieve, la nueva película de Gerardo Herrero, basada en la novela de Ignacio del Valle, El tiempo de los emperadores extraños.

La acción se sitúa en la Rusia de 1943. Tras una espectacular secuencia de inicio, donde vemos un horrendo crimen en un lago helado, la cinta narra la investigación del soldado Arturo Andrade (Juan Diego Botto) quien, ayudado (y vigilado) por el sargento Espinosa (un estupendo Carmelo Gómez) intentará esclarecer esa y otras sucesivas muertes con un modus operandi en común, como si se tratasen de asesinos rituales.

La película combina elementos del thriller enmarcados de thriller enmarcados en un contexto bélico, la Rusia de 1943 donde la División Azul luchó contra los soviéticos. Quizás lo que más sorprenda de la propuesta es la utilización de la masonería para crear un halo de misterio, así como la aparición de varios personajes secundarios un tanto extraños y siniestros que enriquecen el relato. También es relevante la impecable factura visual de la cinta, con una fotografía que refuerza la sensación de frío intenso (el rodaje tuvo lugar en Lituania a temperaturas extremas entre -10 C y -25 C ).

Otro tema que aborda la cinta es la siempre delicada convivencia entre diferentes facciones e ideologías: comunistas, nacionales/falangistas y republicanos así como el sinsentido de la guerra a la que se ven abocados.

No obstante, la película adolece de demasiada contención formal. Ninguno de los elementos: thriller, bélica, drama íntimo sobresale por encima de las demás y tampoco se profundiza en demasía sobre ningún aspecto, seguramente debida a la difícil traslación del material literario a la gran pantalla. Es una auténtica lástima que en una propuesta que contaba con tan interesantes y variados argumentos se vea lastrada por la falta de emoción del relato, que nos deja casi tan fríos como la gélida estepa rusa.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Juan Diego Botto y Carmelo Gómez dan caza a un asesino en la Rúsia de 1943.

SENSIBLE TRAGICOMEDIA EN EL PARAÍSO

SENSIBLE TRAGICOMEDIA EN EL PARAÍSO

Alexander Payne últimamente se ha especializado en retratar la masculinidad en crisis. Si en Entre Copas, un hombre instalado en los 40 (Paul Giamatti) tenía que hacer frente a un traumático divorcio, en A propósito de Schmidt, se retrataba el siempre difícil momento de la jubilación de un trabajador de más de 60 años (Jack Nicholson).

En esta ocasión, The Descendants nos sitúa frente a Mattie King (George Clooney) un abogado hawaiano de 50 años, padre de dos hijas y marido de una mujer que está a punto de morir a causa de un accidente de lancha. 

¿Qué tiene de especial esta película que la convierte en obra madura y llena de verdad y autenticidad?

El guión, basado en la novela de Kaui Hart Hemmings, transita de manera equilibrada entre la tragedia y la comedia, la historia que se narra es dolorosa y amarga, pero también hay luz y situaciones que bordan el patetismo, lo que hace que el espectador pase de la sonrisa a la lágrima de manera natural.

En todo momento, la historia es creíble y está construida y marcada con un tempo narrativo adecuado, sin prisas pero sin pausa. Ésta es una obra mayor, una película que traspasa al espectador, implicándole y emocionándole, sin caer en la sensiblería, ni en los sentimientos prefabricados.

Por otra parte, la película aborda varias temáticas que tienen como eje en común los sentimientos de pérdida y de separación por parte del protagonista.

Matt, interpretado por un muy convincente George Clooney, quien encarna a la perfección a este padre de familia y marido engañado -y con un leve gesto, un silencio o una palabra, inunda la pantalla-, debe enfrentarse a la traumática pérdida sentimental y física de su mujer. A raíz de descubrir una infidelidad, el protagonista comienza una peculiar búsqueda de la verdad para esclarecer los hechos.

Además también ha de conseguir que la familia que estaba cada más alejada se mantenga como un "archipiélago unido". En este sentido, se abordan las siempre difíciles relaciones paterno-filiales con sus dos hijas: Scottie (Amara Miller), de 10 años con ansias de dejar atrás su niñez y Alex (Shailene Woodley, auténtica revelación), una joven de 17 años, quien vive recluida en un internado.

Todo ello, unido al conflicitivo dilema de tener que vender una vasta extensión de tierras vírgenes de Hawaii heredadas, por Mattie y muchos familiares más, de sus antepasados aristócratas en las islas. Así pues, Hawaii se convierte en un personaje más de esta tragicomedia sobre la vida y sus alegrías y dificultades, relatada de una manera nada estereotipada ni maniqueísta, sinó más bien como un retrato realista de la familia y por ende, de la sociedad contemporánea.

Una película maravillosa que os atrapará de principio a fin, siguiendo el periplo de sus atribulados personajes.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Matt y Alex, padre e hija con muchos temas que resolver.

DAVID FINCHER LOGRA UN MILLENIUM QUE NOS DEJARÁ SIN ALIENTO

DAVID FINCHER LOGRA UN MILLENIUM QUE NOS DEJARÁ SIN ALIENTO

Uno de los fenómenos literarios estos últimos años ha sido la trilogía Millenium del sueco Stieg Larsson. El éxito desbordante de esta propuesta ha llevado consigo ha sido la llegada a nuestras latitudes de otros autores del área geográfica de Larsson así como una variopinta adaptación de su obra en formato de gran y pequeña pantalla. Dichas adaptaciones, en forma de largometraje y de mini series, más allá del guión y del descubrimiento de Noomi Rapace, ya despuntaban por su calidad y por otros matices.

Por ello, no lo tenía nada fácil David Fincher a la hora de enfrentarse al reto de adaptar al cine el primer libro de la famosa trilogía de Stieg Larsson, Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres. De todos es sabido que las adaptaciones hollywodienses no suelen brillar por su aportación al mundo del séptimo arte. Fincher ha roto con los tópicos.

El primer reto, mantener al espectador atento a la gran pantalla durante cerca de tres horas, se supera marcando un tempo constante que sólo se acelera en momentos puntuales. La tensión que Larsson imprimió en su obra se palpa fotograma a fotograma y el retrato de la sociología nórdica se siente en cada escena, en cada gesto de los personajes, en cada palabra. Incluso en la versión original inglesa se "cuela" alguna palabra y algunas expresiones locales. El sello que Fincher imprime a sus obras, con atmósferas turbias y opresivas, personajes moralmente ambiguos, uso de la estética fría oscura y azulada cuadra perfectamente con los escritos de Larsson.

En lo referente a los actores, el primer reto ha sido encontrar a una Lisbeth Salander que fuera capaz de hacernos olvidar a la reveladora Noomi Rapace. Rooney Mara se adapta como un guante a la complicada personalidad de la astuta hacker. Por su parte, Daniel Craig dota de un ligerísima pero bien aplicada capa de cinismo al inquieto reportero Mikael Blomkvist. Por último destacar las aportaciones del primer espada su eco Stellan Skarsgård su papel de Martin Vanger y del siempre excelente Christopher Plummer como el patriarca del clan Vanger.

Hayan leído o no la obra, merece la pena ver este Millenium. Les dejará sin aliento.

D.PALOMAR.-

Pie de foto: Salander y Blomkvist, destinos cruzados.


AMENAZA ALIEN EN MOSCÚ

AMENAZA ALIEN EN MOSCÚ

Últimamente estamos asistiendo a una reformulación del género sci-fi de alienígenas. Si Super 8 y Attack the block eran dos caras de una misma moneda para homenajear el cine de los años 80, ahora nos llega una nueva propuesta que pretende acercarnos al cine de castástrofes de los 70, pero con más espectacularidad de efectos especiales y rodada en 3D real: La hora más oscura.

Su director Chris Gorak no nos dice gran cosa, pero si os hablamos de que su productor es Timur Bekmambetov, realizador kazajo de dos films de culto en el género fantástico, como Guardianes de la Noche y Guardianes del Día o de Wanted, la película promete.

Promete grandes dosis de espectáculo que, además se ha rodado en un escenario insólito para este tipo de producciones, como es la Plaza Roja de Moscú. Así pues, la capital rusa es el escenario donde cuatro jóvenes turistas un tanto desubicados en un país con una lengua que no entienden tendrán que hacer frente a una amenaza exterior. Éstos están interpretados por cuatro actores muy prometedores que vienen del cine indie: Max Minghella (La red social); Olivia Thilby (Juno); Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes) y Joel Kinnemann (de la serie The Killing).

La película es un entretenimiento muy bien rodado en 3D, con muchos golpes de efecto que seguramente hará las delicias de los amantes de la ciencia ficción, ávidos de nuevas experiencias sensoriales. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Emile Hirsch es uno de los desorientados turistas en Moscú, quienes tendrán que hacer frente a una invasión alienígena.

LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA

LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA

A la prolífica filmografía cubana, le faltaba tocar un género que desde hace un tiempo, se halla en boga: Los muertos vivientes. Para ello, nada más recurrente que un curioso título, Juan de los Muertos -con la añadida coletilla de "matamos a sus seres queridos"- y un aún más curiosa sinopsis: Los zombis están aterrorizando la ciudad de La Habana y Juan (Alexis Díaz de Villegas) un holgazán superviviente de la vida y de si mismo decide fundar una empresa dedicada al exterminio de los muertos vivientes

La historia tarda en arrancar pues el retrato de Juan, de sus curiosísimos amigos y de la siempre pintoresca cotidaniedad cubana. No obstante, la espera es placentera: el devenir caribeño, la ideosincrasia social, el tiempo marcado no por el reloj, sino por los latidos del corazón...hasta que...sorpresa sorpresa...ataque zombi y Juan con sus colegas deciden que pueden hacer un sobresueldo ayudando a quien tiene un muerto viviente en su casa.

A partir de ese momento, empieza la acción y como es habitual en este tipo de películas, son singulares las situaciones que viven estos curiosos cubanos. A destacar el atípico baile el protagonista tiene con un personaje llamado "La China". En esta cinta, cabe decir que las escenas carecen del efectismo gore tan visto en otras propuestas, para centrarse en los pensamientos de Juan y sus compañeros siendo necesario ver los increíblemente logrados créditos finales para ver el desenlace de la cinta.

La cinta, proyectada en la reciente edición del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges,es un cóctel del hiperretratado realismo social cubano, con toques de comedia costumbrista centrándose la novedad en el subgénero de los zombis pero sin festín de sangre.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Juan encabeza su peculiar "rat pack" antizombis.

THE YELLOW SEA: CÓMO SE FORJA UN ASESINO

THE YELLOW SEA: CÓMO SE FORJA UN ASESINO

La tragedia de las consecuencias de los actos del hombre no siempre se ven provocadas por una realidad concreta, sinó que a veces el pensamiento produce pesadillas más turbias que la propia realidad.

Esta espesa frase podría ser un breve resumen de The Yellow Sea, la segunda cinta del director coreano Na Hong Jin tras la aclamada The chaser. La geometría de esta historia recae principalmente sobre el triángulo formado por 3 personajes: Gu-Nam (Ha Jung-Woo), un desubicado taxista chino, quien vive ahogado por la tristeza (y endeudado) por la marcha de su mujer a la vecina Corea del Sur en busca de una vida mejor y con la esperanza de un reencuentro. El segundo vétice se centra en Myun (Kim Yun-Seok) un mafioso local chino quien sabiendo de la precaria situación económica de Gu-Nam le ofrece una pequeña fortuna para que asesine a una persona en Corea. Finalmente, los destinos de Gu-Nam y de Myun se cruzarán con el de Kim Tae-Won (Cho Seong-Ha), un coreano con bastantes malas intenciones...

La duración de la cinta sobrepasa las dos horas y la primera parte, nos sitúa en la vida cotidiana de un grupo étnico chino, quien malvive entre la dickensiana China actual y la más humana Corea del Sur. El drama de la inmigración ilegal está presente en todo el film y es fácil imaginar otros escenarios fronterizos en el mundo en los que se prodiga esta indigna situación.

Pasada la primera hora, empieza la acción. Cuando surge, la crueldad y la maldad invaden la pantalla de la manera más descarnada posible. La puesta en escena es digna de los thrillers de cabecera de la cinematografía hollywoodiense y la banda sonora a cargo de Jang Young-Gyu y de Lee Byung-Hoon arropan el poder visual de la imagen.

En definitiva, una película de acción amarga, en la que sus personajes exudan miseria, venganza y resentimiento.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Hay acuerdos que nunca deberían haberse llevado a cabo.

COMEDIA GAMBERRA SOBRE UNA BODA MUY PECULIAR

COMEDIA GAMBERRA SOBRE UNA BODA MUY PECULIAR

Una boda de muerte, de Stephan Elliot, es supuestamente la secuela de Un funeral de muerte, aunque poco tenga en común con aquella película tan british, excepto que un grupo de personas y familias se reúnen a causa de un acontecimiento excepcional. Aquella vez la reunión giraba en torno a la muerte del padre de familia, quien ocultaba muchos secretos y, en este caso, para la boda del protagonista (Xavier Samuel) en Australia. Así pues, esta nueva comedia está más bien a las antípodas de la primera y guarda más puntos de conexión con Resacón en Las Vegas o La boda de mi mejor amiga. 

Para comenzar, el novio tiene también una excéntrica pandilla de amigos (como ocurre en Resacón): el crápula Tom (Kris Marshall -actor que también salía en Un funeral de muerte y que aquí gana en protagonismo); el influenciable y disparatado Graham (Kevin Bishop) y el deprimido Luke (Tim Draxl). Ellos serán los que generarán los líos en una boda muy de alto postín, pues la novia Mia (Laura Brent), es la hija de un senador conservador. 

En este tipo de comedias gamberras y de enredo no conviene saber mucho del argumento para preservar en todo momento la sorpresa. No obstante, sí diremos que Olivia Newton-John (Grease) se reserva un divertido rol y que hay un carnero que hace de las suyas...

Aunque la película no ofrece gran originalidad, es cierto que la comedia funciona y la película ofrece todo lo que se espera de este tipo de propuestas: desde el primer minuto hasta sus créditos finales no decae el endiablado ritmo, en especial por el buen hacer de todo su reparto coral -con una gran química y vis cómica- y por la sucesión de situaciones rocambolescas y gags que aportan una buena dosis de diversión y entretenimiento.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: El novio y su trío de amigos.

SHERLOCK, LO MEJOR DE LA FUNCIÓN

SHERLOCK, LO MEJOR DE LA FUNCIÓN

Si dos años atrás, Guy Ritchie sorprendió con la revisitación postmoderna del mítico detective Sherlock Holmes y su fiel ayudante el Doctor Watson y dejó una puerta abierta a una posible secuela con la simple mención del nombre de Moriarty, ahora se ha cerrado el círculo.

Sherlock Holmes: Juego de sombras repite protagonistas: el excéntrico y carismático Sherlock compuesto por Robert Downey Jr y su acólito y todo hay que decirlo, un paso por detrás, Jude Law encarnando de nuevo a Watson. En esta ocasión, la aventura es más sombría, acercándose a  la estética de cómic gótico creado por Alan Moore. 

Si lo mejor de la función debía ser el súper villano Moriarty (Jared Harris) hemos de decir que no está a la altura de las expectativas creadas -a diferencia del inquietante y misterioso malvado Lord Blackwood que bordaba Mark Strong en primera parte-. Seguramente porque el auténtico rey de la función sigue y seguirá siendo Downey Jr alias Sherlock. A pesar de la inclusión de una de las actrices de moda, Noomi Rapace (a la que le sigue pesando la sombra alargada de Lisbeth Salander), la historia no ofrece grandes sorpresas ni alicientes, pues ha perdido el factor sorpresa de la cinta original. 

No obstante, la estética oscura y la diversión están aseguradas. Contentará a los fans de Guy Ritchie y de Robert Downey Jr y no tanto a aquellos que busquen una trama diferente y original para esta secuela que, de nuevo, vuelve a quedar abierta para que una nueva propuesta cierre dentro de un tiempo la trilogía.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Un cada vez más interesante Robert Downey Jr vuelve a ponerse en la piel del carismático Sherlock Holmes de Guy Ritchie.

DAMA DE HIERRO CON GUANTE DE SEDA

DAMA DE HIERRO CON GUANTE DE SEDA

Una de las grandes personalidades políticas de la segunda mitad del siglo XX ha sido para bien o para mal, Margaret Thatcher. Phyllida Lloyd, directora de Mamma Mia, repite actriz protagonista con una Meryl Streep, quien borda el papel de la que fue durante 11 años Primera Ministra Británica y que podría suponerle su 17 nominación al Oscar. Es la actriz más nominada de la historia.

Este no es un biopic al uso, puesto que la película se estructura a través de los recuerdos de una Margaret Thatcher octogenaria y con indicios de senilidad, mostrándose un tanto abrumada por las luces y sombras de su pasado. En el film se recogen muchos aspectos de su vida personal e íntima, así como se da relevancia a la gran historia de amor con Denis, su marido (interpretado por un gracioso Jim Broadbent -Another Year). 

Así pues, vemos a una joven Margaret (Alexandra Roach), hija de un tendero con la idea de cambiar su país que ingresa en las filas conservadoras y que llega a ser en 1959 la primera mujer en ser elegida como representante en el Parlamento Británico (con una secuencia muy representativa al respecto de ser la única mujer en un espacio reservado para los hombres).

Un aspecto curioso es el de las clases de asesoramiento de imagen y de dicción a la que es sometida Thatcher antes de enfrentarse a las elecciones de 1979, que nos recuerda a las que recibía Colin Firth en El discurso del rey. 

También asistimos a su proclamación como líder del Partido Conservador y posteriormente como Primer Ministro. Aunque la película no sólo refleja su ascenso, sus éxitos (guerra de las Malvinas) y errores (Poll Tax), que precipitaron su caída en el mundo político, sinó que es un espejo de su manera de pensar. Con máximas como "nos convertimos en lo que pensamos, para mí son más importantes los pensamientos que los sentimientos", se transmite toda la ideosincracia y el carácter de una mujer fuerte y luchadora, a quien le importaba más hacer algo por su país que ser alguien. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Meryl Streep se pone en la piel de La Dama de Hierro en diferentes etapas de su vida personal y política.

UN INDIVIDUO INDEFENSO FRENTE A UN INEVITABLE DESTINO

UN INDIVIDUO INDEFENSO FRENTE A UN INEVITABLE DESTINO

El cine rumano ha dado buenas historias en los últimos años. Un buen ejemplo de ello es Cuatro meses, tres semanas y dos días, de Christian Mungiu, multipremiada en el festival de Cannes. Una tragedia íntima cuyo tema principal eran los abortos clandestinos. Cuatro años después, Florin Serban dirige Si quiero silbar, silbo, una película que, partiendo de un drama personal denuncia toda la institución familiar y penitenciaria.

Primero de todo, cuatro apuntes sobre su argumento, Silviu (George Pistereanu) es un chico rumano que está recluido en un centro de menores. Cuando le falta poco para salir definitivamente, recibe la visita de su hermano, quien le cuenta que su madre se le quiere llevar a Italia. Silviu hará todo lo imposible para que esto no ocurra y recurrirá a medidas desesperadas, incluso tomando como rehén a a una voluntaria del centro, Ana (Ada Condeescu), una joven por la que se siente atraído.

El director parte de la historia personal de Silviu para que comprendamos que el entorno familiar condiciona al individuo, así como las ciucunstancias personales adversas que le tocan vivir. La película es una muestra de cine de denuncia efectivo y sin efectismos donde la familia, las penitenciarias de menores y la justicia no salen demasiado bien parados, sinó que, bajo el microcosmos que envuelve a Silviu, se ponen en tela de juicio y se denuncian tanto el abandono familiar como el aislamiento social de un individuo al que la vida parece darle la espalda y no quererle conceder una segunda oportunidad.

Aspera y amarga, la película podría encontrar un poco de luminosidad en el insólito conato de historia de amor entre los protagonistas, aunque el destino prefijado caiga inevitablemente como una losa.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Silviu y Ana, ¿amor en tiempos difíciles?

BIENIENTENCIONADA HISTORIA DE SUPERACIÓN PERSONAL

BIENIENTENCIONADA HISTORIA DE SUPERACIÓN PERSONAL

Un lugar para soñar (We bought a zoo), de Cameron Crowe (Casi famosos), es una película bienintencionada y familiar que sólo se justifica por dos variables, por estrenarse durante el periodo navideño y además, en época de "vacas flacas".

La trama, basada en una historia real,  -aunque todo nos parece demasiado bonito y edulcorado para ser verdadero- cuenta la historia de superación personal de Benjamin Mee (Matt Damon), un padre viudo y con dos hijos: la pequeña y risueña Rosie (Maggie Elisabeth Jones, una niña angelical que irradia sus emociones) y el problemático Dylan (Colin Ford), viviendo una dificil adolescencia. Un día decide cambiar de vida, dejarlo todo, trabajo y casa y comprar una nueva vivienda que conlleva ocuparse de una reserva animal, que antes había sido un zoo. Allí conocerá a un ecléctico grupo de cuidadores, capitaneados por la luchadora Kelly (una recuperada para el cine Scarlett Johansson). A partir de entonces todos lucharán juntos para poner en marcha el zoo, superando todo tipo de dificultades personales y profesionales.

Matt Damon quien, después de Contagio, repite el rol de padre "desesperado" por las circunstacias, con dos hijos y viudo no acaba de "contagiar" el entusiasmo que la historia requiere. Sólo encontramos algo de verdad en una amarga disputa con su hijo y en alguna conversación con el personaje de Scarlett Johansson.

La película, a la que le cuesta bastante arrancar, se ve lastrada por un guión demasiado blanco, en el que las máximas son el cambio personal, la cooperación para afrontar los retos que van encontrando por el camino y el amor a las personas por encima incluso del amor a los animales.

Una propuesta demasiado bondadosa e inofensiva, que por momentos aburre más que entretiene. Sólo la banda sonora consigue transmitir más que las emociones supuestamente a flor de piel de los sufridos personajes.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Matt Damon y Scarlett Johansson están al frente de esta producción familiar.

PORFIRIO: RETRATO SINGULAR DE UN COLOMBIANO

PORFIRIO: RETRATO SINGULAR DE UN COLOMBIANO

Porfirio, de Alejandro Landes cuenta, a medio camino entre el relato de ficción y la crónica documental la historia real de Porfirio Ramírez, un colombiano de mediana edad quien, tras recibir un balazo en la espalda, vive impedido en una silla de ruedas.

La película narra el día a día de este hombre quien necesita la ayuda de su pareja sentimental, Jassbleidy y de su hijo Lissin para realizar algunas de las acciones más cotidianas, como tomar un baño o levantarse de la cama. Aunque hay otras para las que, sorprendentemente, se vale bien por sí mismo. Planos fijos y largos sirven de testimonio narrativo de la cotidianidad de un hombre que actualmente es "vendedor de minutos" desde su teléfono móvil. 

Aunque la mayor parte del tiempo la acción trascurre entre las cuatro paredes de su humilde pero más que digna morada, hacia la mitad de la película se nos muestra a Porfirio fuera de su casa. Es en estos momentos donde aparece la escena social de la Colombia rural y vemos en qué ocupa su tiempo antes de que el tiempo le mate a él. En su periplo vital se encuentra con otros personajes tan singulares o más que el protagonista, así como con las personas que le rodean.

Pese a todo, no es una crónica desesperanzada, sinó que refleja la lucha de un hombre por sobrevivir y seguir adelante a pesar de sus circumstancias. 

Atención a un final sorprendente y transgresor, que pretende dinamitar con todo lo establecido con anterioridad y que es el colofón a una singular cinta que merece un visionado sin prejuicios de ningún tipo. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Porfirio ayudado en su cotidianidad por su hijo Lissin.

DRIVE TO NOWHERE

DRIVE TO NOWHERE

Hay películas que están destinadas a convertirse en films de culto, sobrepasar la barrera de lo bueno y convertirse en extraordinarias. Pensaba que éste sería el caso de Drive, de Nicolas Winding-Refn, una cinta que ha levantado gran expectación allá donde se ha proyectado y que ganó, nada más y nada menos, que el premio al mejor director en el festival de Cannes.

¿Cuál es el problema de Drive? Su principal handicap es su intención de hacer un film independiente vestido de película para todos los públicos, cosa que no es en absoluto.

A la cinta le cuesta bastante arrancar, es demasiado lenta y esteticista y cuando lo hace, explota de manera muy precipitada, como si quisiera compensar al espectador por la larga espera para saber por dónde se va a dirigir la trama.

Si que es cierto que hay elementos que me gustan y mucho, su fotografía, su banda sonora a cargo de Cliff Martínez -autor de la reciente Contagio- son magníficas, de lo mejor que he visto y escuchado últimamente. Aunque pueda sonar tópico, cuando lo que más recuerdas de una película son sus elementos estéticos y sonoros, algo realmente falla.

Su protagonista también es excelente. Ryan Gosling, ataviado con una chaqueta dorada con un escorpión en la espalda -que se va a convertir en una indumentaria mítica de la historia del cine- y con un palillo perenne en a boca, compone a la perfección un personaje sin nombre. Este hombre es un especialista de cine de acción -por ello, nos esperábamos escenas de acción y persecuciones de coches a la altura de las circunstancias-. Es un ser misterioso, no se sabe de dónde viene -aunque intuyes mucha turbiedad en sus actos pasados- ni a dónde va exactamente. Sólo se define cuando busca la redención a través del amor. Este personaje, lacónico en palabras y en gestos, podría recordarnos a un joven Clint Eastwood cuando rodaba spaghetti westerns o al Steve McQueen de Bullit o La huída, aunque tampoco está tan alejado del Charles Bronson en El justiciero de la noche por su contundente y violenta manera de actuar.

La película pasa de momentos típicos y lugares comunes del cine indie americano a escenas de una brutalidad y violencia impactantes. En este sentido, cabe decir que la cinta va de menos a más. Pero este in-crecescendo narrativo me deja, a menudo, un poco fría y vacía, me decepciona, pues me falta algo que me compense tanta brutalidad. El amor entre la pareja protagonista no es suficiente para redondear una buena película que, por otro lado, está predestinada a convertirse para muchos en un film de culto, ya con su mítica frase: "What did you do? I drive". 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Ryan Gosling con su mítica chaqueta dorada, a punto de pasar a la acción.

GALAXIA DE VALORES EN UN MICROCOSMOS

GALAXIA DE VALORES EN UN MICROCOSMOS

Aki Kaurismäki es un rara avis en el amplio espectro del arte cinematográfico. En su última propuesta Le Havre, su eclecticismo hace mella en el atrevido espectador.

La historia trata de como Marcel Marx, un buen hombre (André Wilms) ayuda a Idrissa, un pequeño inmigrante ilegal (Blondin Miguel) a llegar a su destino. De trasfondo, la bella historia de amor entre Marcel y su mujer Arletty (Kati Outinen) en un precario entorno.

La estética de la cinta es peculiar, entre minimalista, naïf y retro. A veces vemos lugares modernos con estética retro, en este caso, son lugares retro sin ningún atisbo de modernidad. El verbo es cortante y las expresiones faciales de los actores pareces talladas con el cortafríos de un artesano del mármol. En este entorno hay un peculiar sentido del homor, pues es humor gélido; y el trasfondo humano que yace en el relato hacen aún más valiosos estos gestos.

La acción transcurre con un ritmo sin prisa pero sin pausa y es curioso cómo, a pesar de la poca acción existente en el relato, se mantiene el interés, pues en sus largos planos fijos se despierta la curiosidad del espectador. A nivel estético y formal, pueden surgir posibles comparaciones con autores como Manuel de Oliveira pero de alguna forma, parece el Buñuel más sobrio y austero que jamás haya sido filmado...

Era habitual en el cine negro de los cuarenta y cincuenta la insinuante y efímera silueta en forma de columna de humo que se alzaba como un personaje más. En esta ocasión, los elementos de sello Kaurismäki son los vasos ya vacíos de alcohol representando las batallas perdidas de la vida y el rock and roll de personajes imposibles, la banda sonora de quienes el amor al prójimo marca el compás de sus vidas.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Marcel y el pequeño Idrissa, unidos por el destino.

INMORTALS QUE NO RESUCITAN

INMORTALS QUE NO RESUCITAN

El mundo pareció enmudecer cuando la épica 300 irrumpió en la gran pantalla. Estética comiqueras y caras de pocos amigos para relatar la epopeya de la lucha de las Termópilas.

En estas fechas nos llega, de la mano del productor de 300, Inmortals. Esta nueva propuesta pretende ser una otro ambicioso pre-peplum. La trama trata de la lucha de Teseo, un mortal elegido por Zeus para liderar la lucha contra el enfurecido Rey Hiperion, quien pretende resudictar a los Titanes para llevar a cabo su maléfico plan.

Teseo es un esforzado Henry Cavill, quien se va preparando en fantásticas historias pues será el próximo Superman. Más desafortunado está el resto del elenco, pues Mickey Rourke, como Rey Hiperion, no parece estar a la altura de tan ambicioso papel. Tampoco parece brillar mucho la actuación en la pantalla de la bella Freida Pinto, quien en su papel de enamorada de Teseo, no logra seducir a la audiencia.

Nos encontamos pues ante una propuesta que ni por planteamiento, ni por desarrollo ni tan siquiera por interpretaciones parece aportar nada nuevo al mundo del cine. Para colmo, ni siquiera la banda sonora es capaz de maquillar tan olvidable film. Sólo aquellos acólitos de 300 podrán ver en Inmortals una ligerísima revisión, con más ropa y menos talento, de la sorprendente cinta de Zack Snyder.

JOSÉ RAMÓN PALOMAR.-

Pie de foto: Henry Cavill brilla como Teseo en esta historia que pretende revivir la épica de "300".

SI NO HAY SANGRE, NO HAY CULPA

SI NO HAY SANGRE, NO HAY CULPA

Después del giro hacia la comedia con Buscando a Eric, Ken Loach vuelve a sus orígenes y nos presenta una brillante muestra de cine combativo, políticamente comprometido y que invita a una rabiosa reflexión: Route Irish.

La trama comienza en un funeral en el que Fergus (un energético Mark Wormacks) ha perdido a su mejor amigo, confidente y "hermano del alma", Frankie en un terrible accidente en Irak. Pero, no contento con la versión oficial de los hechos, que dicen que su amigo se encontraba en el lugar y el momento equivocado, decide investigar por su cuenta para averiguar qué ocurrió una fatídica mañana del mes de septiembre en la carretera más peligrosa del mundo: Route Irish, que une el aeropuerto de Bagdad con la Zona Verde de la ciudad. Todo ello, con la complicidad de la mujer de Frankie, Rachel (Andrea Lowe, de frágil fortaleza). Entre ambos surgirá una estrecha relación, basada en el dolor por la pérdida de la persona a quien ambos más amaban y la necesidad de sacar fuerzas de flaqueza para descubrir la verdad.

El relato es apasionante y no deja un minuto de tregua al espectador, a través de flashbacks vamos conociendo qué ocurrió en Irak y la información que Paul Laverty (guionista habitual de Loach) nos proporciona está muy bien dosificada. En ningún momento decae el interés por la historia ni por sus personajes, sinó que el espectador se implica emocionalmente con su periplo vital en su búsqueda por esclarecer qué ocurrió realmente.

En esta difícil y peligrosa investigación se arroja luz sobre los perversos mecanismos que ejecutan aquellas empresas privadas que, a través de los Estados, hacen de la guerra -primero, limpieza y luego reconstrucción del país- su principal negocio. Además, la historia se pone a favor de las víctimas, el pueblo oprimido, los niños y las familias irakíes muertos sin tener ninguna culpa. Con la cruda sentencia. "si no hay sangre no hay culpa", Loach nos desvela que las guerras todo está permitido y los criminales campan a sus anchas sin ser juzgados, impunemente. 

En un amargo final en el que, en el fondo, se hace un poco de justicia, Loach nos deja rabiosos y reflexivos ante tanta injusticia y tantos negocios sucios hechos con la sangre derramada de los que tiene menos culpa. Una película absolutamente necesaria, de visionado obligatorio. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Fergus y Rachel, unidos en su búsqueda de la verdad.