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Cine de Autor

DULCE Y AMARGA EXISTENCIA

DULCE Y AMARGA EXISTENCIA

Michel Gondry es un creador de universos peculiares que giran en torno a la parte más melancólica y romántica de la existencia humana, así son sus anteriores creaciones, piezas de orfebrería cinematográfica con un toque de delicatessen, tales como Olvídate de mí, La Ciencia del sueño y Rebobine, por favor.

En La espuma de los días, Gondry vuelve al intimismo de una pequeña gran historia de amor, narrada con mimo y llena de fantasía e imaginación desbordante. Los dos seres, interpretados por unos creíbles Romain Duris y Audrey Tautou, pasan de la alegría del enamoramiento, inundando la pantalla de colorido y gran iluminación a la tristeza ante las dificultades de la vida (problemas laborales y económicos, enfermedad, etc), escenas en las cuáles el film se torna gris y en blanco y negro.

Los dos actores ya tienen experiencia en tramas románticas, ella siempre será la extraña y fascinante Amélie Poulain, mientras que él sólo hace unos meses que inundaba de amor y ñoñería nuestras carteleras con la deliciosa Populaire. Por lo tanto, la química entre ellos funciona y hace que el espectador más familiarizado con el cine Gondry, se implique en esta maravillosa historia.

La película, que bebe del propio cine de Gondry y también del de Jean-Pierre Jeunet (sobre todo de Delicatessen y de la romántica Amélie) es una melancólica sinfonía de claroscuros vitales, con el dulce y el amargo como sabores de los que se compone, inevitablemente toda relación de pareja en particular y toda vida humana, en general.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: La romántica pareja protagonista.

 

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INTROSPECCIÓN Y ROMANTICISMO

INTROSPECCIÓN Y ROMANTICISMO

Mud, es la nueva película del autor de Take Shelter, Jeff Nichols, un intenso drama y thriller ambientado en la América Profunda, que da la oportunidad de lucirse de nuevo -interpretativamente hablando- al cada vez más ascendente, Matthew McConaughey, en racha tras Killer Joe y Magic Mike, que rueda Interstellar y pendiente de estrenar Dallas Buyers Club y El lobo de Wall Street.

Mud (McConaughey) es un hombre solitario, huido del mundo y escondido de todos, a quienes descubren en un pantano dos niños, Ellis (el sorprendente hijo mayoy de Brad Pitt El árbol de la vida: Tye Sheridan) y Neckbone (Jacob Lofland). A partir de entonces, se entabla entre ellos un vínculo que va de la desconfianza mútua a la cooperación y amistad para que Mud pueda reunirse con la chica de sus sueños (una white-trash Reese Witherspoon), a pesar de los peligros que le acechan.

Con esta premisa argumental, la cinta, a caballo entre Shane y Cuenta conmigo, es el retrato de este ser, que no sabes si es un mentiroso o alguien en quien se puede confiar y de estos niños, que comienzan a profesarle una gran admiración e identificación con su "causa romántica".

El autor de Take Shelter prefiere explorar psicológicamente a sus personajes que hacer un thriller de acción convencional al uso (por ello, la acción trascurre sólo en su tramo final). Así pues, este triángulo protagonista, completado con otros personajes secundarios como el de Reese Witherspoon o Sam Shepard, como un huraño ex-militar, se verá abocado a toda una serie de aventuras y peligros más o menos inesperados.

La introspección del relato hace que la película vaya de menos a más, ganando intensidad e interés conforme avanza el metraje. Por lo tanto, sólo el espectador paciente se verá recompensado (o quizás se sienta algo defraudado) con esta historia de amistad entre perdedores, de búsqueda de un sueño, de paso de la infancia a la madurez, impregnada de amarga melancolía y de romanticismo añejo. A nosotros nos ha interesado. Un consejo: el film hay dejarlo madurar y reposar tras verlo, poco a poco. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: La unión hace la fuerza.

LO QUE NUNCA LLEGÓ A EMPEZAR

LO QUE NUNCA LLEGÓ A EMPEZAR

Con sólo nueve años, Younes ve como su padre queda arruinado y hundido en la miseria y la frustación. Fruto de tal situación, decide confiar el niño a su hermano, un farmacéutico integrado en la comunidad occidental de Orán. Ahora, el nuevo nombre de Younes es Jonas, crece entre jóvenes colonos de los que se hace amigo inseparable. Hasta el día en que llega a la ciudad Émilie, un antiguo "amor" de infancia que le hará caer en errores similares a su progenitor.

Eso sería el resumen a la ligera de este culebrón, que bien podría ser la base argumental de una telenovela al estilo Topazio. Un film de argumento muy enrevesado y largo que no oculta la superficialidad de esta adaptación fílmica de la novela de Yasmina Khadra. La verdad es que no me ha convencido nada la propuesta dirigida Alexandre Arcady. Este " lo que el día debe a la noche" me ha aburrido con su planteamiento de melodrama hiperbólico e inverosímil a más no poder.

Gran culpa la tiene un libreto que quiero contar demasiadas cosas en su por otro lado, abultado metraje. Uno de ellos, es el trasfondo político del film que no se hace evidente hasta el último tercio de la cinta. Éste trata sobre el nacionalismo árabe en la segunda guerra mundial y cómo afecta a la sociedad burgesa francesa con el sol tostando las casas e iluminando los colores de la fotografía del film. Y luego, está la historia de amistad e enemistad de un grupo de amigos que, el paso del tiempo va separando a través tanto de los conflictos sociales como personales. Amén del que sería el dilema principal de la propuesta: un triángulo amoroso atípico, donde un acto de locura acaba sentenciando un amor por culpa de un honor que este crítico considera de gran estulticia.

Todo ese cóctel de melodrama y épica se resuelve con una atmósfera mencionada anteriormente que me parece, de largo, lo más conseguido del film. Dichos aires estivales recuerda mucho a la textura que se respiraba en la novela Crucero de Verano de Truman Capote pero cambiando la Quinta Avenida por la Costa Azul del país del Rochefort. Sin embargo, una vez analizado este aspecto poco queda. Interpretaciones planas, libreto que quiere abarcar mucho y pasa de puntillas por todo. Diálogos esquemáticos, subrayados risibles en su desarrollo...etc.

Es una lástima que no haya podido apreciar esta historia con un mensaje final interesante pero que queda tan diluido por el libreto y su ejecución (mas allá de su aspecto formal) que la convierten en uno de los films de los que más he aburrido este año en una sala de cine. Como dice uno de los personajes del film esto es "lo que nunca llegó a empezar".

JOAN BOTER ARJONA.-

Pie de foto: Una historia de amor, que dista mucho de ser redonda.

LOS ARTISTAS Y LA MODELO

LOS ARTISTAS Y LA MODELO

Renoir, film de Gilles Bourdoes, basada en la novela "Les tableaux amoreux", de Jacques Renoir, comienza en 1915 y se encarga de abarcar la última etapa vital del famoso pintor impresionista August Renoir en su casa de la Costa Azul. Todo ello centrándose, concretamente, en sus problemas de salud, en la inspiración y creatividad de su póstuma obra y en la relación con su familia, especialmente con su hijo Jean Renoir, futuro cineasta y herido en el frente de Guerra y con la última de sus modelos, Andreé, por la cuál Jean se sentirá absolutamente enamorado. 

La película, para personas sensibles interesadas en el arte y la belleza, es una propuesta aún más estética que El artista y la modelo, de Fernando Trueba, con la que esta película podría formar una buena sesión doble de cine y arte. No en vano, la recreación de los lienzos, la búsqueda constante de la luz y de la belleza, acompañados de una deliciosa banda sonora obra del prolífico Alexander Desplat, constituyen un delicado  y evocador envoltorio para una película que relata, sin estridencias, cómo un artista se resiste a abandonar sus creaciones a pesar de los achaques de la enfermedad (en este caso la progresiva artritis que padece y le irá paralizando). 

Asimismo, la subtrama romántica entre el hijo del pintor y la modelo de su padre está también muy bien ensamblada en la trama, así como la relación entre padre e hijo y artista y modelo, creando una dialéctica entre la juventud y la vejez y las distintas maneras de enfrentarse tanto al arte como a la vida, en definitiva.

Es por ello, que la película, seas o no admirador de la obra de los Renoir, se deja ver con facilidad, gracias a sus tres actores principales, Michel Bouquet, Vincent Rottiers y Christa Theret y a la maravillosa recreación de los colores, las formas y la belleza pictórica y vitalista en general. 

JR PALOMAR.-

Pie de foto: La relación entre los dos Renoir y su modelo, centro de la trama.

LA MESA DE LOS LOCOS "VERDES"

LA MESA DE LOS LOCOS "VERDES"

Sarah Moss (Brit Marling), es una agente que trabaja para una gran empresa de seguridad privada infilitrandóse en una organización eco-terrorista llamada The East. Los actos llevados a cabo por la célula, así como la justificación que sus miembros ofrecen sobre sus actos llevarán a Sarah a replantearse sus ideales...

El director del film, Zal Batbanglij, llega a Hollywood después de su debut en un largo en su país de origen  (Sound of My Voice) y emplea el género de intriga con abundantes toques de drama para poner en la palestra algunos dardos a nuestra sociedad, la cual se destruye así misma; erigida a través de la figura despóta de las grandes empresas. En el film vemos compañias farmacéuticas que ponen a la venta medicamentos, aún sabiendo que pueden resultar muy perjudiciales para la salud de los consumidores. Empresas que usan ríos de agua potable como vertederos de crudo, etc.

Una de las grandes bazas del film es lo poco tratado que es el tema del eco-terrorismo, lo que le da interés a la película. Además,el brainstorming que emplea Batbanglij en su segundo film está lleno de quilates y contiene lo mejor y lo peor de un director " casi primerizo". ¿Por qué digo esto? Pues aunque The East tiene muy buenas ideas, el film resulta bastante interesante pero, a veces su falta de cohesión y su arritmia en algunos pasajes, le hacen perder puntos para este humilde crítico. También su densidad argumental le pasa factura, despachando algunas subtramas de forma algo precipitada y que sus dos horas de metraje acaban resultando un corsé para que respire el relato que nos quieren contar. Además se siente más cómoda en la acción ( on momentos que beben del cine de Bourne) que en el drama (muy al estilo Homeland).

Pero lo que más sorprende del film es su extraña evolución. Que empieza con un thriller líquido al estilo Efectos Secundarios y acaba delirando en unas secuencias de lo mas freak donde retrata una disfuncional familia (o secta), donde los ecoterroristas curan heridas con pegamento o comen con camisa de fuerza. Y lo hacen liderados por Alexander Skarsgård; que aunque al principio parece el Eric de True Blood, que se ha quedado demasiado tiempo encerrado en el ataúd, acaba dando el pego como líder de este particular grupo verde.

Por cierto, si me preguntáis por los actores la secundaria roba escenas se llama Ellen Page. Cuando la trama le da cancha, el film alcanza su zenit. No puedo decir lo mismo de la protagonista y coguionista junto al director, Brit Marling. No sabemos si es ella o de su personaje, pero no acaba de transmitir todo la que su rol debería al espectador. Se nos antoja fría e inaccesible para conectar con un personaje que carga el peso dramático del film. Lástima. Pero lo que no da nada de lástima es ver una buena cinta de intriga con un tema poco explorado y apasionante en nuestras carteleras.

JOAN BOTER ARJONA.-

Pie de foto: Page y Skarsgard, mucho más que unos pacíficos ecologistas.

EL ARTE DEL AMOR ESCONDIDO

EL ARTE DEL AMOR ESCONDIDO

La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore, es una resultona y atractiva película, que combina con maestría el melodrama, el thriller rocambolesco, el romanticismo y el amor por las obras de arte. No en vano, el film se hizo con 6 premios David de Donatello en los Premios de la Academia Italiana. 

La trama es la siguiente: Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un hombre profundamente maniático, que trabaja como tasador para distinguir la autenticidad de la falsedad en las obras de arte. Junto a su compinche, Billy Whistler (Donald Sutherland) hace sus trapicheos. Un día, es llamado por Claire (Sylvia Hoeks), quien quiere vender toda la colección de su casa. Esta misteriosa joven padece agorafobia y, por ello, se esconde en una de las habitaciones secretas de su casa. Finalmente, Virgil descubrirá su misterio, a la par que encontrará toda una serie de piezas de un autómata.

La película se hace interesante no sólo por la trama, que combina con inteligencia varios géneros, acertando en el tratamiento y la intensidad dramática tanto de la historia como de sus personajes. También por un ajustado cast, en el que Geoffrey Rush se erige como el rey de la función, componiendo de manera matizada y sin caer nunca ni en la exageración ni tampoco en el ridículo, un personaje que vive por el arte, sumergido en sus manías y obsesiones y que acaba viviendo una historia de amor que jamás hubiese imaginado. Sylvia Hoeks, que interpreta a su amor, a pesar de la diferencia de edad, está perfecta en su función de crear misterio y de aportar dosis de suspense y giros a la historia. 

Así pues, la cinta, que nos recuerda en algún aspecto a la mucho más pirotécnica y tramposa Trance, de Danny Boyle, y a las astucias de Nueve Reinas, de Fabián Bielinsky, es una muy agradable sorpresa en la cartelera que hará las delicias de los más sibaritas en cuanto a rompecabezas emocionales se refiere.

JR PALOMAR.-

LA GRAN HISTORIA DE AMOR DE JESSE Y CELINE

LA GRAN HISTORIA DE AMOR DE JESSE Y CELINE

Antes del anochecer (Before Midnight) es el brillante cierre de la trilogía romántica de Richard Linklater que comenzó en 1994 con Antes del amanecer (Before Sunrise) y que continuó 10 años después con Antes del atardecer (Before Sunset). Estas películas han supuesto, para muchos de nosotros, un crecimiento emocional y generacional, que hemos vivido parejos a los protagonistas, es decir, nos hemos enamorado por primera vez cuando dos estudiantes, el norteamericano Jesse y la francesa Celine, se encontraron en un tren y decidieron pasar juntos una hermosa velada nocturna en Viena, empujados por el arrojo y los efluvios románticos de la juventud. Luego hemos conectado con su situación 10 años después, cuando Jesse ya es escritor y se dispone a presentar un libro en París, pero cuál será su sorpresa al encontrarse "casualmente" con aquel primer anhelo amoroso de juventud, una Celine también más madura.

Estas películas se basaban en inspirados encuentros y chispeantes conversaciones sobre la naturaleza del amor, de la juventud o la madurez, en definitiva, de las inquietudes vitales de un chico y una chica que se van reencontrando con el paso del tiempo enriquecidos por sus experiencias vitales. 

9 años después, y tras los puntos suspensivos del final (de nuevo) del segundo encuentro nos hayamos con los dos protagonistas Jesse y Celine de vacaciones en Grecia, concretamente en Messina (sur del Peloponeso) junto a sus dos preciosas hijas gemelas. En esta ocasión, los encuentros se producen con otros personajes, que les abren su casa y su corazón: un divertido matrimonio de griegos de cuarentaintantos, dos jóvenes veinteañeros enamorados desde hace un año, un lúcido anfitrión de la tercera edad y su entrañable amiga viuda. Las interactuaciones con el resto de personajes, especialmente durante el trascurso de una comida, hacen que descubramos otros puntos de vista y diferentes perspectivas sobre el significado de la vida en pareja, el enamoramiento, la pérdida e incluso las nuevas formas de amor (virtual) o sobre las diferencias (¿salvables o irrenconciliables?) entre sexos. 

Después, la película vuelve a centrarse en ellos dos, en Jesse y Celine, que repasan de nuevo su relación, en un delicioso paseo al atardecer hasta llegar a un hotel, regalo que les han obsequiado sus amigos griegos para que tengan una velada amorosa sin niñas. Allí volvemos a sentir una celebración de la diversión, la magia y el cosquilleo de aquel primer amor y de sus diferentes etapas ya vividas con gozo e intensidad. La complicidad entre los actores, Ethan Hawke y Julie Delpy es primordial para que esta historia siga funcionando y nos continuen cautivando, sorprendiendo y emocionando como lo hicieron en aquel primer viaje en tren. 

No obstante, en esta trama y entre las paredes del hotel, se desata todo un infierno de reproches en el que ambos ponen sobre la mesa sus preocupaciones acerca de la paternidad, la responsabilidad, el peso de la vida conyugal y el sacrificio que implica ser padres, esposos, amantes y amigos. Con algunas de las líneas de diálogo más lúcidas, trascendentes y realistas que hemos escuchado en el reciente cine contemporáneo, el film abraza a Éric Rohmer y a Roberto Rossellini y se acerca al cine de autor europeo más clásico y a la vez vanguardista.

El final, que no desvelaremos, no desmerece a ninguna de las dos películas precedentes y puesto que se nos anuncia como el cierre de la trilogía, no podemos sentir otras cosa que desamparo y pérdida, a la vez que alegría por este nuevo acercamiento a esta historia de amor tan grande y tan real como la vida misma. Y como escribir algo más sobre la película es traicionar un poco su verdadera esencia, aquí nos despedimos, no sin antes un último anhelo: ¡Cómo desearíamos verlos envejecer juntos en la pantalla!

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Jesse y Celine, una relación amorosa a lo largo del tiempo.

AQUEL MAYO DEL 68 SENSUAL Y SEDUCTOR...

AQUEL MAYO DEL 68 SENSUAL Y SEDUCTOR...

Si Walter Salles describió en On the Road, los pasos de Sal Paradise (transunto del padre de la generación "beat", Jack Kerouak) y, por ende, de toda una generación americana perdida entre sus sueños y sus ansias de encontrar su lugar en el mundo, entre el desarraigo y las contradicciones de un mundo que parecía abrazarles para luego darles la espalda; Olivier Assayas pretende hacer algo similar en Después de mayo (Après Mai), un canto a la generación francesa que vivió el mayo del 68. 

Si se entiende esta película como una narración de los hechos que acontecieron tras el mayo del 68, el film fracasaría, pues se trata de un retrato sensorial, construido a partir de las vivencias, los fracasos, el despertar al sexo y al amor de Gilles (el debutante Clément Métayer), un joven que parece que quiere ser abogado, aunque luego descubrirá su vena más artística, lo que le hará replantearse qué no sólo a qué se quiere dedicar, sinó su propia identidad como ser humano.

Assayas vuelve a dar un giro a su carrera después de Carlos, la setentera crónica biográfica del revolucionario (¿o quizás sólo terrorista?) venezolano Ilich Ramírez Sánchez. En esta ocasión, se acerca a finales de los 60 y crea su historia sobre la revolución colectiva e individual que supuso el mayo del 68, usando imágenes de gran belleza y sensualidad, como si nos quisiera envolver en una tentadora fragancia de juventud, tan alentadora y seductora, como incierta y peligrosa. 

Aunque quizás su punto débil es un guión que no mantiene todo el pulso hasta el final, y que se pierde, un poco como sus desorientados protagonistas, en subtramas y personajes que pueden interesar relativamente al espectador. Algunos secundarios interesantes, en cambio, están poco explotados y creemos que podían haber dado más a la historia. No obstante, es un curioso retrato, bien filmado, sobre unos hechos que, generación tras generación, han seguido fascinando a la juventud por la búsqueda de libertad y la ruptura con lo establecido que supusieron. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Gilles y su primer amor, ansias de libertad y de felicidad.

EL PODER TRASFORMADOR DE LA LITERATURA

EL PODER TRASFORMADOR DE LA LITERATURA

Un invierno en la playa (o su más acertado título original, Stuck in love), de Josh Boone, narra la historia de una familia de escritores. El padre, William Borgens (Greg Kinnear), fue un escritor de éxito, aunque vive anclado en su pasado, pues no ha superado la separación de su esposa, Erica (Jennifer Connelly) y no pierde la esperanza que algún día vuelva a recuperar su amor. Sus hijos, Samantha (Lilly Collins), una joven experimentada, que rehuye el amor y vive al día y Rusty (Nat Wolff), un adolescente inocente y vulnerable, viven, de disntintas maneras el despertar a la vida adulta, al amor, a los fracasos y al mundo de la literatura.

La película confronta varias maneras de acercarse a la vida y a la literaratura, así pues, para el personaje de Sam y también para su padre William, es esencial experimentar, vivir la vida intensamente, cogiendo experiencia para que la escritura sea más rica y más madura. Es curiosa la diferenciación entre románticos y realistas: mientras que unos viven en las nubes, en una ensoñación y fantasía constante; los otros se atreven a enfrentarse a la vida, al amor, etc. Eso no quiere decir que, durante el trascurso de la película, los distintos miembros de la familia, se vean arrojados, por el fluir de los acontecimientos vitales, a una necesaria transformación de manera de pensar y de enfrentarse a su cotidianeidad. 

La cinta, a caballo entre el drama familiar y las experiencias literarias de los protagonistas, salpicada con algunos toques de comedia -bastante contados, todo hay qué decirlo- es un buen relato del poder trasformador de la vida, de las esperanzas, los anhelos, las frustaciones y los sueños y de cómo éstos pueden confirmar una buena personalidad literaria.

Las interpretaciones del cuarteto protagonista, así como de Logan Lerman, Kristen Bell y Liana Liberato, ayudan a dar entidad a las variopintas y siempre complicadas relaciones entre padres e hijos, hermanos, parejas, etc. No obstante, el conjunto queda un tanto lastrado por un final bastante complaciente e idílico, a pesar de los sinsabores vividos con anterioridad.

Una película que sí contentará a aquellos que sueñen con que la literatura puede cambiar sus vidas para siempre.

SONIA BARROSO.- 

Pie de foto: Samantha y su padre tendrán que superar juntos algunos temas pendientes para poder avanzar.

LA GRAN HISTORIA DE AMOR DE JESSE Y CELINE

LA GRAN HISTORIA DE AMOR DE JESSE Y CELINE

Antes del anochecer (Before Midnight) es el brillante cierre de la trilogía romántica de Richard Linklater que comenzó en 1994 con Antes del amanecer (Before Sunrise) y que continuó 10 años después con Antes del atardecer (Before Sunset). Estas películas han supuesto, para muchos de nosotros, un crecimiento emocional y generacional, que hemos vivido parejos a los protagonistas, es decir, nos hemos enamorado por primera vez cuando dos estudiantes, el norteamericano Jesse y la francesa Celine, se encontraron en un tren y decidieron pasar juntos una hermosa velada nocturna en Viena, empujados por el arrojo y los efluvios románticos de la juventud. Luego hemos conectado con su situación 10 años después, cuando Jesse ya es escritor y se dispone a presentar un libro en París, pero cuál será su sorpresa al encontrarse "casualmente" con aquel primer anhelo amoroso de juventud, una Celine también más madura.

Estas películas se basaban en inspirados encuentros y chispeantes conversaciones sobre la naturaleza del amor, de la juventud o la madurez, en definitiva, de las inquietudes vitales de un chico y una chica que se van reencontrando con el paso del tiempo enriquecidos por sus experiencias vitales. 

9 años después, y tras los puntos suspensivos del final (de nuevo) del segundo encuentro nos hayamos con los dos protagonistas Jesse y Celine de vacaciones en Grecia, concretamente en Messina (sur del Peloponeso) junto a sus dos preciosas hijas gemelas. En esta ocasión, los encuentros se producen con otros personajes, que les abren su casa y su corazón: un divertido matrimonio de griegos de cuarentaintantos, dos jóvenes veinteañeros enamorados desde hace un año, un lúcido anfitrión de la tercera edad y su entrañable amiga viuda. Las interactuaciones con el resto de personajes, especialmente durante el trascurso de una comida, hacen que descubramos otros puntos de vista y diferentes perspectivas sobre el significado de la vida en pareja, el enamoramiento, la pérdida e incluso las nuevas formas de amor (virtual) o sobre las diferencias (¿salvables o irrenconciliables?) entre sexos. 

Después, la película vuelve a centrarse en ellos dos, en Jesse y Celine, que repasan de nuevo su relación, en un delicioso paseo al atardecer hasta llegar a un hotel, regalo que les han obsequiado sus amigos griegos para que tengan una velada amorosa sin niñas. Allí volvemos a sentir una celebración de la diversión, la magia y el cosquilleo de aquel primer amor y de sus diferentes etapas ya vividas con gozo e intensidad. La complicidad entre los actores, Ethan Hawke y Julie Delpy es primordial para que esta historia siga funcionando y nos continuen cautivando, sorprendiendo y emocionando como lo hicieron en aquel primer viaje en tren. 

No obstante, en esta trama y entre las paredes del hotel, se desata todo un infierno de reproches en el que ambos ponen sobre la mesa sus preocupaciones acerca de la paternidad, la responsabilidad, el peso de la vida conyugal y el sacrificio que implica ser padres, esposos, amantes y amigos. Con algunas de las líneas de diálogo más lúcidas, trascendentes y realistas que hemos escuchado en el reciente cine contemporáneo, el film abraza a Éric Rohmer y a Roberto Rossellini y se acerca al cine de autor europeo más clásico y a la vez vanguardista.

El final, que no desvelaremos, no desmerece a ninguna de las dos películas precedentes y puesto que se nos anuncia como el cierre de la trilogía, no podemos sentir otras cosa que desamparo y pérdida, a la vez que alegría por este nuevo acercamiento a esta historia de amor tan grande y tan real como la vida misma. Y como escribir algo más sobre la película es traicionar un poco su verdadera esencia, aquí nos despedimos, no sin antes un último anhelo: ¡Cómo desearíamos verlos envejecer juntos en la pantalla!

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Jesse y Celine, una relación amorosa a lo largo del tiempo.

TRATANDO DE DESCIFRAR LAS EMOCIONES

TRATANDO DE DESCIFRAR LAS EMOCIONES

El guionista y cineasta surcoreano Hong Sang-soo no es tan conocido como otros compatriotas suyos como pueden ser Park Chan-wook o Kim Ki-duk. Una de las razones de este hecho puede ser que su cine no posea imágenes tan bellas como las de cualquier película de los dos cineastas citados anteriormente. Su puesta en escena ante todo es funcionalista y, por lo tanto, el cine de Hong Sang-soo no destaca por crear extraordinarias atmósferas. Su estilo no genera sensaciones ni emociones tan fuertes como puede esperarse de un director de Corea del Sur. Por otro lado, su cine es tan ambiguo como el de Michael Haneke o Nuri Bilge Ceylan y, por consiguiente, sus películas producen inquietud y desconcierto, ya que al final de la obra siempre quedan muchos cabos sueltos sin resolver.

Las historias del autor nacido en Seúl son todo menos cerradas y clausuradas y, por ello, puede generar perplejidad en el espectador, porque quiera o no tendrá que sacar sus propias conclusiones. Suele utilizar el método de la elipsis con mucha frecuencia al igual que el estadounidense Jim Jarmusch y, por ende, muchas de las acciones que son claves para entender el relato quedan fuera del campo de visión. Nos priva de aquello que puede ser relevante para entender los entresijos de la historia, por consiguiente, a muchos espectadores les desagradará su modo de actuar. Nos muestra las consecuencias de ciertas acciones, pero nunca podemos saber lo que ha ocurrido en realidad.

El público está acostumbrado a que las historias sean herméticas, pero Hong Sang-soo prefiere que el espectador tenga la libertad de construir su propio relato como mejor le parezca. Él nos da pistas, pero nunca desvela todos sus secretos, nunca enseña todas sus cartas. Lo único que es cierto es que al cineasta le encanta distraer al personal, por ello, los pequeños detalles cobran suma importancia para entender lo que está sucediendo. Siempre nos deja con la miel en los labios, y entiendo que algunos puedan sentirse molestos por ello pero, en mi opinión, su cine es realmente magnífico y maravilloso, aunque a simple vista parezca aburrido y banal.

Ha dirigido más de 15 películas hasta la fecha y su estética y ética están definidos desde que dirigió su ópera prima titulada The Day a Pig Fell Into the Well en 1996. Su estilo se caracteriza por su aparente sencillez, pero como he dicho anteriormente, los pequeños detalles hacen que su cine sea un complejo retrato de las relaciones humanas. Y, sobre todo, aboga por la verosimilitud, y todas las situaciones que nos presenta son cotidianas y factibles y, por lo tanto, todos podemos sentirnos fácilmente identificados con los personajes. La verosimilitud puede ser un arma de doble filo, puesto que, le resultará mucho más fácil engañarnos.

En la puesta en escena, por ejemplo, se asemeja al modelo clásico por su funcionalidad, ya que, lo importante son la acciones que llevan a cabo los protagonistas, pero su particular manera de entender el cine lo convierte en un cineasta de tradición europea. Su estilo bebe del cine francés de Eric Rohmer, por ello, los protagonistas no paran de hablar, sin embargo, su cine no es tan pedante o intelectual como puede suponerse, puesto que, al surcoreano le interesa ahondar en las relaciones sentimentales entre hombres y mujeres. Aunque haya nacido en Seúl, su cine lo convierte en un gran autor como pueden ser Antonioni o Bergman. Todas sus obras tienen un mismo fin, que es la de mostrar lo frustrante que puede llegar a ser una relación amorosa. No idealiza el amor como hacen la mayoría de las películas de Hollywood, por ello, a mucha gente no le hará mucha gracia su característico universo.

EN OTRO PAÍS

Es la primera vez que tendremos ocasión de ver una película suya en nuestros cines. Hace 3 años Intermedio editó un pack de DVDs que contenía 5 películas, entre los que destacaban obras como Mujer en la playa (2006), que se pudo ver en el BAFF (Barcelona Asian Film Festival) y Noche y día (2008). Ahora gracias a la distribuidora navarra Golem tendremos la oportunidad de ver la magnífica En otro país (2012) en pantalla grande. En otro país compitió por la preciada Palma de Oro en la pasada edición de Cannes, aunque no logró ningún premio. Tengo que admitir que la película me ha seducido de una manera asombrosa. Aunque, a simple vista, no lo parezca el cine de Hong Sang-soo tiene un encanto especial. Está claro que su sencillez y su verosimilitud son el mejor aliado para sorprender gratamente al público. Los personajes hablan y hablan, pero la estructura narrativa y los pequeños detalles que, en principio no parece que tengan relevancia, hacen que su obra sea tremendamente seductora. Fascinante incluso, se podría añadir.

En otro país cuenta la historia de tres mujeres -todas interpretadas por la francesa Isabelle Huppert- que se encuentran de vacaciones en Mohang, en la costa surcoreana. La estructura narrativa es fiel a la fragmentariedad de los tiempos actuales y, por ello, la visión de los hechos será irremediablemente sesgada. Sólo poseemos retazos de realidad, ya que es imposible que un ser humano pueda tener una visión de la totalidad. Tendremos que construir el relato a base de esos retazos. Por ello, muchas de las acciones pueden llegar a ser engañosas, ya que, no tenemos suficiente información.

La primera historia trata sobre una realizadora francesa que está en Corea por el festival de cine de Jeonju. Le acompaña un director de cine amigo, coreano y su mujer, la cual está actualmente embarazada. Su mujer no se fía de su marido, porque cuando bebe no puede controlar sus instintos más primarios y, por esa razón ha decidido acompañarlos. La segunda historia trata sobre una mujer francesa que vive en Seúl con su marido, pero que tiene una aventura con un director de cine coreano. Aprovechando que su marido se encuentra en Hong Kong por motivos laborales, deciden reunirse en Mohang, pero a última hora el amante la avisa de que no podrá estar allí a la hora acordada.

Y la tercera trata sobre una mujer que ha sido abandonada por su marido. Está tan desecha que su amiga quiso que fuera a pasar unos días a la playa con ella. En las tres historias podemos encontrar los mismos personajes que hemos podido conocerlos anteriormente. Las tres historias son inventadas, por ello, la ficción y la realidad se confunden en esta maravillosa historia de encuentros y desencuentros. Podemos afirmar que Hong Sang-soo confabula con la ficción y la realidad para seguir jugando con las expectativas del espectador. Se trata de una desconcertante y asombrosa obra de arte. Una maravilla. Estamos ante una de las más sugerentes obras del realizador.   

BEÑAT EIZAGIRRE INDO.-

Pie de foto: Tres historias de encuentros y desencuentros que sugieren más que muestran.

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NOIR TREPIDANTE Y ROMÁNTICO

NOIR TREPIDANTE Y ROMÁNTICO

La venganza del hombre muerto (Dead Man Down) es un thriller noir al uso sobre venganzas con un guión bastante típico y tópico para este tipo de producciones. No obstante, hay algunos elementos que hacen que la película se siga con bastante interés, en primer lugar, el buen hacer de su director, el sueco Niels Arden Oplev, artífice del primer Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres, así como de la miniserie original. Para este film cuenta con su actriz fetiche, la sueca pero cada vez más internacional, Noomi Rapace y el hombre duro más sensible de Hollywood, Colin Farrell, una pareja que que rezuma buena química. 

En breves apuntes, la trama es la siguiente: Víctor (Colin Farrell) es un asesino a sueldo que trabaja en Nueva York para un todo-poderoso criminal, Alphonse (Terrence Howard) y vive amenazado por otro temible asesino. Al conocer a Beatrice (Noomi Rapace) se enamora. Aunque esta relación no será tan fácil porque tanto ella como él tiene oscuros secretos que esconder y venganzas que llevar a cabo.

A pesar que el guión, firmado por J.H. Wyman, que firma el libreto de la serie Fringe, no es espectacular, sí que cuenta con algunos giros y algunas sorpresas llamativas para captar la atención del espectador, quien no se descuelga de la trama. El cóctel entre noir contemporáneo, thriller de acción ambientado en los bajos fondos neoyorkinos y romance oscuro y complicado es tan efectivo como efectista gracias, sobre todo, al buen hacer de la pareja protagonista, a un montaje envolvente y al buen pulso narrativo que le imprime su director. 

Aunque en algunos momentos, el film nos recuerda en su temática violenta a El castigador, de Jonathan Hensleigh, ésta película es mucho más completa, más entretenida y más trepidante.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Magullados y perseguidos, Víctor y Beatrice vivirán un romance in-extremis.

EXTRAÑOS VÍNCULOS DE SANGRE

EXTRAÑOS VÍNCULOS DE SANGRE

Park Chan-Wook es uno de los más reputados directores actuales de Corea del Sur. Creador de un universo propio, ultraviolento y salvaje, desde sus piezas maestras Old Boy, Sympathy for Mr. Vengeance y Sympathy for Lady Vengeance. Estos últimos años había evolucionado con Thirst -vista en el Festival de Sitges 2009 e inédita en salas, sólo estrenada en dvd directamente- hacía una violencia más refinada, sutil y sofisticada en la forma, pero brutal en el fondo. La historia de un sacerdote que se convertía en vampiro y una hermosa, inocente e infeliz mujer casada tenía momentos memorables que la convertían estética y temáticamente en una exquisita y perturbadora delicatessen cinematográfica.

Era evidente que un día u otro, Hollywood le echara el ojo -y no sólo por la preparación de un remake de Old Boy-. Por ello, Stoker se ha de ver como una continuación lógica de su imaginería y obsesiones personales. La trama, basada en un guión de Wenworth Miller -conocido actor de Prision Break- es la siguiente en pocas líneas: India (Mia Wasikowska), una joven adolescente un tanto introspectiva y especial, se siente muy sola y desamparada tras la muerte de su querido padre. Con su madre, un tanto carefree y alcoholizada Even (Nicole Kidman), nunca se han llevado bien. La aparición de su tío Charles (Matthew Goode), ambiguo y refinado, va a hacer que comience a replantearse muchas cosas y que entable con él una relación de lo más peculiar. 

El triángulo protagonista, unido por los lazos familiares de sangre, es de lo más morboso, pues los tres vértices proporcionan a la historia la inquietud y la extrañeza que la historia requiere. Desde el principio, notamos que, en este nuevo miembro de la familia, Charlie, anida un elemento de gran poder perturbador, que no logramos descifrar. El magnetismo que el personaje desprende no es ajeno a la aparente fragilidad de Even ni a la superficial vulnerabilidad de India.

Jugando con maestría con una puesta en escena y una estética, montaje y fotografía deslumbrantes -e incluso poéticos-, así como su desasosegante banda sonora -y efectos sonoros, todo hay qué destacarlo-, Park Chan-Wook transforma un guión no demasiado original en una pequeña obra de arte para ser degustado poco a poco. La estética es tan envolvente e impecable como en sus anteriores obras. El film no deja respiro al espectador quien, cada vez más en vilo, se siente perturbado por lo que está viendo -y, a menudo, por lo que no ve, pero intuye, aterrorizado, que puede suceder-.

Así pues, estamos ante un intrigante thriller con toques de ironía y cinismo sobre el origen del mal -que todos podemos llevar dentro, ayudados o no por la genética-, deseos prohibidos y extraños vínculos familiares. Hay muchos homenajes a Hitchcock, especialmente a La sombra de una duda y Psicosis, empezando por la caracterización y la personalidad de tío Charlie. El espectador es noqueado con elegancia por enfermizas escenas de lucha que equidistan entre Eros y Tánatos, inocencia y pervesión, hasta un clímax final bastante malsano.

Es difícil describir con palabras las sensaciones que nos produce el cine de Park Chan-Wook en general ,y Stoker en particular, por ello, os recomendamos que vayáis a verla y os dejéis arrastrar por el perverso torrente emocional que nos propone. Eso sí, siempre dispuestos a pasar un buen mal rato en la sala de cine.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Una familia que descubrirá los lazos que les unen más allá de la sangre.

IDENTIDADES EQUÍVOCAS

IDENTIDADES EQUÍVOCAS

El impostor, de Bart Layton, se estrena tras su paso por el Festival de San Sebastián y por el reciente Festival de Cine de Autor de Barcelona. Este documental inglés, ganador de un BAFTA al mejor debut británico, es un documento excepcional en cuanto a relato, aunque convencional en la forma de ser narrado.

Nicholas Barklay, un niño texano, ha desaparecido sin dejar rastro. Unos años más tarde, la familia recibe noticias de España diciendo que le han encontrado. No obstante, esta vez el niño es mayor de lo que pensaban e incluso físicamente está bastante cambiado. A pesar de ello, la familia se vuelca en este nuevo miembro, poniendo todas sus ilusiones en su reencuentro. 

En realidad, la película narra la historia real, en forma de thriller documental, de cómo un chico francés de origen argelino, Fréderic Bourdin, adoptó la identidad de otra persona y consiguió entrar en una familia que había perdido toda la esperanza de encontrar a su hijo menor vivo, tras varios años desaparecido. El retrato de la familia arquetípica norteamericana de la América profunda es bastante acertada, de sus luces y de sus sombras, de sus misterios y de sus anhelos.

Así pues, el documental, un poco lento y de escaso interés al comienzo, logra remontar el vuelo desde el momento en que este enigmático protagonista llega a un pueblecito de Texas. Otro de los puntos fuertes es la aparición de la figura de un curioso detective en escena, que servirá como contrapunto para dar un vuelco a la historia e introducir nuevos elementos de suspense, de sorpresa y de interés que le resultan más atractivos al espectador.

La trama de suplantación de identidad y de juego familiar y social es apasionante en cuanto a contenido se refiere, a pesar de ello, su aspecto y envoltorio formal es bastante convencional y no deja de ser un documental que podríamos encontrar en el 60 minuts de Televisió de Catalunya. 

A pesar de ello, es un buen relato sobre el poder de la mentira y las consecuencias imprevisibles de una identidad equívoca. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: ¿Quién es ese chico?

CURIOSO VIAJE GASTRONÓMICO

CURIOSO VIAJE GASTRONÓMICO

Michael Winterbottom, el director de Camino a Guantánamo, vuelve al género documental, pero en esta ocasión con el formato de road-movie con toques de comedia, The Trip, basada en una serie de televisión británica de varios episodios en la que Steve Coogan y Rob Brydon contaban las bondades culinarias de Gran Bretaña.

Steve Coogan, mandado por The Observer con su novia, crítica culinaria, debe encontrar otro compañero de viaje tras la renuncia de ella, entonces encuentra en Brydon el contrapunto perfecto. En este viaje, aparte de descubrir paisajes, gentes y gastronomía, el espectador conoce la verdadera personalidad de estos dos cómicos: Coogan, quien ya había trabajado con Winterbottom en Tristan Shandy y 24 hours party people y Brydon, conocido por su participación en Lock & Stock. Así pues, su sentido del humor se manifiesta en sus curiosas apreciaciones y en las graciosas imitaciones que hacen de grandes nombres del cine: desde Michael Caine hasta Robert de Niro.

A medio camino entre la serie documental gastronómica, Un país para comérselo, en el que Inmanol Arias y Juan Echanove descubren los lugares y sus manjares típicos, poniendo su sello y personalidad manifiesta y el periplo de Paul Giamatti y Thomas Haden-Church, este documental se ha de ver como una rareza contumbrista y un divertimento ácido para profundizar en los usos y las maneras de ser del pueblo británico. Un curioso viaje que interesará a aquello que busquen profundizar en el alma anglófila contemporánea.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Gastronomía y humor británico se mezclan en este sabroso documental. 

EXTRAORDINARIO RELATO DE SUPERVIVENCIA

EXTRAORDINARIO RELATO DE SUPERVIVENCIA

Rebelde (War Witch), de Kim Nguyen, nominada a mejor película de habla no inglesa en los pasados Oscar, es una propuesta tan interesante como poética, tan de denuncia como dramática, tan humana como conmovedora. 

La trama gira alrededor de Komona -una estupenda y sensible Rachel Mwanza, quien obtuvo el Oso de Plata en la Berlinale por su interpretación-, una niña que es secuestrada de la aldea africana donde vive. A partir de ahí se convertirá en una niña-soldado y vivirá experiencias que le obligarán a madurar de golpe: el primer amor, las primeras pérdidas de seres queridos, siempre ayudada por su lucha incansable y perseverante por seguir adelante.

No nos olvidemos que, aparte de ser una historia que pretende denunciar la situación de opresión y de indefensión de los niños obligados a empuñar un arma y a ser niños-soldados, en contra de su voluntad, la cinta es, ante todo un relato extraordinario de supervivencia y superación personal. 

La película bascula entre el dramatismo de la historia de Komona y el realismo mágico de algunas de sus escenas, así como la inesperada y preciosa historia de amor con el Mago (Serge Kanyinda), uno de los personajes más luminosos del relato, sólo hay que ver lo bonita y divertida que resulta su perseverancia para encontrar un animal esencial para su dote. Pero, en esta fábula-denuncia no todo son rosas, sinó también muchas espinas y sufrimiento, pues Komona se verá en muchas dificultades en este tránsito forzoso y acelerado de la infancia a la edad adulta. 

A pesar de que el guión tiene algunas imperfecciones, la historia se sigue con creciente interés, gracias al buen hacer de sus actores, en especial de su protagonista, en una interpretación valiente y sin red, y a sus imágenes, a veces, de hermoso lirismo, otras demasiado crudas e hirientes, tanto como la vida misma. En definitiva, una contundente lección de supervivencia de esa niña-coraje, dispuesta a cambiar su mundo con tenacidad y ganas de vivir.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Komona ("La Bruja") y el Mago vivirán una inesperada historia de amor que cambiará sus vidas.

LAS ANSIAS DE SUPERACIÓN POSITIVA

LAS ANSIAS DE SUPERACIÓN POSITIVA

En 2007, Daniele Luchetti nos sorprendió gratamente con Mi hermano es hijo único (Mio fratello è figlio unico), la historia de dos hermanos (interpretados con convicción por Elio Germano y Riccardo Scamarcio), a caballo entre los décadas de los 60 y 70, sus problemas y alegrías, sus ideas políticas, etc. Tres años más tarde construyó La nostra vita, película que esta semana nos llega con retraso a las cartelera. En ella vuelve a contar con su actor fetiche, Elio Germano, quien ganó la Palma de Oro en Cannes al mejor actor en 2010.

La trama se centra en Claudio (Elio Germano), un padre de familia de clase trabajadora que lleva una vida normal junto a su mujer Liliana (Stephania Montorsi), que está embarazada de su tercer hijo. Hasta que un día, el destino les juega una mala pasada. Entonces, este hombre tendrá que sacar adelante su vida y la de sus hijos, con esfuerzo, tenacidad y mucha dosis de optimismo y superación personal. Pero no estará sólo en la lucha, sinó que sus hermanos Piero (Raoul Bova) y Elena (Isabella Ragonese) y varios amigos, harán una piña para ayudarle.  

La película, aparte de la trama personal de superación personal y familiar del protagonista, un increíble Elio Germano, sensible, convincente en todos sus estados de ánimo (sólo hay que ver cómo llora, capaz de emocionar al espectador más reticente), también es un reflejo de la situación laboral y socioeconómica de Italia y, por ende, del resto de Europa. Los "chanchullos" en el mundo de la construcción, el problema de la inmigración ilegal, así como la "necesaria" integración de estos nuevos trabajadores/personas en el país de acogida, es tratado de forma realista y, a la vez, bastante acertada.  

Así pues, con un guión lleno de matices y unas interpretaciones muy naturales, la película consigue acercar esta historia llena de humanidad y de problemáticas personales y sociales al espectador, pero no opta por el tremendismo, la amargura y el pesimismo, como sí hace Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, sinó por su reverso más luminoso: la superación personal de las circunstancias dramáticas adversas a través de la lucha personal y la solidaridad fraternal y colectiva, con grandes dosis de optimismo. Con mucho trabajo y pocas lamentaciones, con la unión familiar y la integración social como banderas. Como debería ser siempre en la vida. Una gran lección vital.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Claudio y su hermana, unidos en lo bueno y en lo malo.

LAS HUELLAS DOLOROSAS DEL PASADO

LAS HUELLAS DOLOROSAS DEL PASADO

Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, que inauguró el pasado fin de semana en el Festival de Málaga, es una propuesta minimalista, austera, íntima y dolorosa. Una de las películas más extrañas y de autor que ha dado el cine español reciente. Ahora vamos a daros las razones.

Dos personas, una mujer (Candela Peña) y un hombre (Javier Cámara) se encuentran en una nave desértica, les han citado para firmar unos papeles. Luego descubrimos que es ella quien le ha citado a él. Se conocían, pero tras cinco años separados, el destino vuelve a propiciar un encuentro que servirá para exorcizar sus miedos, su dolor, su rabia y sus frustraciones. 

La película, de la que no conviene desvelar detalles de su argumento, pues en los diálogos y en la interpretación descarnada de sus dos únicos actores, reside la fuerza de esta propuesta, está claramente destinada a públicos minoritarios. Coixet desnuda emocionalmente a esta mujer, atrapada por una depresión inmensa y en un dolor sin fin por las pérdidas irreparables que ha sufrido en un pasado imborrable (tanto laborales como de seres queridos) y también a este hombre quien, en las mismas circunstancias, es el reverso más optimista de la misma moneda.

Durante el diálogo, vamos comprendiendo cuáles son las motivaciones y las preocupaciones de cada uno de ellos. Coixet, más que buscar la empatía del espectador, busca que sintamos todo el desgarro doloroso, el tormento que la oprime, la rabia, la impotencia y nos sintamos en un callejón sin salida, como en el que está encerrado la protagonista. Por ello, no necesita artificios, sinó que se sirve una nave industrial, un bosque y un cementerio como las mínimas localizaciones para no distraer la atención del espectador y concentrarlo en la esencia del relato. 

La trama, anclada en la sociedad española actual, es también una denuncia contra la crisis económica exacerbada, el paro, el corrupto sistema socioconómico y la inevitable "huída" de trabajadores a otros países de Europa para intentar mejorar su situación. 

A pesar de los méritos y los logros de esta propuesta radical y valiente y de la potente interpretación de sus dos actores, a nosotros se nos ha hecho un poco alargada pues, en cuánto el espectador descubre las claves de la triste historia y de sus personajes, puede desconectar y querer aislarse de tanto dolor y de tanto sufrimiento. Inevitablemente cuando termina la película, uno siente un gran alivio, como si se hubiese quitado un enorme peso de encima. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Dos personas con un pasado doloroso en común. 

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LA ANGUSTIA DEL HOMBRE ACORRALADO

LA ANGUSTIA DEL HOMBRE ACORRALADO

Thomas Vintenberg, uno de los padres fundadores del movimiento Dogma, era hasta este momento reconocido por Celebración. A partir de hoy, día en que se estrena Jagten (La Caza), va a pasar a ser alabadísimo por este trabajo. 

En La Caza se nos explica la historia de Lucas (un soberbio Mads Mikkelsen), un profesor de parvulario quien, víctima de una mentira y de sus imprevisibles consecuencias, se convertirá en un animal acorralado, sufriendo el desprecio y el aislamiento en el pueblecito de la Dinamarca rural donde vive. Conviene no desvelar aspectos esenciales de la trama para poder disfrutar plenamente de una película que se va cociendo poco a poco y, a medida que se va desarrollando el relato, el espectador siente la opresión y la angustia existencial de este falso culpable acosado por las circunstancias externas. 

Mads Mikkelsen se convierte en la pieza clave de la historia: a través de su mirada trasitamos por todos los estados de ánimo del protagonista (desde la tranquilidad y la amabilidad, a la rabia y la impotencia más absoluta). La maestría de este reputado actor danés fue muy merecidamente reconocida con la Palma de Oro al mejor actor en la pasada edición del Festival de Cannes.

Aunque sería injusto atribuirle todos los méritos al actor ahora en boga por la serie Hannibal. Pues los niños, Annika Wedderkopp y Lasse Fogelstrom, como la "inocente" Klara y Marcus, el hijo de Marcus, obligado a madurar de golpe por la situación, son fundamentales para el buen acontecer del relato, que fluctúa entre la calma tensa y las explosiones de violencia. En su expresividad sentimos, de manera muy distinta, el dolor de una infancia manipulada por los adultos, pues no olvidemos que la historia explica cómo se magnifica una mentira hasta llegar a cambiar radicalmente la vida de una persona.

La película sirve para denunciar cómo en esta sociedad hipócrita en la que vivimos se expande y se instala el miedo en una comunidad, cuestionando a uno de sus miembros. Así mismo, esta mentira sirve para hacer reaccionar a cada una de las personas de esta comunidad: desde sus vecinos, hasta sus amigos, pasando por sus seres queridos. Lucas es repudiado, aislado y agredido verbal y físicamente por personas de esta pequeña comunidad, como si fuese un "apestado". Asimismo, en el mensaje de La Caza subyace el hecho de que no existe lugar para la esperanza en este mundo podrido por las habladurías y las mentiras. En este sentido, Vintenberg construye una metáfora aspera, cruda y desoladora sobre la intolerancia y la incapacidad de perdonar a nuestros semejantes. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Lucas y su hijo, una relación paterno-filial marcada por el dolor y las circunstancias externas.

UN VERANO SIN SUSTANCIA

UN VERANO SIN SUSTANCIA

Un été brûlant, de Philippe Garrel, podría haber sido el retrato descarnado y amargo de la ruptura de una pareja, el pintor Frédéric (Louis Garrel) y su esposa Angèle (Mónica Bellucci), así como la descripción de un nuevo amor, el de Paul (Jérôme Robart) con Élisabeth (Céline Sallette). No obstante, la película se queda en agua de borrajas en todos los aspectos.

En primer lugar, en el retrato de los cuatro personajes principales, muy superficial y maniqueísta, ninguno de ellos consigue despertar la empatía ni siquiera la antipatía de los espectadores. Están tan mal interpretados, seguramente por un problema de dirección de actores, pues éstos están solventes en otras películas. Louis Garrel estaba sensible en La belle personne, de Christophe Honnoré; Céline Sallete nos encantó en el Capital, de Costa-Gavras; y Monica Bellucci estaba especialmente intensa en Flash-Back (El apartamento), de Gilles Mimouni, por citar algunos de sus trabajos anteriores. En esta película, las dos parejas están desangeladas, como si estuviesen desmotivadas y no sintieran ni se creyeran sus roles, incapaces de imprimir emociones verdaderas.

También es cierto que el guión es demasiado simplista y reduccionista. No entendemos cómo se pueden apuntar tal sucesión de ideas rancias y reaccionarias sobre el papel de los hombres y de las mujeres en las relaciones, cómo se puede ser tan maniqueísta y reduccionista a la hora de describir el amor, el sexo, las infidelidades y las inseguridades dentro de una pareja. Es por todo ello, y también por una realización plana y sin nervio que esta película nos ha parecido tan insustancial y tan poco interesante. Le falta garra, brío y personalidad para ser una propuesta de cine de autor intensa e introspectiva como esperábamos. Una gran decepción y una verdadera lástima, pues no esperábamos más y mejor.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Garrel y Bellucci, lejos de despertar morbo, provocan desinterés en el espectador.

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