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Para el gran público

GEORGE DRYER, ESE ENTRENADOR OBJETO DE DESEO

GEORGE DRYER, ESE ENTRENADOR OBJETO DE DESEO

Un buen partido, de Gabriele Muccino, es una comedieta romántica sobre un atractivo ex-jugador y ex-estrella de fútbol, George Dryer (Gerard Butler), que acepta entrenar el equipo infantil donde juega su hijo y, mientras trata de hacer las paces con su ex-mujer Stacie (Jessica Biel), algunas madres de sus jugadores pondrán los ojos en él, provocando más de una situación comprometida.

La película cuenta entre sus bazas un reparto sólido y bastante inspirado. A los citados Butler y Biel, hay que sumarles Catherine Zeta-Jones es Denise, una sexy y voraz reportera deportiva que ayudará a George a conseguir su sueño; Dennis Quaid y Uma Thurman son Carl y Patti, un adinerado matrimonio entre el empresario que financia el equipo de fútbol y su bella esposa; y Judy Greer es Barb, una divorciada depresiva y un tanto neurótica.

Todos ellos meterán a George en más de un lío, produciendo escenas realmente divertidas, patéticas y vodevilescas, que son de lo mejor de la función, pues la comicidad es bastante acertada.  

La relación entre George y Stacie, por contra, es más convencional, con toques de melodrama familiar en los que George tendrá que hacer méritos por ser el buen padre que en otro tiempo no logró llegar a ser. 

Así pues, estamos dentro de una propuesta simpática, con momentos ingeniosos y divertidos, que funcionan y que, a pesar de la previsibilidad de la historia, nos hace pasar un buen rato en el cine, saliendo con una sonrisa en los labios.

SONIA BARROSO.-

EMPRENDEDORES ENTRE FOGONES

EMPRENDEDORES ENTRE FOGONES

Jacky (Michaël Youn) es un enamorado del arte culinario. Incapaz de que cualquier persona que se siente a la mesa, aunque sea de un comensal de un humilde menú de mediodía, se levante de la misma sin haber sido deleitado con los placeres del buen yantar. Y este empecinamiento le cuesta ser un habitual de la oficina del desempleo...

Este es el punto de partida de El chef, la receta de la felicidad, del francés Daniel Cohen. La historia de nuestro esforzado e incomprendido héroe toma un nuevo rumbo cuando se cruza en su camino el laureado Alexandre Lagarde - soberbio Jean Reno- un tradicional chef ve en peligro su prestigio profesional. Ambos mezclarán sus destinos en una aventura común.

En sus andanzas ambos serán acompañados por una pequeña pléyade de simpáticos secundarios, incluyendo un ferranadrianístico Santiago Segura y todos deberán enfrentarse a unos estereotipados y ridículos personajes. El final es obvio.

La cinta cumple con su cometido de entretener y reincidir en el mensaje de "querer es poder". Desafortunadamente, la historia no destaca por su originalidad pues recuerda en demasiadas ocasiones a la brillantísima Ratatouille y, en alguna ocasión a la dramática Deliciosa Martha.

No obstante, es una película amable, simpática y que se ve con facilidad, sobre todo gracias a la creciente comicidad de su pareja protagonista. Y es que reirse bien vale pagar la entrada y más en los tiempos que corren.

DAVID PALOMAR.-

Pie de foto: El cameo del chef interpretado por Santiago Segura, una de las perlas de este film.

EL VIAJE FÍSICO Y ESPIRITUAL

EL VIAJE FÍSICO Y ESPIRITUAL

La vida de Pi, es la nueva película de Ang Lee, basada en la novela de Yann Martel, que nos sumerge un viaje sensorial y de fe: la extraordinaria travesía de supervivencia de un joven indio que naufraga, perdiendo a toda su familia y que se queda con la única compañía de los animales de su zoo, al final, sólo con la de un feroz tigre de bengala llamado Richard Parker.

El personaje de Pi Patel es interpretado con maestría por tres actores: Ayush Tandom (Pi niño), Irfran Khan (Slumdog Millionaire),como el adulto que relata su vida a un periodista y el jove Suraj Sharma, debutante en el cine, que tiene un protagonismo absoluto durante buena parte del metraje. 

La película, de gran belleza visual y en 3D (aunque realmente sólo luzca la tridimensionalidad en alguna contadas escenas), se divide en tres partes diferenciadas: en la primera conocemos al Piscine (Pi) niño, descubriendo el secreto de su nombre y también su inmersión en diferentes religiones.

La segunda parte es todo lo relativo al naufragio del carguero donde viajan Pi, su familia y los animales de su zoo, además de introducirnos en el increíble relato de supervivencia de un joven, a medio camino entre El arca de Noe y El libro de la selva. Pi, cuál Mogwli se tratase, se ve obligado a convivir con un feroz tigre de bengala y a mantenerse en alerta constante para que no le ataque, así como con la obligación de alimentarle, así como de nutrirse a sí mismo con los pocos recursos de los que disponen en el bote salvavidas donde flotan a la deriva, sin rumbo fijo y sometidos a todos los elementos.

Hay momentos hermosos -como son los distintos encuentros con todo tipo de fauna marina- y otros más desesperanzados. No sólo es un periplo físico, sinó sobre todo, espiritual, en el cuál Pi se interroga sobre el sentido de la existencia y si será capaz de sobrevivir cuando todas sus fuerzas y recursos se hayan agotado progresivamente. 

La tercera parte sería la narración de los hechos por parte de Pi adulto al periodista y a la segunda versión de qué ocurrió durante el trascurso del naufragio, por lo que el espectador sabe que, aunque Pi esté sufriendo mucho, al final, se salvó. 

La cinta (al igual que la novela) plantea un dilema al espectador al presentársele ante sus ojos dos versiones de la misma historia, de cómo sucedió el naufragio y de la increíble travesía vivida: la primera, más de fe -claramente la historia del tigre en la barca y de la isla- y la segunda, donde prima el sentido práctico de la existencia, con algunas metáforas, pero anclada a la realidad. De que uno se decante por la una o por la otra dependerá de lo que quiera o esté dispuesto a creer, de su manera de ser y de pensar ante los acontecimientos planteados.

Por lo tanto, aunque la historia es eminentemente cine visual, no hemos de olvidar que se trata de una historia donde la fe y la espiritualidad mueve montañas y pueden cambiar el destino de una persona. Recomendable para todos aquellos amantes del cine de aventuras con reflexión espiritual de fondo.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: El joven Pi y su feroz compañero de naufragio, Richard Parker.

IRAK ME LASTRA EMOCIONALMENTE

IRAK ME LASTRA EMOCIONALMENTE

Invasor supone el regreso del realizador vasco Daniel Calparsoro a la dirección después de siete años. Y lo hace con una historia muy ambiciosa, un thriller político-militar, basado en la novela de Fernando Marías y con un gran reparto, Alberto Ammann, Imma Cuesta, Karra Elejalde y Antonio de la Torre.

Un médico presencia una matanza en una misión accidentada al Irak y pierde parcialmente la memoria. De regreso a casa, algunas alucinaciones le producen confusión al respecto de lo que ocurrió hasta verlo más claro. A partir de entonces se plantea un dilema moral: qué debe decir al respecto? qué ha de callar? es lícito explicar la verdad o es mejor mantenerse en silencio? El conflicto entre el deber y el honor, entre salvaguardar la seguridad propia y familar o hacer lo que es correcto está muy presente en el protagonista, atormentándole y haciéndole sentir culpable.

Todas estas preguntas conforman una cinta que, pretende ir más allá del simple thriller y que tiene influencias claras de las películas de intriga de los años 70, como ya ocurría en Argo. También la trama puede recordarnos a los dilemas morales del sargento Brody de Homeland. Además, podría tener un correlato con la realidad con lo que ocurrió en la cárcel de Abu Ghraib. Asimismo, la pérdida de memoria del protagonista bebe de las fuentes de Jason Bourne en la trilogía interpretada por Matt Damon. Pero no nos equivoquemos, Invasor se inspira en Argo, en la saga Bourne y en Homeland, pero sólo es una inspiración, en realidad, no es tan acertada como sus referentes.

No obstante, y a pesar de que la película posee una impecable factura técnica y un reparto de campanillas que cumple con solidez su oficio, nos resulta demasiado ambiciosa. En el intento de explicar demasiadas cosas, de abarcar tantos aspectos, de querer ser tan profunda y a la vez tan liviana, tan compleja y a la vez tan esquemática (sólo hay que ver el extraño villano de Karra Elejalde), la película, que tiene un estupendo e interesante material de partida, va quedando coja de manera progresiva.

Invasor funciona bien como simple entretenimiento, pero a la hora de ir ahondando en la historia, el guión de Javier Gullón y Jorge Arenillas va haciendo aguas y cada vez nos resulta menos interesante y más opaco lo que nos pretende explicar. Resulta más pretenciosa y efectista que efectiva. Y no imaginamos lo que podría haber sido y no acaba de ser: una combinación impactante entre thriller político-militar y drama moral con un protagonista creíble y bien construído, a pesar de estar amnésico y poseer un gran sentimiento de culpa. 

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Alberto Ammann, un doctor lastrado por un dilema moral.

CLINT EASTWOOD DEMUESTRA SU GENIO Y FIGURA

CLINT EASTWOOD DEMUESTRA SU GENIO Y FIGURA

Trouble with the Curve (Golpe de Efecto), es la nueva película del Clint Eastwood como actor, dándonos la sorpresa a todos sus fans, demostrando de nuevo su genio y figura, cuando nos pensábamos que iba a retirarse tras el testamento interpretativo de Gran Torino. En la dirección, el debut de Robert Lorenz, el socio de Eastwood en Malpaso y director de second unit en la mayoría de sus películas como director.

La trama es sencilla: Gus (Eastwood) es un ojeador de baseball que busca nuevos talentos en las ligas inferiores para las mayores, se hace viejo y,aparte de agriársele el caracter, se está quedando ciego. Su hija Mickey (Amy Adams), una prestigiosa y competente abogada, experta en baseball le ayudará en su último trabajo, que servirá para confrontarles o quién sabe si unirles más como padre e hija. Entre tanto, conocerán a Johnny (Justin Timberlake), un ex-jugador de baseball que trabaja de ojeador para al competencia. 

La película, con el baseball como telón de fondo, y la búsqueda de un jugador completo que sepa tirar las curvas con efecto, es un notable drama familiar. Los conflictos generacionales y personales entre padre e hija, que quedarán revelados a lo largo del metraje, son más interesantes por un guión bien trabado, que deja paso a muchos toques de humor y algunas subtramas entretenidas -como la romántica- y unos actores en estado de gracia. Así pues, aparte de las relaciones familiares, de los problemas asociados a la vejez y de ineccesibilidad emocional en el comportamiento de algunos personajes, la película nos recuerda que no hay que desfallecer ni renunciar hasta conseguir el sueño personal de cada uno. 

Especialmente sobresalientes están un Clint Eastwood que repite el patrón de hombre de carácter difícil, pero de gran corazón, como ya hizo en Million Dollar Baby o Gran Torino y una Amy Adams, que brilla en sus contarréplicas. Ambos elevan esta película muy por encima de la media de este tipo de producciones deportivas con drama familiar de fondo. También resultan simpáticas las intervenciones de Justin Timberlake (con bastante papel y muy dotado para la comedia) y de John Goodman, como socio y amigo de Gus.

Nos ha gustado la película, no sólo por el buen hacer de sus actores, por su guión con chispas de ingenio, sinó también porque la historia no se hace pesada para los neófitos de este deporte, sinó que la trama avanza de manera ágil y dinámica, pasando unas muy buenas casi dos horas en una sala de cine. Recomendable para fans del actor, en plena forma a pesar de sus 82 años, y de una Amy Adams que cada día demuestra más su talento.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Clint y Amy interpretan a un padre y una hija que tendrán que resolver sus conflictos mientras persiguen sus sueños.

EN BUSCA DE LA GRAN OLA

EN BUSCA DE LA GRAN OLA

Persiguiendo Mavericks, de Michael Apted y Curtis Hanson, se basa en una historia real, nos explica la vida de un chico excepcionalmente dotado para el surf, que se convirtió en leyenda: Jay Moriarty (Jonny Weston), quien ya de niño sentía absolutamente afición por ese deporte y, que desde adolescente, fue perfeccionando su técnica. Fue entrenado física, emocional, mental y espitualmente por Frosty (Gerard Butler), un surfero experimentado y tan apasionado como Jay.

La cinta, aparte de hablarnos de la idea de perseguir un sueño, cueste lo que cueste, preparándose para éste de manera disciplinada, dejándose la piel en ello, es una historia convencional. Nos cuenta la historia de un muchacho, cuyo padre les ha abandonado a él y su madre y que encuentra en otro hombre, con el que comparte el mismo estilo de vida, la figura paterna de la cuál se ha visto privado. Así como, de la relación con su amiga de la infancia en una subtrama romántica que no aporta mucho a la historia que se está narrando.

La película peca de ser demasiado convencional en su planteamiento y desarrollo, le falta emoción en sus escenas de acción, con la excepción de la secuencia final de la gran ola de más de 10 metros de altura, llamada Mavericks. Aunque sí que interesará a todos aquellos que le gusta asumir riesgos en la vida, vivir cada momento "carpe diem", como si fuese el último, haciendo lo que a uno más le apasiona. Aunque a los surferos y amantes del surf quizás les atraiga más que al espectador medio.

No obstante, hubiésemos necesitado un guión mucho más trabajado para poder sentirnos más implicados emocionalmente en la historia que cuenta, historia que, por otro lado, no deja de ser admirable y apasionante. Así como, que nos hiciese vibrar con los momentos de acción surfera (cosa que sólo logra hacia el final). Una lástima. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Jay, a punto de encarar el gran reto de su vida: surfear Mavericks.

LOS PELIGROS QUE ACECHAN AL ALMA HUMANA EN SOLEDAD

LOS PELIGROS QUE ACECHAN AL ALMA HUMANA EN SOLEDAD

Fin es la ópera prima de JorgeTorregrossa, un director que había dirigido en televisión series como La Señora y Tierra de Lobos. En este caso se trata de la adaptación a la gran pantalla de la novela de David Monteagudo del mismo nombre, que en 2009, se convirtió en un título de culto para los amantes del género apocalíptico. Y lo hace rodeándose de un gran elenco, entre el que destacan unas estupendas Maribel Verdú y Clara Lago, acompañadas de Daniel Grao, Blanca Romero y Andrés Velencoso (sí, el top-model y novio de Kylie Minogue en su primer papel en la gran pantalla).

La película tiene un punto de partida prometedor: el encuentro de un grupo de amigos de la adolescencia 20 años después de la última vez en una casa de la montaña, propiciado por uno de ellos, Ángel, apodado "El profeta", un chico que guarda muchos y oscuros secretos. El retrato que se nos hace de cada uno de los personajes, de sus relaciones en el pasado y el paso del "buenrollismo" inicial a la salida a la luz de los "trapos sucios" y las rencillas entre unos y otros es lo mejor de la propuesta, pues en pocos trazos, cada uno de los personajes queda muy bien definido por lo que es en relación a los demás. Luego comienzan a sucederse unos hechos extraños a partir de la caída de ¿un meteorito?, de la pérdida de electricidad, de la desaparición de los habitantes del pueblo y de la sensación de soledad que acecha a los protagonistas. 

Más que una película de terror psicológico o un thriller con el Apocalipsis, la cinta parte de esta anécdota para reflexionar acerca de la soledad humana, del egoismo y de los miedos cotidianos. La cinta contempla la posibilidad de sentirse acompañado en el mundo y da valor a la solidaridad, a la amistad y al amor para hacer frente a las dificultades y a los peligros que amenazan la existencia humana. En este sentido, poco importa qué pasa y porqué ocurre, sinó cómo reacciona cada uno de los personajes cuando se siente acorralado y perdido ante unas circunstancias externas que escapan de su razón y de su comprensión.

Así pues, la película funciona más como metáfora de la soledad humana y de la necesidad de buscar la comunicación y la comprensión con los otros seres que como película de acción fantástica, -pues a la película le falta que le impriman un poco más de personalidad en las secuencias de acción-. Con un final trascendente que resume muy bien el matiz de la propuesta, que interesará a aquellos que busquen ahondar en los secretos del alma humana.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Unos hechos extraordinarios pondrán a prueba la unión entre un grupo de amigos de la adolescencia.

LAS SOMBRAS DE UN IMPERIO EN DECADENCIA

LAS SOMBRAS DE UN IMPERIO EN DECADENCIA

Me llamo Bond, vintage Bond y vengo para a luchar, desde las sombras contra un Imperio en decadencia. Este podría ser el resumen de Skyfall, de Sam Mendes, la 23ª entrega de la saga del agente Bond en su 50 aniversario del personaje en el cine.

La historia, tras una siempre espectacular secuencia inicial de acción seguida de unos brillantes créditos acompañados del muy bondiano tema musical de Adele, va de más a menos. Dichos créditos iniciales son de una elegancia exquisita, acompañados por el tema de Adele, cuya letra está muy en consonancia con dos de los protagonistas de la historia.

En un interesante juego de espejos, la imagen que le devuelve es la de un Bond visiblemente fatigado, que sólo es un mero reflejo del que fue hace un tiempo y con la certeza de que jamás volverá a ser tan poderoso ni física ni mentalmente.Este reflejo lo sufren también otros personajes del relato.

Judi Dench interpreta a una M cerca de la jubilación forzosa. La gran dama británica brilla en cada una de sus numerosas lineas de diálogo. No podemos decir porqué su personaje cobra tanto protagonismo en esta entrega.

Tampoco hay que olvidar a Ralph Fiennes, quien 10 años atrás hubiera sido un perfecto agente doble 0, gentleman style y en esta cinta toma un decisivo rol que le encara en futuras entregas.

Ni mucho menos a Javier Bardem, quien construye un malo antológico, que bebe de las fuentes del Jocker de Heath Ledger y del Hannibal Lecter de Anthony Hopkins (también por su omnipresencia en la historia con contadas apariciones). Un personaje que vive resentido por su pasado, con sed de venganza y con una singular inclinación pocas veces vista en un villano.

Así pues, estamos ante una película muy lograda en cuanto a historia, interpretaciones e incluso en factura técnica. Las soluciones visuales creadas por Mendes (sobre todo en el tramo de Shangai) son sofisticadas y resultonas. Los créditos iniciales son de una elegancia exquisita, acompañados por el tema de Adele, cuya letra está muy en consonancia con dos de los protagonistas de la historia.

La crisis está muy presente en una historia en la que ya no hay brillantes gadgets tecnológicos ni el último superdeportivo. Se recurre a antiguos artilugios, que no son precisamente quincalla, y a un espíritu puramente MacGyver, más artesanal, como si los artefactos del pasado fuesen la mejor solución para enfrentarse a los males del presente.

En definitiva, que uno de los puntos fuertes de la película es la gran realización de Sam Mendes, quien le da a la trama un aire sombrío y crepuscular, que ya se entreveía en la melancólica e incomprendida Quantum of Solace de Marc Forster y que aquí se profundiza.

Mendes acentúa los aspectos más lúgubres para denotar la decadencia del Imperio británico y, por ende, de la civilización occidental actual: de la opulencia de los neones de Shangai a las clocas del metro londinense. En esta entrega se pierde la ironía (sólo se ve en poquísimas ocasiones y en dos personajes especialmente) y se masca la tragedia de manera más rotunda, y hasta ahí os podemos contar. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Daniel Craig mirando desde las alturas un mundo occidental en crisis.

ARGO FUCK YOURSELF!

ARGO FUCK YOURSELF!

Argo es la nueva película de Ben Affleck, tras su excelente debut en el thriller dramático Adiós, pequeña, adiós y la notable película de ladrones, The Town. En esta ocasión, con Argo, Affleck alcanza la madurez como director, filmando una de las historias reales más increíbles de los últimos tiempos.

El director bostoniano abandona su ciudad natal (en la cuál había ambientado sus dos anteriores cintas) para explicar un suceso histórico y real: durante en la crisis de los rehenes de 1979 en Teherán un grupo de estadounidenses fue retenido durante un asalto de rebeldes iraníes a la Embajada de EEUU, seis de ellos consigueron refugiarse en la casa del embajador de Canadá, sin posibilidad de salir del país. Entonces Tony Méndez (Affleck), un agente de la CIA, ideó un plan para sacarles: simular el rodaje de una película de ciencia ficción llamada Argo. Y hasta ahí podemos contar para no desvelar más claves de su argumento. Es mejor desconocer la trama para disfrutar mejor de la película, aunque no es condición indispensable para ello.

La película es un excelente thriller político-histórico, que va más allá de los hechos reales para, con toques de comedia, en la que tienen mucho que ver el genial tándem formado por John Goodman (que interpreta a un maquillador de cine) y Alan Arkin (uno de los productores de la fictícia película) explicar una historia absolutamente marciana, pero muy real, que tuvo en vilo a los servicios de inteligencia norteamericana y a todo un país en 1980. Además, el cast es impresionante, también destacan dos de los secundarios más trabajadores del cine actual: Bryan Cranston (Drive, El profesor) y Scoot McNairy (Mátalos suavemente y próximamente en Twelve Years a Slave, de Steve McQueen), entre otros.

La simulación de la "falsa película" (cine dentro del cine) le permite a Affleck hacer una crítica del mundo del séptimo arte en Hollywood, en este punto, asistimos a algunos de los diálogos más divertidos e ingeniosos del relato.

Una trama en todo momento apasionante, gracias al buen pulso y ritmo narrativo que le imprime un Affleck que ya juega en otra liga. Los momentos de tensión en la visita del equipo de cine al Bazar de Teherán o la secuencia del aeropuerto son de una maestría y de una perfección absolutas. Me rindo ante Ben Affleck como director.

No es muy difícil de preveer que la película va a ser todo un éxito y que va a conseguir ponerse a crítica y público en el bolsillo. Automáticamente se va a convertir, por méritos propios, en un clásico contemporáneo. Además, con aroma de Oscar (y de muchos otros premios). Sería un crimen perdérsela. Argoderse todos!

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Preparando la falsa Argo.

GIBSON EN LA CÁRCEL

GIBSON EN LA CÁRCEL

Vacaciones en el infierno, de Adam Grunberg, es un thriller carcelario de acción que tiene a Mel Gibson como gran reclamo del reparto, bien arropado por secundarios de lujo, como Daniel Giménez Cacho, Jesús Ochoa, Peter Stormare y Kevin Hernández, el niño.

La trama comienza cuando Driver (Gibson) huye de EEUU y pasa la frontera mexicana, donde es apresado por unos policías corruptos y va a la cárcel. Allí se encontrará con un submundo, capitaeado por "El pueblito", en el que tendrá que acatar unas reglas si quiere sobrevivir, así como recuperar todo su dinero.

Con este sencillo argumento, la película se inscribe en su mayor parte en el género del thriller carcelario con toques de drama bastante previsibles -sólo hay que ver qué ocurre cuando el capo requiere de un hígado y quién es compatible-. La gran virtud de la cinta es que la hora y media que dura transcurre rápida, pues es dinámica y entretenida, pero sus temas ya están tan mil y una veces vistos, que no aporta nada de nuevo ni de diferencial.

Las interpretaciones son correctas, sin ser sobresalientes. No hay nada nuevo bajo la superfície, pues la película no ahonda mucho en la radiografía pscológica de sus personajes ni elabora una trama nada original, simplemente sigue los patrones del género de acción y carcelario para vertebrar una película distraída, pero nada memorable. Ni Gibson ni Grunberg, autores del guión, se han esmerado demasiado para hacer una película para recordar, simplemente sirve para pasar el rato. Y sólo nos queda preguntarnos si en manos de Gibson como director, la cinta hubiese mejorado un poco, o no.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Mel Gibson y el niño, ¿relación paterno-filial?

SIGUIENDO LAS HUELLAS DE MARY SHELLEY

SIGUIENDO LAS HUELLAS DE MARY SHELLEY

Se rumorea, todavía hoy en día, que a Mary Shelley le persiguió toda su vida su personaje más conocido Frankenstein; tal vez eso mismo le ocurre al cineasta Tim Burton con su Frankenweenie que es un homenaje al prometeo moderno, ahora está en cartelera la segunda versión que rueda sobre su original visión del monstruo que aterrorizaba a su autora.

La primera presentación de Frankenweenie fue en 1984 en un corto, con actores reales, de 25 minutos de duración; básicamente está primera retrospectiva de su creador es sencilla de contar, trata de la historia del amor de un niño por su perro; con estos ingredientes el cineasta se adentra en el mito de Frankenstein humanizándolo para que se acerque al público más infantil; pero va más allá porque nunca deja de lado al personaje verdadero haciendo guiños que recuerdan a la criatura clásica.

Han tenido que pasar más de dos décadas para que volvamos a mirar con ojos completamente nuevos esta tierna historia; si comparamos las dos versiones nos damos cuenta que la última, (que está en cartelera), al durar más 87 minutos, Tim Burton se ha atrevido a completarla, aquí conocemos mejor a los amigos de Víctor (el niño), a los vecinos, a los padres y a los profesores haciendo más rico el argumento.

En el aspecto técnico está obra de animación es en blanco y negro para dar más realismo y resolver las carencias que le faltaban a la primera versión más reducida y humilde pero su mayor logro estético es como se han grabado los movimientos de los personajes toma por toma (stop-motion) para dar algo de inquietud a los espectadores en sus asientos; nada en está película está hecho al azar porque todo parece pensado y medido, la oscuridad de la fotografía, los gestos, las miradas, hasta los rasgos de cada uno de los individuos que están en el filme…

Tim Burton se ha atrevido también a incorporar parte del universo del terror haciendo un merecido homenaje al género con: La momia, Nosferatu…que los vemos fuera de su propio espacio como excusándose por estar invadiendo a ese pequeño Víctor Frankenstein y a su perro Sparky.

Hay muchas razones para ir al cine a ver Frankenweenie (2012) la más importante es que recupera y moderniza a un clásico de la literatura romántica Frankenstein haciéndolo más nuestro y es también un canto a la ciencia, pero si estas opciones no son suficientes para sacar la entrada siempre os queda una más visual y más de nuestro tiempo el 3D.

Para concluir diré que la historia de Frankenstein ha pasado de padres a hijos prácticamente sin pedir permiso… (se han hecho muchas versiones cinematográficas y teatrales) que han contribuido a no olvidar al prometeo moderno de Mary Shelley y este Frankenweenie ha puesto su granito de arena para que las nuevas generaciones no vean como un desconocido al monstruo que aterrorizaba a su escritora.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Tim Burton ha modernizado su Frankenweenie.

¿EN COMEDIA TODO VALE?

¿EN COMEDIA TODO VALE?

En campaña todo vale, de Jay Roach, artífice de Los padres de él, Los padres de ella y Austin Powers, vuelve a ser una comedia centrada en una particular contienda electoral: la que tienen el demócrata Cam Brady (Will Ferrell) y un trabajador del centro de Turismo, Marty Huggins (Zach Galifianakis) por el Estado de Carolina del Norte.

La película se centra en la relación y las disputas entre ambos candidatos, con un mensaje claro: el respaldo fuerte de una multinacional puede ser de gran ayuda. Los dos actores, forjados en el mundo de la comedia, pues Ferrell ha destacado en series de televisión como Padre de Familia o paroidas como Zoolander y Galifianakais es uno de los puntales de la saga Resacón en Las Vegas, son esenciales para que la trama funcione. Sí que es cierto que no todos los gags son excelentes ni desternillantes, pero si que hay un buen nivel de comedia, divertida, ágil y dinámica, que hace que su hora y media escasa se pase en un suspiro. 

Nos encontramos varios subgéneros de comedia dentro de la cinta: desde la comedia de situación hasta la familiar, pasando por la comedia más gamberra y escatológica o la ácida sátira del mundo de la política norteamericana.

El reparto, aparte de los dos actores citados, que son los que llevan el peso de la función, se completa con otros grandes nombres de la comedia, como Jason Sudeikis (Cómo acabar con tu jefe), Dan Aykroyd (inolvidable en Los Cazafantasmas) o todo-terrenos, como Brian Cox (secundario en la Saga Bourne) y John Lighgow (El origen del planeta de los simios). 

No es una comedia política redonda, pero sí que, cuando termina, tienes la sensacion de haber visto una película más notable y por encima de la media de este tipo de productos, aunque en ésta no se expriman al máximo todas las situaciones de su argumento.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Una campaña electoral muy reñida y que promete muchas risas.

¿ATRACO PERFECTO?

¿ATRACO PERFECTO?

¡Atraco!, de Eduard Cortés parte de un suceso real: el atraco de dos delincuentes uruguayos en la película (chilenos en la vida real) a una joyería de Madrid en el año 1956 para robar las joyas de Evita Perón, para evitar que las compre Carmen Polo, esposa del general Franco. La película fue presentada en la 60ª edición del Festival de San Sebastián.

A partir de ahí, la historia transita muy libre y equilibradamente entre la comedia de situación, con toques negrísimos y el thriller. Ayudado por un sólido y compacto reparto de actores sudamericanos, entre los que destacan el elegante savoir faire de Guillermo Francella, Daniel Fanego y Nicolás Cabré, por la parte argentina; mientras que Amaia Salamanca (en el papel de una enfermera que existió en la realidad y que ayudó a capturar a los ladrones) y Óscar Jaenada, están correctos en sus roles.

La película del director catalán de Íngrid o la más reciente The Pelayos se puede ver como un divertimento, con base sólida, firmada de manera sencilla, pero eficaz y que mantiene el interés y la atención del espectador hasta el final. No es Ocean´s Eleven ni una película de los hermanos Coen, aunque posea elementos de ambas, sinó que está rodada de manera más realista, como si la ficción hubiese superado a la historia real.

JR PALOMAR.- 

Pie de foto: Los tres vértices de una historia de atracos ¿perfectos?

HASTA LOS PSICÓPATAS TIENEN SU CORAZONCITO

HASTA LOS PSICÓPATAS TIENEN SU CORAZONCITO

Seven Psychopaths es la segunda película de su director, Martin McDonagh, quien hace cuatro años nos sorprendió gratamente con su ópera prima, una historia muy negra de dos matones deprimidos por un terrible suceso relacionado con su "trabajo" (Colin Farrell y Brendan Gleeson) y un jefe desquiciado(Ralph Fiennes), que les destierra a una hermosa ciudad belga para deshacerse de ellos, Escondidos en Brujas. 

En esta ocasión y repitiendo protagonista, Colin Farrell, el realizador inglés nos cuenta la historia de Marty, un escritor irlandés alcohólico, que necesita algo de inspiración para escribir el guión de una película, Seven Psychpaths, junto a su mejor amigo, Billy (Sam Rockwell), un temerario actor quien comete el error de robar el perro a un peligroso gánsgter (Woody Harrelson) y Hans, un polaco cristiano de mediana edad, que tiene negocios con Billy, muy enamorado de su mujer (Christopher Walken).

La trama combina lo que ocurre en la ficción del guión que está escribiendo Marty, así como las distintas versiones de la historia que dan sus amigos, en unos giros de guión muy rocambolescos e inesperados, salpicados de mucho humor negro (con incluso algunos detalles gore, sobre todo en la subtrama del psycokiller, Zacariah y Maggie, o en la del cura vietnamita). El guión es dinámico y delirante, lleno de sorpresas inesperadas, ayudado por unos solventes actores en estado de gracia, especialmente destaca la genialidad un Sam Rockwell muy loco y creíblemente pasado de vueltas y el savoir faire de Christopher Wallken.  

Todo ello para reflejar que, hasta los psicópatas tienen su corazoncito, son humanos, quieren ayudar a sus mejores amigos y adoran a sus mascotas y a sus mujeres. Una muy buena comedia negra con unos personajes perfectamente elaborados y definidos, como ya pasó en su estupenda ópera prima. Estad muy atentos al final, aunque empiecen a salir los títulos de crédito, no os mováis de la butaca, pues uno de los más inspirados "refinales" nos aguardan.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Marty, Hans y Billy buscando inspiración en el desierto para el tiroteo final.

LA DOBLE MORAL ACTUAL

LA DOBLE MORAL ACTUAL

Arbitrage, El fraude, ópera prima de Nicholas Jarecki, es la película que abría el festival de San Sebastián con la presencia de sus dos estrellas: Richard Gere, auténtico protagonista de la función y Susan Sarandon, relegada lamentablemente a un rol más secundario de engañada esposa.

La cinta, por su trama y sus personajes, puede parecer a simple vista un telefilme más de sobremesa de Antena 3, no obstante, la elegante y dinámica realización de su director y las interpretaciones de sus protagonistas, la elevan por encima de este tipo de subproductos.

La trama gira alrededor de Robert Miller, multimillonario empresario interpretado por Richard Gere. Éste es el auténtico fraude de la película, pues se revela como mal marido, mal padre, mal amante y business man sin escrúpulos. En la cinta descubrimos su doble juego en todos los aspectos de su vida, tanto el personal como el profesional y, la verdad, es que el personaje da bastante rabia. En un plano secundario, quedan todos los demás: la sufrida esposa que interpreta con su brío habitual Susan Sarandon y la hija, heredera de su imperio empresarial, pieza incocente de un entramado financiero fraudulento, que se dispone a destapar.

La película, juega con los elementos del thriller convencional y los lleva a la esfera de hoy en día, con una subtrama de la crisis financiera actual que, por ende, es una crisis de valores humanos y morales en toda regla. El personaje, de doble moral y con pocos escrúpulos, no consigue, a pesar de los esfuerzos de Richard Gere, meterse en el bolsillo al público, sinó que éste se pone en el lugar de todos sus damnificados: la joven amante marchante de arte, la abnegada y engañada esposa, la hija traicionada, el joven negro de Harlem damnificado...

En definitiva, un thriller correcto y entretenido, de buena factura y esforzadas interpretaciones e intenciones. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Susan Sarandon  y Richard Gere tensan la cuerda de su relación en El fraude.

DECADENTE, SEDUCTOR Y AMORAL ROBERT PATTINSON

DECADENTE, SEDUCTOR Y AMORAL ROBERT PATTINSON

Bel Ami, de Declan Donnellan y Nick Ormerod, es una película de época muy bien ambientada y recreada, basada en una novela del escritor decimonónico Guy de Maupassant. Uno de sus principales reclamos es ver cómo Robert Pattinson se va quitando de encima el estigma del crepuscular vampiro teen Edward Cullen y va tomando entidad como actor adulta. A su lado, un trío de actrices muy interesante: Cristina Ricci, como Clotilde, su amante casada; Uma Thurman como Madaleine Forestier, su amiga y posteriormente ambiciosa y liberal esposa y Kristine Scott-Thomas, como Virginie, fiel esposa de su jefe y madre.

La película cuenta la historia de Georges Duroy, un joven hijo de campesionos, que ha estado de soldado en la guerra de Argelia. Tras volver a París, su deseo de ser escritor y periodista le pone en contacto con influyentes hombres de negocios y, sobre todo, con sus esposas. A partir de allí, el joven, utilizará todos sus encantos con las féminas para influir con sus maridos y hacerse un hombre respetable y considerado por todos, saliendo de la miseria en la que vive.

La cinta se centra en el periplo de este ser amoral, ávido de amor y sexo, que no duda en seducir, como si de un vampiro se tratase, a sus víctimas, con distintos fines, aparte de la satisfacción de sus bajos instintos, para conseguir poder, prestigio y notoriedad en la sociedad parisina de finales del s.XIX. Además, hay una subtrama política, como es la invasión de Francia de Marruecos para prolongar su imperialismo muy relacionada con el personaje de Uma Thurman.

La ambientación de la época, de las reuniones, las casas, los salones es muy correcta, así como la fotografía, aunque la banda sonora de Rachel Portman consta de un tema muy conseguido, pero demasiado reiterativo a oídos del espectador. La trama, a pesar de ser bastante interesante, se hace un poco larga en algunos momentos, parece que le cuesta avanzar un poco.

El trabajo de sus tres actrices anteriormente citadas, es soberbio y están un paso por encima de su joven protagonista, al que auguramos un mejor futuro más allá de la saga Crepúsculo, ya que está a punto de estrenar Cosmópolis de David Cronenberg. Aquí, Pattinson aún es un personaje más decadente, seductor y amoral, más vampiro que su Cullen, la fuerza es su mirada, entre ambigua y torturada, su semblante pálido, sus modales refinados...Poro claro, a años luz de lo que hubiese hecho con este rol Michael Fassbender.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Pattinson y Thurman, ¿amor por interés?

VENGANZA 2: MÁS DE LO MISMO, SIN PARECERSE A BOURNE

VENGANZA 2: MÁS DE LO MISMO, SIN PARECERSE A BOURNE

Venganza: Conexión Estambul (Taken 2), de Olivier Megaton, es la segunda parte, cuatro años después de un thriller del mismo título protagonizado también por Liam Neeson, Maggie Grace y Famke Janssen, su familia. 

La trama tiene continuidad pues, si en la primera parte, el ex-espía intrepretado por Neeson remueve cielo y tierra cuál padre coraje en busca de su hija adolescente, quien ha sido captada por mafias de prostitución internacionales y consigue sacarla del pozo. En este caso, son los villanos quienes quieren vengarse de Neeson por haberles estropeado el negocio.

En la cinta se nota el sello Luc Besson: factura técnica impecable, grandes persecuciones y escenas de acción, en las que el guión y la verosimilitud de la historia no importa si se ven lastradas ni disminuidas.Tampoco se preocupan demasiado de la verosímil actuación de sus actores. Estas carencias se suplen con mucha adrenalina y escenas espectacularmente bien resueltas. Así pues, quien vaya a buscar una hora y media de diversión al cine la tendrá. Venganza 2 cumple lo que promete, no hay que darle más vueltas.

El que, en cambio, busque un tipo de thriller más similar a la "saga Bourne", quizás salga algo más decepcionado, pues no engancha tanto al espectador como la mítica trilogía de Matt Damon y ahora "legada" a Jeremy Renner.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Liam Neeson, de nuevo, sufrido padre coraje.

MATTHEW, REY DE LOS STRIPPERS

MATTHEW, REY DE LOS STRIPPERS

Magic Mike, de Steven Soderbergh, se nota que es un trabajo-encargo. Se trata de la autobiografía de uno de sus protagonistas, Channing Tatum y de su vida de stripper masculino cuando tenía 19 años. Por tanto, la película no engaña a nadie, pues uno sabe en todo momento qué es lo que va a encontrase: chicos musculados contoneándose delante de chicas ávidas de pasar un buen rato, sexo, drogas, alcohol y mucha fiesta desfasada.

No obstante, el acierto de Soderbergh es tratar todos estos temas con la elegancia que lo caracteriza, gracias a una fotografía y un montaje que hace adivinar y sugerir y que no muestra más de lo que es estrictamente necesario para explicar la historia.

Tenemos pues a tres protagonistas masculinos: Channing Tatum, el Magic Mike del título, dotado más para el baile que para la interpretación; Alex Pettyfer, no dotado ni para una cosa ni para la otra, sólo es una simple cara y cuerpo joven y bello y Matthew McConaughey, quien a sus 43 añazos, es el que se lleva el gato al agua. Sexy, seductor y tremendamente energético y arrollador, le basta con una mirada y dos frases para ponerse al público femenino en el bolsillo, es el jefe de los stripper y el "puto amo" de la función. Se nota que se lo ha pasado en grande interpretando a Dallas, su interpretación es divertida y memorable.

La trama es justita y el guión, lleno de clichés y tópicos del mundo del striptease, no ayudan demasiado al buen desarrollo de la trama. Hay algunos aciertos, como el hecho de no presentar una historia edulcorada, sinó llena de obstáculos y dificultades sobre todo para los dos protagonistas más jóvenes, pero la película podía haber sido más sórdida y haber puesto toda la carne en el asador a la hora de presentar el descenso a los infiernos de los personajes.

A pesar de ello, la cinta no es Haywire, una de las películas peores de su realizador y se deja ver como un entretenimiento, bastante exclusivo del público femenino, a pesar de la trama que hay detrás de la fiesta y la exaltación de la belleza masculina.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Matthew McConaughey, lo mejor de Magic Mike.

¿SE NOS MURIÓ EL AMOR?

¿SE NOS MURIÓ EL AMOR?

Si de verdad quieres, de David Frankel, sería una comedia al uso hollywoodiense si no fuese por dos particularidades.La primera, la presencia de dos actores de primera línea como matrimonio en crisis: Meryl Streep y Tommy Lee Jones (que recibirá uno de los Premios Donostia en el festival de San Sebastián de este año). La segunda, por tratar el amor y el sexo en la madurez de una manera desenfadada, pero bastante efectiva.

La película sigue los patrones clásicos de las comedias románticas, un matrimonio que lleva 31 años casados siente que nada es como antes, pero cada uno de los miembros de la pareja lo expresa de modo distinto. Mientras que para el marido todo parece ir bien y nada le preocupa, para la mujer es una asunto vital y pide ayuda a un prestigioso escritor y terapeuta de pareja (Steve Carell, en un papel no demasiado lucido).

Lo mejor de la cinta es comprobar cómo Streep y Jones tienen buena sintonía y complicidad entre ellos y se prestan en una comedia simpática, sin más. Lo peor es que uno tiene la impresión que la convencionalidad y las tradiciones de la comedia romántica americana están fijas y nada mutables, lo que perjudica a la hora de haber conseguido una trama más arriesgada, a pesar de que algunas secuencias y diálogos son “algo más atrevidos”. Nos quedamos con las ganas de que hubiesen ido más allá.

Así pues, una cinta que se ve con facilidad, con el semblante amable, pero que reitera demasiado algunas situaciones y no se atreve a ir un paso adelante. Sobre todo la aconsejamos para fans de su pareja protagonista.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Meryl Streep y Tommy Lee Jones en proceso de recuperación de su matrimonio.

¿UN ROMEO Y JULIETA VIOLENTO A TRES BANDAS?

¿UN ROMEO Y JULIETA VIOLENTO A TRES BANDAS?

Salvajes, la nueva película de Oliver Stone, es el retorno del director a las películas de entretenimiento-espectáculo con ritual "sangre, sexo y drogas", como lo sería hace unos años Asesinos Natos, aunque esta vez, sin carga crítica, pues se trata de un divertimento violento, que fue presentado en el Festival de San Sebastián el pasado domingo por Oliver Stone, John Travolta (quienes recogieron sendos premios Donostia) y por Benicio del Toro.

La trama es simple: un trío de jóvenes, guapos y enamorados (Chon -Taylor Kitsch, Ben -Aaron Johnson- y O -Blake Lively-) se mueven en el mundo del tráfico de marihuana, la cosa se complica cuando se niegan a entrar en el negocio con el cartel de Baja y su jefa, Elena (una Salma Hayek mala malísima pero con una debilidad, de lo mejor del film) manda secuestrar a O para obligarles. Entonces los dos chicos se las tendrán que ver con el matón de Elena, Benicio del Toro y con todos sus secuaces, mientras recurren a un agente federal (John Travolta), quien juega a varias bandas.

A favor del film juega el reparto de secundarios sudamericanos: Hayek, del Toro y Demián Bichir, aunque sus conversaciones en inglés -y el poco mejicano que se habla en la cinta-, les restan credibilidad y entidad a sus villanos. También nos gustan Blake Lively y, en especial, la vulnerabilidad de Aaron Johnson (Kick Ass y pronto en Ana Karenina), en un personaje con más matices que el de su compañero. La fotografía y la ambientación "cálida-tijuanera", así como su potente BSO son dos puntos a destacar, así como el ritmo in-crescendo de la historia.

En contra, un guión que no es nada del otro mundo y un final dividido en dos, cuya resolución no nos acaba de convencer, pudiendo haberse decidido por la opción de un Romeo y Julieta violento a tres bandas, la historia de amor resulta de un "happy-hippie-flower" que no beneficia al desarrollo de la trama. 

No obstante, la cinta, en momentos, muy violenta, se ve con facilidad gracias a que Oliver Stone le imprime un brutal y adrenalínico ritmo narrativo. Así pues, es recomendable para todos aquellos que busquen un poco de diversión violenta y la presencia de jóvenes y bellos protagonistas en una sala de cine.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Chon, O y Ben, un trío de jóvenes, atractivos y enamorados.