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AQUELLA IDÍLICA ETAPA UNIVERSITARIA

AQUELLA IDÍLICA ETAPA UNIVERSITARIA

Amor y letras es la nueva película de Josh Radnor tras la agridulce Happythankyoumoreplease. En esta ocasión, el chico de Cómo conocí a vuestra madre ha crecido y propone una interesante reflexión sobre la madurez a partir de la nostalgia de la vida universitaria de un hombre de treintaitantos con el síndrome de Peter Pan.

Jesse (Radnor) está desencantado con la vida que lleva, un buen día es invitado a su antigua universidad a la cena de despedida de su profesor preferido, Peter Hoberg (Richard Jenkins). Al volver conoce a una joven estudiante muy vitalista, Zibby (Elisabeth Olsen), con la que entablará una bonita amistad.

Si la semana pasada Damsels in distress suponía una visión anclada en el pasado y demodé de la vida universitaria americana, Radnor tiene un prisma también nostálgico, como dando a entender que cualquier tiempo pasado fue mejor y, por consiguiente, que la Universidad, la vida estudiantil, fue la mejor época de su vida. Con una mirada a medio camino entre Beautiful Girls, de Johnatan Demme, y Young Adult, de Jason Reitman, Radnor nos propone una vuelta al campus, a la juventud a partir del desencanto de la vida adulta y de las reticencias a afrontar la madurez y la vida adulta con todos los sacrificios y problemas que ella conlleva.

Especialmente brillantes están las dos féminas del relato: Elisabeth Olsen y Allison Jenney, mucho más lúcidas y más chispeantes en su manera de entender la vida que sus desorientados partenaires masculinos, que pierden el norte con un sentido de la existencia muy anclado en el pasado y en los sinsabores del presente.

Así pues, el film, con una apariencia de comedia ligera nos está haciendo pensar sobre algo más profundo como es la profunda insatisfacción del ser humano, abocado al pasado, incapaz de afrontar el presente y mucho menos, el futuro.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Josh Radnor y Elisabeth Olsen, dos maneras de afrontar la etapa universitaria y la vida en general.

 

LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DE UNA VENTA

LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DE UNA VENTA

Hay una determinada corriente en el cine español contemporáneo denominado "cine social", que busca acercarse a los problemas cotidianos de las personas normales. Su máximo exponente es Fernando León de Aranoa, con Familia, Barrio y aún más con Los lunes al sol. Más recientemente, Max Lemcke, acertaba al retratar en Cinco metros cuadrados los problemas de las salvaje especulación immobiliaria, a través de una pareja (Fernando Tejero y Malena Alterio), quienes compraban la casa de sus sueños y que se acabaría conviertiendo en su peor pesadilla. Ésta película, al igual que la que nos ocupa, estaban en el punto de mira del Festival de Málaga.

Xavi Puebla, en A puerta fría, conseguía en Málaga el premio al mejor actor para Antonio Déchent, quien interpreta a un gris y desencantado vendedor quien tendrá que salir a flote durante la celebración de un congreso de dos días en Sevilla. Así pues, tendrá que convencer a su jefe (interpretado por José Luís Pérez) y a un inversor norteamericano (un Nick Nolte muy ajustado a su papel de "loser"), ayudado por una joven azafata (María Valverde) de lo que es capaz para cerrar una venta. 

En este caso, el director acierta al acercarse a unos personajes muy humanos que viven estresados y hasta el cuello por una situación laboral cruda, que los oprime y que no les deja desarrollar sus auténticas capacidades. Su guión milimétrado y bien elaborado y unos actores en estado de gracia y muy ajustados a sus roles componen una película notable que bien hubiese merecido una distribución cinematográfica más justa.

Hay que aprovechar para verla en cine cuánto antes, pues se estrena en muy pocas salas y sesiones. Sería una pena perderse una de las películas más reflexivas, realistas y contundentes que ha dado el cine español en los últimos tiempos. 

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Antonio Déchent y María Valverde componen unos personajes creíbles en un ambiente laboral hostil.

EL PARTICULAR VIAJE ESPIRITUAL DE HARMONY KORINE

EL PARTICULAR VIAJE ESPIRITUAL DE HARMONY KORINE

Acaba de estrenarse Spring Breakers (2012) del cineasta estadounidense Harmony Korine. Para muchos el nombre de Korine no significa nada, porque a día de hoy sigue siendo un completo desconocido para la mayoría del público en este país, pero es un cineasta de culto que ha conseguido crear polémica y desconcierto con cada una de sus producciones desde que saltó a la fama en 1995 después de que escribiera el guión de la controvertida Kids, de Larry Clark. Para bien o para mal, ha logrado conmocionar al público con cada una de sus películas. Su nombre está ligado inevitablemente con el arte de la provocación y, por lo tanto, no es de extrañar que su cine genere división de opiniones. Para unos es un genio, pero para otra mucha gente no es más que un embaucador. Antes de empezar con la crítica de Spring Breakers vamos a repasar la obra de este polémico autor.

Korine dirigió su opera prima (Gummo, 1997) cuando tenía 24 años. Era tal la expectación que había creado con Kids que la película se estrenó en el festival de Venecia y obtuvo el premio de la crítica. Gummo era una cinta provocativa, que no dejaba indiferente a nadie. No se trataba de una historia con una estructura sólida y clausurada, sino todo lo contrario, la realidad que se mostraba era totalmente fragmentada. Era caótica, desordenada… como la vida misma y quedaban muchas preguntas sin respuesta. Dibujaba retazos de realidad, y cada espectador tenía que construir su propia película a partir de esos esbozos.

Como David Lynch, Korine piensa que el cine no tiene porqué ser narrativo, sino que tiene que crear sensaciones. En cuanto a la trama, los protagonistas de aquella película, que eran Solomon y Tummler (dos chicos jovencísimos) pasaban las horas matando y torturando gatos, esnifando pegamento, acostándose con una chica que tenía síndrome de down, asaltando a casas ajenas y haciendo toda clase de virguerías.

Gummo era una especie de revisión del clásico de Tod Browning Freaks, porque aparecían personajes extraños y esperpénticos. También traía a la memoria el cine de otro enfant terrible del cine independiente americano que no es otro que Todd Solondz; no podían faltar pederastas y perversiones. Korine hace todo lo que está en su mano para incomodar al público. Y su cine también se asemeja al estilo de Wes Anderson, por lo surrealista y absurdo que puede llegar a ser.

Mister Lonely (2007) es la película que más aceptación ha conseguido entre el público y la crítica hasta la fecha. Para muchos se trata de su mejor película, pero para otros su cine sigue siendo una tomadura de pelo. Está claro que cuando observas a unas monjas saltando del avión y hacer acrobacias en el aire para aterrizar a continuación sin ningún tipo de rasguño puede generar desconcierto. Cuenta con dos historias, y muchos se preguntarán si la historia de las monjas tiene algún sentido o si aporta algo a la trama. Los amantes del clasicismo pensarán que se debería haber eliminado esa historia en la sala del montaje.

Pero el cine de Korine no es convencional, es posmoderno. “La profundidad está en la superficie”, es lo que nos intenta decir con su manera de hacer cine. La historia principal nos habla de un imitador de Michael Jackson (interpretado por Diego Luna) que es incapaz de encontrar su lugar en el mundo. Se siente un bicho raro. Pero un día se encontrará con una imitadora de Marilyn Monroe en París y decidirá acompañarla a un lugar mágico donde los imitadores han creado una especie de comuna. Parece que es un sueño hecho realidad, pero Michael se dará cuenta que no puede seguir huyendo de lo que es. A primera vista puede parecer que no es serio, pero Korine nos quiere hablar de la cuestión de la identidad y la soledad. A su manera, claro está.

Trash Humpers (2009) es una película que no debería existir. O al menos, no debería haber salido a la luz. Es una de las peores películas que he podido ver a lo largo de mi vida. Es una verdadera bazofia. No es una película en sí, puesto que, ni siquiera tiene una trama. Se trata de unos gilipollas que se graban haciendo el tonto, nada más y nada menos. Si algunos ya detestaban su cine, Trash Humpers se lleva la palma. No recomiendo a nadie verla.

DOS ESTRELLAS DE DISNEY

Spring Breakers es una cinta que puede generar desconcierto e incredulidad. No se trata de una película típica de adolescentes, aunque pueda parecer lo contrario. Por varias razones; la primera es que las protagonistas son cuatro chicas universitarias. Y entre ellas el autor ha escogido dos estrellas de la factoría Disney: Selena Gomez y Vanessa Hudgens. Es paradójico que haya elegido dos celebridades adolescentes cuando no se recomienda ver la película a espectadores menores de 18 años. Lo que está claro es que los fanáticos de Gomez y Hudgens no se quedarán sin ver la película. Korine sabe que su público es el más fiel, ya que, no hay mejor fan que el adolescente que colecciona obsesivamente todo lo que saca al mercado su estrella favorita. Por otro lado, nada hace sospechar que el viaje a Florida que van a realizar los protagonistas durante las vacaciones de semana santa pueda convertirse en un viaje espiritual.

Al parecer es necesario emborracharse y drogarse para encontrarse a sí mismo. Korine sigue siendo el azote de los puritanos y, por ello, ha elegido dos estrellas de Disney para dar a conocer su evangelio. Se trata de un viaje espiritual donde se encontrarán con un excéntrico mafioso interpretado por un irreconocible James Franco. Al parecer, el viaje es sólo un pretexto para hablar de otras cosas más serias. ¿Qué cosas?, preguntará el incrédulo. El espectador no podrá salir de su asombro. Korine lo ha vuelto a hacer. Es una película desconcertante y sorprendente que dejará boquiabiertos a más de uno. Si nos quedamos en la superficie no podremos ver lo extraordinario. La verdad es que no es fácil de descifrar, no sabes si te está hablando en serio o te está tomando el pelo. Cada uno tendrá que sacar sus propias conclusiones. Una cosa es segura: lo que tenía que ser una película típica de sexo y borrachera en la playa se convierte en algo distinto de lo que uno pudiera haber imaginado al principio. No hay demasiadas escenas de sexo, salvo al final, así que, tampoco ha querido forzar demasiado a las actrices.

En cuanto a la forma no es nada convencional. Normalmente, cuando se acaba la escena se pasa a la siguiente, pero en Spring Breakers las imágenes que se podrán ver a continuación no paran de asaltar la pantalla cuando estamos viendo una escena determinada. Se yuxtaponen. Se abalanzan unas a otras como si tuvieran vida propia, se podría decir que las imágenes luchan entre sí para poder salir a la superficie. Las imágenes aparecen y desaparecen como si fueran pensamientos que no podemos controlar. Por lo tanto, las escenas vienen y van una y otra vez, parece que no se clausuran nunca. Parece que todo esté abierto y eso puede generar confusión. La historia es cíclica, las imágenes vuelven una y otra vez (igual que en un videoclip). También la voz en off juega un papel determinante. La voz en off y las imágenes también luchan entre sí, se entrecruzan, se mezclan, cada uno va por su lado. Muestra las relaciones de poder que pueden existir entre las imágenes y las palabras. Deconstruye la narrativa convencional para hacer visible su artificialidad, es decir, problematiza el lenguaje cinematográfico a través de los juegos formales.

Algunos pensarán que se trata de un videoclip interminable que no aporta nada. Otros querrán ver más allá de la superficie y afirmarán de que es una original y desconcertante historia sobre unas chicas que buscan su lugar en el mundo. En mi opinión, es una interesante y magnífica película que está magistralmente dirigida. Una joya atípica.

BEÑAT EIZAGIRRE INDO.-

Pie de foto: Alien y sus "niñas" en las vacaciones más salvajes de su vida.

DESLUMBRANTE ANNA KARENINA

DESLUMBRANTE ANNA KARENINA

Anna Karenina, de Leon Tolstoi, es quizás una de las obras literarias más adaptadas al cine. Greta Garbo, Vivien Leigh y Sophie Marceau fueron tres de las predecedoras de Keira Knightley quien, en su tercera colaboración con Joe Wright-tras Expiación y Orgullo y prejuicio- se pone en la piel de una de las heroínas literarias trágico-románticas por excelencia. 

La historia del triángulo amoroso entre Anna Karenina, su marido, el ministro Karenin (Jude Law) y el Conde Vronksy (Aaron Taylor-Johnson) sigue los patrones literarias, gracias a un guión del prestigioso dramaturgo Tom Stoppard, quien consigue en poca más de dos horas resumir 1000 páginas de la novela, lo cuál no es tarea fácil, y sale victorioso en el intento, pues la esencia -a pesar de que algunas subtramas románticas y personajes, como el del hermano de Anna, Oblonsky y su cuñada, Dolly, quedan bastante recortadas-.

¿Cuál es la peculiaridad de esta nueva versión? sin duda, más allá de su contenido, es la forma en que está narrada. Joe Wright acierta en encerrar a sus personajes entre las cuatro paredes de un teatro, desde la escena teatral, la platea, los palcos e incluso las tramoyas. El significado está muy claro: los personajes están en el gran teatro de la vida y en él, viven sus miserias, sufren por amor, luchan, se desesperan, se sienten en soledad, en abandono, etc. 

Aunque la mayor parte ocurre en un teatro, la película no es para nada teatro filmado, sinó todo lo contrario: sus planos secuencias, su juego de cámara, su atrevida fotografía de luces y sombras, sus juego de espejos y de puertas que se cierran y se abren, le confiere un dinamismo absoluto. Hay secuencias de gran belleza visual, que son un prodigio de virtuosismo narrativo, como es el caso de la deslumbrante escena del baile en Moscú o la primera noche de pasión entre los amantes furtivos (ambas muy coreografiadas y perfectamente montadas), que coordinan perfectamente al son de los compases de la hermosa banda sonora de Dario Marianelli. Mención aparte, su lujoso diseño de producción y su vasto vestuario -que obtuvo el Oscar, merecidamente-. 

En cuanto a los actores se refiere, el gran acierto es una Keira Knightley que demuestra, una vez más, que es una de las actrices jóvenes con más empaque en papeles de época. El espectador sufre y se enamora perdidamente como su personaje. Un paso atrás están, Jude Law, quien realiza un Karenin más matizado, menos melévolo y más piadoso que en otras versiones, pero que lamentablemente carece del peso necesario en la trama; y de Aaron Taylor-Johnson, quien se beneficia de un atractivo imponente para el papel del galán seductor. 

Así pues, guste o no la adaptación de Joe Wright, es evidente su deslumbrante virtuosismo en la puesta en escena y, sólo por ello, merece ser vista y gozada en pantalla grande, pues esta Anna Karenina es una auténtica delicia para el deleite de todos los sentidos. Fascinante.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: La escena del baile, uno de los momentos cumbres de la película.

UN CUENTO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

UN CUENTO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Bryan Singer está actualmente enfrascado en una película que todos los fans de X Men tenemos muchas ganas de ver: X Men, Days of future past, de la cuál cada día tenemos más y mejores noticias, acerca de su reparto y producción y que tiene aún lejana fecha de estreno: el 14 de julio de 2014. Antes de enfrascarse en la nueva aventura mutante, Singer parece haber querido relajarse con una historia totalmente distinta, la adaptación cinematográfica en 3D del popular cuento infantil, Jack y las habichuelas mágicas, que lleva por título, Jack el Cazagigantes.

Es muy fácil criticar una película por infantil, inocente y sencilla, pero en un mundo tan complejo emocional, personal y tecnológicamente es bueno celebrar una propuesta que puede presumir de ser totalmente blaca y apta para un público de lo más familiar.

Las aventuras medievales que nos propone Singer es un periplo a la antigua usanza, con aroma de los años 80, de Willow o de Legend, aunque un poco de cartón piedra, a pesar de sus múltiples y variados efectos visuales para reproducir a toda la troupe de malvados gigantes que amenazan el reino de Croister. Este reino está gobernado por un rey que confía la mano a su hija a un pérfido y ambicioso Sir Roderick (un sobreactuado Stanley Tucci); de Isabelle (Eleanor Tomlinson), su hija, una joven y bella princesa que sólo quiere vivir aventuras y casarse por amor y de caballeros más o menos fieles, como Elmont (Ewan McGregor), capitán de la guardia real. Jack, el agricultor (un cada vez más ascendente, Nicholas Hoult), se convertirá en el héroe inesperado de la historia, capaz de alterar el curso de los acontecimientos, a pesar de su torpeza inicial.

Con esta sencilla trama la película se estructura en introducción, nudo y desenlace, como toda historia que se precie, yendo claramente de menos a más. Hay momentos francamente jocosos (como los de las improvisadas "brochetas" que se cocinan los gigantes y algunas soluciones sencillas, como el método de despertar a un gigante), que reflejan la inocencia de una propuesta destinada a cautivar y a entretener a los más pequeños de la casa. Hay otros momentos de poderosa imaginería visual -pues la planta de las habichuelas y los propios gigantes están bastante bien logrados-, aunque es cierto que muchos otros aspectos del diseño de producción son bastante pobres. 

Por ello, para que un espectador adulto pueda entrar en ella, es preciso dejar los prejuicios a un lado y rescatar al niño que cada uno lleva en su corazón. Es una película por y para los peques de la casa, ellos sí van a disfrutar realmente de este cuento, hecho a caballo entre la artesanía narrrativa y la modernidad digital. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Jack, Elmond e Isabelle, los tres héroes de la historia medieval.

SUPERFUMADO Y CAMALEÓNICO JAMES FRANCO

SUPERFUMADO Y CAMALEÓNICO JAMES FRANCO

Rebelde, ecléctico, superfumado, villano, sufridor, científico...mil y una vidas parece haber vivido ya James Franco, polifacético artista californiano de 34 años y un montón de experiencias a sus espaldas. Doctorado en Literatura en Yale, imparte seminarios de cine en UCLA; mientras se dedica a la poesía, la pintura y la actuación. Es un camaleón con una carrera tan errática como interesante.

Le descubrimos en una TV movie en la piel de James Dean, su físico y su aire de rebeldía lo acercaban al mito. Tras el biopic llegaría, un año después,  el papel que le lanzaría a la fama: Harry Osborn, el hijo del Duende Verde, amigo y al mismo tiempo, rival de Spiderman, bajo la batuta de Sam Raimi, un personaje que marcaría la trilogía del hombre araña.

Volvería a probar suerte en el biopic, en este caso, interpretando al novio de Sean Penn, Mi nombre es Harvey Milk, de Gus Van Sant; y en Howl, de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, donde encarnaría al poeta Allen Ginsberg, en un proyecto de lo más esperimental y artístico. También probó suerte en la comedia, de la mano de la troupe de Judd Appatow en Superfumados, en la que interpretaba a un desfasado camello y como extravagante príncipe de cuento en las locas aventuras medievales de Cabelleros, princesas y otras bestias. 

Dos películas que cimentarían su prestigio como actor fueron la comercial y acertada, El origen del planeta de los simios, de Rupert Wyatt, y, aún más, en 127, de Danny Boyle, donde sufría (y de qué modo) en la historia real de un montañero que se veía en una situación muy comprometida. 

Ahora nos llega por partida doble a las carteleras: de nuevo bajo las órdenes de su amigo Sam Raimi en Oz, un mundo de fantasía, como mago del cuento legendario, que podría bien ser la precuela de El mago de Oz y, esta semana, en Spring Breakers, de Harmony Korine, en una de las interpretaciones más atrevidas y auténticas de su carrera, una orgiástica película sobre el vacío existencial de las nuevas generaciones de jóvenes.

Amante del riesgo y de la radicalidad en su más diversas variantes, pronto le veremos en dos proyectos que exploran la sexualidad de maneras muy distintas, el documental Interior. Leather Back y el film Lovelace, el biopic de una estrella del porno, que le volverá a unir con los directores de Howl.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: James Franco, entre Ashley Benson y Vanessa Hudgens, en la alucinada Spring Breakers. 

MÁS HISTORIAS MÍNIMAS

MÁS HISTORIAS MÍNIMAS

Carlos Sorín vuelve a las constantes de su cine: pequeñas historias cotidianas sobre las relaciones familares y personales, encuentros casuales y otros provocados; paisajes de la Patagonia infinitos, etc. Un cine sin estridencias, de tempos pausados y relajados, que encierra un universo cotidiano y particular y, por consiguiente, también universal.

Días de pesca bien podría formar parte de aquella maravillosa película que fue Historias Mínimas, pues todas las piezas del puzzle de la vida vuelven a encajar aunque, de manera inevitables, este relato suene a ya visto, ya oído y narrado anteriormente.

Así pues, no hay grandes sorpresas en el trascurrir vital de Marco Tucci (un creíble y entrañable Alejandro Awada). Su visita vacacional a la Patagonia con el pretexto de desarrollar el hobby de la pesca del tiburón, encierra un propósito más alto y más noble: reanudar la relación con su hija Ana (Victoria Almeida), a la que hacia tiempo que no veía, así como conocer al resto de su familia. En el camino, se encontrará y relacionará, de manera casual, con personas desconocidas (el manager de boxeo, los jóvenes excursionistas) que irán enriqueciendo su periplo; así como, vivirá algunos acontecimientos inesperados. 

Las historias de Sorín son tan particulares y familiares que, incluso se rodea de sus parientes en las películas, en ella aparece su nieto Santiago y también su hijo Nicolás, que es el autor de todas las bandas sonoras de sus cintas. Aquí, de nuevo, una bella banda sonora que acompaña al protagonista y al espectador a través de una trama, sin grandes conflictos, sinó todo lo contrario.

El suyo no es un cine de tramas ni subtramas, el suyo es un cine que retrata el devenir cotidiano y donde son más importantes las pequeñas conversaciones, los ínfimos gestos, los silencios, que las grandilocuencia visual y argumental. Así pues, sólo el espectador paciente que disfrutó con los relatos de Historias mínimas o Bombón el perro, podrá apreciar esta película no apta para espectadores de la nerviosa y fragmentada post-modernidad.

SONIA BARROSO.- 

Pie de foto: La historia de Marco podría formar parte de sus Historias Mínimas.

A MEDIO CAMINO DE TODO Y EN TIERRA DE NADIE

A MEDIO CAMINO DE TODO Y EN TIERRA DE NADIE

Lee Daniels, realizador de la polémica y desigual Precious, vuelve a la dirección con una historia destinada a levantar ampollas entre la audiencia, The Paperboy (el chico del periódico), una mezcla de thriller, cine negro y realismo sucio ambientada en Nueva Orleans, un proyecto que estuvo en el punto de mira de Pedro Almodóvar.

El argumento, en breves pinceladas, es el siguiente: Ward Jansen (Matthew Mc Conaughey), es un periodista encargado de realizar un reportaje sobre un preso acusado del asesinato del sheriff de una pequeña localidad de Nueva Orleans. En el pueblo se encontrará con su hermano pequeño, Jack, encargado de repartir los periódicos y con Charlotte, (Nicole Kidman) una mujer tan femme fatale como pueblerina, que está enamorada del preso (John Cusack)

La trama, basada en una novela de Peter Dexter, sigue a estos cuatro personajes en una historia donde se mezcla la traición con la pasión ciega; la investigación periodística con el cine judicial; el cine negro con el drama turbulento y el realismo sucio. Si la historia se sigue con interés es por la white trash tan sexual que interpreta Nicole Kidman -que está mejor que nunca, acercándose al tipo de rol de Todo por un sueño. No en vano fue nominada a los Globos de Oro como actriz secundaria- y por un John Cusack tremendo en su composición de presunto y "paleto" "falso culpable". McConaughey -quien parece haber enderezado su trayectoria tras El inocente; Magic Mike y Killer Joe- y Zac Efron hacen lo que pueden para intentar reflotar sus personajes, a la par que sus carreras. 

No obstante, la película no tendrá término medio, pues será amada por aquellos que le gusten los thrillers turbulentos y un poco pasados de rosca (sólo hay que ver la escandalosa escena en la cárcel) y odiada por aquellos quienes esperaban más que un telefilm sensacionalista, escandaloso y burdo. En este caso, me encuentro en el segundo grupo, pues la cinta me parece a medio camino de todo y muy en tierra de nadie. No dejo de preguntarme si la película hubiese mejorado en otras manos, como por ejemplo, en las de Almodóvar.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Cuatro personajes atrapados en una historia tan sensacionalista como turbulenta.

EL SACRIFICIO DE LAS RAMERAS

EL SACRIFICIO DE LAS RAMERAS

Zhang Yimou vuelve a nuestras carteleras con esta magnífica película protagonizada por el actor Christian Bale. En septiembre del año pasado se estrenó en nuestro país Amor bajo el espino blanco (2010), una sencilla y bonita historia de amor que encandiló a los seguidores del cineasta chino más reconocido en Occidente. Y 6 meses después de aquello, European Dreams Factory nos trae la última producción titulada Las flores de la guerra (2011), que aunque llegue con retraso se trata de una excelente noticia para los amantes del cine asiático. Y los que son reacios a ver películas asiáticas tienen en Christian Bale un buen motivo para acercarse a ella.

Estoy seguro de que no se arrepentirán, ya que, estamos ante una gran obra. La distribuidora no podría haber elegido mejor fecha para estrenarla, ya que, el 8 de marzo es un día señalado para poder denunciar a los cuatro vientos los abusos y los maltratos que sufren las mujeres en todo el mundo. La crisis económica ha empeorado la situación que viven muchas mujeres y por consiguiente hoy es más necesario que nunca reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres.

Esta cinta tiene como objetivo denunciar las violaciones cometidas por los soldados japoneses en Nankin durante la guerra chino-japonesa. Por ello no tiene nada que ver con la agradable cinta de Amor bajo el espino blanco. En esta ocasión Yimou nos quiere hablar de los horrores de la guerra.

No obstante, el autor no sólo quiere mostrarnos la violencia que padecieron las mujeres en la guerra, ya que, nos muestra unas mujeres fuertes y decididas que no aceptarán ser simples víctimas. Las flores de la guerra cuenta la historia de unas mujeres que supieron hacer frente a la barbarie y la sin razón. Por fin parece que la heroicidad no sólo es cosa de hombres, por ello, es de agradecer que el director más prestigioso de la llamada quinta generación se decidiera contar esta bella y, a la vez, trágica historia que logra emocionar e impactar al espectador.

Hoy en día los cineastas de todo el mundo siguen denunciado las atrocidades que se cometieron en la guerra, porque las heridas del pasado no se cierran hasta que no sale a luz la verdad. Hasta que no se haga justicia los muertos no podrán descansar en paz, por lo tanto, es necesario que los jóvenes reivindiquen la memoria de los que perdieron. Ciudad de vida y muerte (Lu Chuan, 2009) ganadora de la Concha de Oro en el festival de San Sebastián fue otra gran película que denunció la masacre que perpetuaron los soldados japoneses en Nankin el año 1937.

Yimou nos trae esta dura historia para que podamos saber de primera mano lo que hicieron los japoneses con los civiles que encontraban a su paso, pero es una película que también nos habla de la heroicidad de unas mujeres que, a los ojos de la sociedad, eran malas. Por lo tanto, es una película que pretende transmitir esperanza. En los momentos más difíciles se demuestra lo que uno es realmente, por esa misma razón, la película nos puede recordar La diligencia (1939), de John Ford. Está claro que la condición o la clase no es lo que verdaderamente importa a la hora de juzgar a las personas, ya que, los actos de cada uno demuestran lo que uno vale.

Las imágenes de la guerra son realmente espectaculares. La estética de Yimou es como siempre exquisita y está muy bien cuidada. La película está basada en la novela del mismo título de la famosa escritora Geling Yan. La autora de Las flores de la guerra también ha trabajado para el cine escribiendo guiones como Forever Enthralled (2008) de Chen Kaige. Las mujeres del barrio rojo se refugiarán en la catedral de Winchester y allí tendrán que convivir con las estudiantes y con un occidental. Disparando a perros (Michael Caton-Jones, 2005) es una sencilla e interesante película que trata sobre el genocidio en Ruanda.

En aquella ocasión los protagonistas eran blancos, y los negros eran los últimos monos, no pintaban absolutamente nada en la trama. No obstante, En Las flores de la guerra, Christian Bale tiene que compartir el protagonismo con la prostituta Mo (Ni Ni) y con la estudiante Shu (Zhang Xinyi). No es una cinta para que el actor de Hollywood se luzca en todo momento. Está claro que su papel es importante, pero los verdaderos héroes de esta magnífica y emotiva película son las mujeres. Y eso le da aún más valor.

Lo que quiero decir es que los chinos que aparecen en la pantalla no están supeditados al hombre blanco, todos tienen algo que decir; los personajes chinos no son simples caricaturas. Se trata de una obra que no dejará indiferente a nadie. Hay escenas que son realmente escalofriantes. Dura y emotiva a partes iguales. Y el mensaje de la misma es interesante, puesto que, las mujeres no tienen por qué ser siempre víctimas, y aunque lo sean en un determinado momento, eso no significa que sean incapaces de responder y hacer frente a sus verdugos. Por todo esto, se puede afirmar que Las flores de la guerra es una indispensable obra. Honesta y valiente. Las víctimas pueden perfectamente convertirse en heroínas.

BEÑAT EIZAGIRRE INDO.-

Pie de foto: Christian Bale es el reclamo hollywoodiense de esta estupenda película sobre las atrocidades japonesas en Nankin.

EL CINE DE ÉPOCA: CINE BASADO EN HECHOS (MUY) REALES

EL CINE DE ÉPOCA: CINE BASADO EN HECHOS (MUY) REALES

El estreno en España de la danesa Un asunto real y de una nueva versión de Ana Karenina es una excusa para revisar alguna de esas películas de época en las que se nos retrata una sociedad tan encorsetada como sus protagonistas femeninas. El “cine de época”, ese que busca llamar la atención del público tanto por el desarrollo de su historia como por su ambientación, recrea momentos históricos, con más o menos acierto y, normalmente, con cierta dramatizando los hechos.

Los inicios del género

En un principio, el acercamiento a este tipo de cine se asemejaba más a una reconstrucción de los hechos que a una intención historicista, pero de la mano de Ernest Lubitsch, con películas como Madame DuBarry (1919) y Ana Bolena (1920), el romance histórico pasó a ser el protagonista, y no el fondo ante el que se desarrolla una historia más o menos romántica. Lutbisch, que algo sabía de esto del cine, lograba que su habilidad para los enredos amorosos diera un paso (o varios) hacia otro tipo de enredo, más dramático, pero no menos efectivo.

En blanco y negro también pudimos ver a Greta Garbo como Ana Karenina (1935). La película de Clarence Brown, protagonizada por, además de Garbo, Fredrich March y Basil Rathbone, es una adaptación muy cuidada, sin la duración excesiva que muchas veces lleva consigo este género (dura 95 minutos). Era la segunda vez que Greta Garbo interpretaba el personaje: la primera había sido en Love (Edmund Goulding, 1927), adaptación libre de la novela Tolstoi.

La madurez en Technicolor

La madurez del género va ligada, como en tantas ocasiones al avance técnico, y en este caso, a la aparición del Technicolor, con dos títulos como La feria de la vanidad (Rouben Mamoulian, 1935) y Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939), en las que se podía disfrutar de los vestuarios y los diseños de decorados con todo lujo de detalle. De todas formas, grandes producciones como las mencionadas, convivieron con otras más intimistas, como los largometrajes dirigidos por Max Ophüls en la década de los cincuenta, cuando regresó a Europa tras su exilio norteamericano, con películas como La Ronde, Lola Montes, Madame de… etc.

Una de las películas más celebradas de este género es, sin duda, El Gatopardo (Luchino Visconti, 1963). En ella se retrata la decadencia de la sociedad aristocrática en pleno auge de Garibaldi. Esa dualidad, que Visconti retrata con tanta maestría, que enfrenta el drama personal de los protagonistas con la agitación de una época histórica determinada, la opulencia con el conflicto, es el eje de toda la película. Visconti ya había dejado patente su buen hacer en este género nueve años antes con Senso (1954).

Los especialistas y los que pasaban por ahí

Avanzando más en el tiempo nos encontramos con directores como James Ivory y David Lean. El primero ha llevado a la pantalla adaptaciones de obras de Henry James (Las Bostonianas, 1984) y E. M. Foster (Una habitación con vistas, 1985. Maurice, 1987). De planteamiento muy clásico, son retratos costumbristas que analizan el conflicto de un individuo con las normas sociales de la época. En cuanto a Lean, su Doctor Zhivago está considerado unos de los mejores dramas históricos de la historia del cine.

Otros directores, como Stanley Kubrick y Scorsese, se alejaban de sus habituales ambientes cinematográficos para situarnos en sociedades como la irlandesa y la inglesa del siglo XVIII en Barry Lindon (Stanley Kubrick, 1975) o la neoyorquina de mediados del XIX en La Edad de la Inocencia (Martin Scorsese, 1993), y aunque no fueron más allá de esas incursiones, lo cierto es que ambos lograron dar con una combinación más que buena entre el drama de época y el estilo propio.

Y, si bien hubo un movimiento, como la Nouvelle Vague, que pretendía alejarse de este canon, la cuestión es que el cine de época sigue estando más que vigente. Ya sea como readaptación de un clásico de la literatura rusa, o como el retrato de la sociedad danesa absolutista del siglo XVIII.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

Pie de foto: Greta Garbo encarnó dos veces a la heroína romántica de Tolstoi, tanto en Love (1927) como en Ana Karenina (1930).

EVOLUCIÓN ALMODOVARIANA

EVOLUCIÓN ALMODOVARIANA

Pedro Almodóvar (1949) es uno de los cineastas más reconocidos del cine mundial porque ha hecho de sus películas un estilo muy original y también ha sabido contar cómo es la vida de la actual España en imágenes. Fue precursor de la movida madrileña y,en cierta manera, ayudó a la transición creativa a desprenderse de su pudor mental. Después, pasados los años, se ha reciclado caminando hacia argumentos más dramáticos pero en sus discursos todavía queda algo del Almodóvar loco de la primera época, de ese Almodóvar emprendedor de un sentido artístico que sólo él sabe hacer.

Sus obras han pasado de la absoluta locura a una madurez creativa sin dejar atrás la vida rural de su Castilla la Mancha natal. Almodóvar no se ha olvidado de ese ambiente libertino que plasma desde sus primeros pasos cinematográficos donde el franquismo empezaba a ser una página amarga de nuestra historia; tal vez hoy en día el movimiento artístico de la década de los ochenta del siglo XX nos parece algo lejano, pero hay que comprender a aquella sociedad que se revelaba para incitarse a la vida.

Ahora que se estrena en la gran pantalla Los amantes pasajeros de Pedro Almodóvar- protagonizada por Javier Cámara y Lola Dueñas entre otros- voy a aprovechar (como digo siempre) a revisar tres de sus trabajos para ver esa transformación que paso a paso ha convertido a Pedro Almodóvar en el contador de historias que es hoy haciendo algo novedoso para nuestro cine.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) fue la ópera prima de este realizador y además un fresco muy vivo de la movida madrileña donde muestra la ideología punk que estaba muy en auge en aquellos primeros años de nuestra democracia...Este trabajo puede pasar a ser una pieza fílmica de museo porque el ambiente que se respiraba en Madrid en aquel tiempo ya murió.

La película está protagonizada por Carmen Maura y una jovencísima Alaska que lleva todo el peso de esta metáfora sobre la emancipación personal e histórica de España. El argumento no descubre nada señalable pero se salva porque dentro de todo es muy original; con ella nacía un nuevo director de cine que se atrevió a revolucionar un país dormido y bastante asustadizo por el cambio.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón huyó de la moda del destape para sugerir algo más pornográfico para su época; puede que este hecho diera otro giro de ciento ochenta grados a la nueva generación de creadores que vio en Almodóvar a su álter ego y a un tipo a quien admirar: con esta película, el cine español cambió porque se dieron cuenta que la herramienta cinematográfica se hizo adulta para contar historias mucho más callejeras que podían llegar a la gente de a pie y eso fue todo un logro para la todopoderosa industria.

Cuando estrenó Kika (1993), Pedro Almodóvar ya era un director de cine reconocido en todo el mundo, su filmografía ya había traspasado las fronteras imaginarias de la genialidad porque su obra ya había dado un paso de gigante. Ahora se atrevía a contar historias de crímenes como es el caso de este filme protagonizado por una interpretación muy fresca de Verónica Forqué; en Kika todo lo que puede parecer simple no es simple porque encierra todo: los buenos no son tan buenos (tienen pasiones secretas) y los malos siguen siendo malos; aunque no perdió en ningún momento su filosofía de juventud aquí se muestra mucho más ambicioso y meticuloso desde que comenzara a hacer cine en sus principios.

Siguiendo los relatos de misterios hizo otro relato, pero en está ocasión, de intriga y asesinatos a lo almodovariano. La realizó basándose en la actualidad de los años 90 del siglo pasado donde nuestro país ya estaba modernizado en todos los sentidos; en el año 93 España había pasado página abriéndose más a Europa y también al mundo y nuestro director de cine más internacional no podía quedarse atascado en el movimiento de sus comienzos; se abrió al cine internacional con argumentos más recapacitados y subtramas que hacían al espectador no moverse de sus asientos hasta el rótulo de FIN.

En Kika examina (como en todas sus películas) su lado más pasional y en cierta manera retador con la sociedad, es como una pelea de pensamientos porque parece que él vive en un futuro construido a su imagen y semejanza.

Analicemos este futurismo almodovariano: en Kika el peso de sus personajes secundarios cuentan mucho y hacen evolucionar de una manera alocada a la protagonista principal. En esta película se percibe adonde puede llegar su talento sin olvidar sus comienzos rebeldes donde el cine era pura diversión.

El Almodóvar de Kika es un Almodóvar que ya ha madurado y puede emocionar al gran público con tan sólo un chasquido, aquí ha dejado atrás las reflexiones de la movida madrileña y se ha abierto más a la vida diaria donde hay problemas reales y personas luchando por la supervivencia.

Hable con ella (2002) es una película de soledades masculinas insatisfechas y agónicas; tal vez la historia sea una metáfora para contar lo que siente una persona cuando ve la muerte de un ser querido a su lado. Nuestro Almodóvar mostró en esta historia su lado más sensible y romántico porque hace un homenaje al cine mudo al contar una historia de amor imposible; pero ese no es el primer argumento, es un sub–argumento porque el principal es un discurso lleno de melancolía protagonizada por dos hombres: Javier Cámara y Dario Grandinetti que hacen la réplica a las dos protagonistas femeninas Leonor Watling y Rosario Flores que luchan entre la vida y la muerte en un hospital.

Así al mismo tiempo que nos enseña el arte con mayúsculas, Almodóvar hace un homenaje a la fortaleza de la mujer frente al hombre que solamente en Hable con ella espera un desenlace resistiéndose a los deseos más íntimos del ser humano. Gracias a está lectura aparece un análisis psicológico muy completo que al final nos hace creer en el homo sapiens frente a la enfermedad o al accidente del destino.

La película conserva una fotografía y ambientación ensoñadora que hizo cambiar toda la filmografía de este creador de luces y sombras: las luces y sombras de Almodóvar tienen algo muy español que cuesta ver reflejado en otros directores de este país; por ejemplo, en Hable con ella hace un homenaje a las corridas de toros en el personaje que interpreta Rosario Flores pero también se atreve a meter el mundo del ballet en el personaje de Leonor Watling dibujando así un retrato de su tierra muy aproximado a la realidad de ese momento.

En está cinta ya conocemos al creador en su madurez donde tiene un guión y psicología de los personajes impecables sin ningún rasguño en la operación de parir una película. Hable con ella merece la pena revisarla porque en ella el director ya es él con sus plenas facultades para llevar al espectador en un viaje por los delirios y los deseos ocultos del ser humano.

Y aquí termina este ejemplo de evolución almodovariana. Dentro del trabajo de este gran director español se pueden sacar varios ejemplos más que nos darían el mismo resultado, pero Pedro Almodóvar todavía está vivo y puede seguir evolucionando en temas y contenidos para sorprender a sus fans de todo el mundo.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Hable con ella, una de las piezas claves de Almodóvar.

UN LADRÓN MUY ÉTICO

UN LADRÓN MUY ÉTICO

Parker es un ladrón con un código ético muy particular: Sólo roba a quienes pueden permitírselo y no hace daño a gente que no lo merece. Basado en las novelas de Donald E.Westlake, Jason Statham encarna a este ladrón quien, tras un espectacular robo, es traicionado por su banda, quienes le dan por muerto. Entonces Parker se trasladará a Palm Springs, asumiendo la identidad de un adinerado petrolero texano, donde conocerá a Leslie, una atractiva agente immobiliaria (Jennifer López) con una vida llena de problemas, que le ayudará a dar el último golpe y a vengarse de su ex-banda. 

Así pues, la película es un thriller con robos, explosiones de violencia y ladrones de medio pelo, bastante convencional en su estructura y desarrollo, que se hubiese beneficiado posiblemente con un director menos funcional y expeditivo que Taylor Hackford, quien hubiese dotado a la película de más personalidad y menos mainstream.

Quizás lo mejor de la cinta es su pareja protagonista: un Jason Statham que tiene más vidas que un felino (a pesar de pasarse gran parte del metraje huyendo y gravemente herido, sale de todas) y una Jennifer López que interpreta a una mujer quien, habiéndolo perdido todo y sin nada que perder, ve la oportunidad de cambiar su vida ayudando a Parker, del que se enamora.

La química entre ambos es buena y es uno de los alicientes que ayudan a que la película tenga más atractivo. Otra baza a favor es el humor negro que destilan algunas escenas y los golpes de extrema violencia, con un punto salvaje en alguno de los forcejeos de Parker con sus antagonistas, como el que trascurre en una habitación de hotel en Palm Springs. 

No obstante, la cinta se hace un poco larga en algunos momentos en los que la acción parece quedar estancada y no revierte demasiada originalidad respecto a películas de similar argumento y características. El que se acerque a Parker ya sabe que le va a dar adrenalina, persecuciones, luchas, gotas de humor y un conato de historia romántica. No hay más misterio, no se le puede pedir más.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Parker y Leslie, inesperados cómplices.

CON EL CORAZÓN DE HIGH SCHOOL MUSICAL Y EL ALMA DE GLEE

CON EL CORAZÓN DE HIGH SCHOOL MUSICAL Y EL ALMA DE GLEE

High School Musical y Glee pusieron los cimientos para retratar a toda una generación de jóvenes estudiantes que amaban la música por encima de todo. Dando la nota, de Jason Moore -reañizador proveniente del mundo de la ficción televisiva pues ha dirigido capítulos de Dawson crece, Everwood o Cinco hermanos-los toma como referentes para ir un paso más allá.

En este caso, la trama se centra en una protagonista femenina, Beca (Anna Kendrick), una solitaria chica que busca triunfar en Los Ángeles en la producción musical. No obstante, en la Universidad de Barden, aparte de participar en la radio, decide apuntarse a una hermandad de canto a capella, las Bellas, enfrentadas constantemente con la hermandad masculina, los Treblemakers. 

La película busca, en clave de comedia musical, retratar a un heterogéneo grupo de chicas y chicos a cuál más excéntrico. No deja de ser un cliché que dibuje arquetipos: la rara solitaria (Anna Kendrick), la líder (Anna Camp), la integradora (Brittaney Snow), la gorda (Rebel Wilson), la ligona (Alexis Knapp), la lesbiana (Nicole Lovince) para poner de manifiesto que, aunque entre ellas no puedan ser más distintas hay un nexo común que las une: sus aptitudes vocales y su enorme pasión por la música.

Cuando vamos a ver una propuesta de estas características sabemos que vamos a encontrar confrontación, donde se pondrá a prueba la amistad; enamoramiento no exento de complicaciones y superación personal y competición colectiva para saber quien es el mejor, etc. Así pues, para disfrutar de esta película hay que trasportarse a aquellos años universitarios, dejarse empapar por sus situaciones y descubrir las referencias musicales (sobre todo de los 80 y de la actualidad) y cinematográficas que nos plantean (ojo al homenaje a El Club de los Cinco). Asimismo, hay que estar dispuesto a vibrar con sus temas musicales, aunque curiosamente no sean los shows lo mejor de la película, sinó una improvisada y divertida "batalla musical" fuera de los escenarios "oficiales".

Así pues, todos aquellos con el alma de High Scool Musical, el corazón de Glee y la extrañeza de Hairspray vais a disfrutar de lo lindo con la película, pues estamos ante el guilty pleasure musical de la temporada.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Las Bellas, dispuestas para dar el do de pecho.

AMBIGUO, ATRACTIVO, AMORAL...MADS MIKKELSEN ES UN DANÉS TODOTERRENO

AMBIGUO, ATRACTIVO, AMORAL...MADS MIKKELSEN ES UN DANÉS TODOTERRENO

Ángel o demonio. Ambiguo y amoral. Mads Mikkelsen es el actor danés más reconocido de la actualidad, un todoterreno que se ha adaptado a todo tipo de películas y personajes como un guante. Un actor que no se inscribe en ningún género, pues los ha transitado todos, no tiene miedo a ningún rol no a ningún reto. Es más, parece que huye del encasillamiento.

A pesar de que dio el salto a Hollywood interpretando al villano Le Chiffre en Casino Royale, su trayectoria se remontaba a la televisión y al cine de su Dinamarca natal.Ha trabajado en un par de ocasiones con su compatriota y ya director consagrado Nicholas Winding-Refn en el thriller Pusher y en la película de aventuras oscuras, Valhalla Rising. También ha estado en otras producciones de acción made-in-Hollywood como El rey arturo y Furia de Titanes. 

Aunque quizás el rol que ha cimentado su prestigio como actor ha sido el del médico sensible y rebelde, que vuelve a su Copenhague natal y descubre que tiene una familia en Dinamarca, fruto de un amor de juventud. Se trataba de Después de la boda, un notable drama de Susanne Bier sobre el peso de los secretos familiares.

En su ecléctica carrera fuera de su país destaca incluso algunas incursiones en la comedia costumbrista, como en la española, Torremolinos 73, de Pablo Berger y en la comedia más negra, Wilbur se quiere suicidar. 

En Un asunto real, Mikkelsen interpreta un rol que le viene completamente como anillo al dedo: el del doctor ilustrado Johann Struensee, con ambiciones políticas e intelectuales, que se situará en una posición delicada al convertirse en consejero y amigo personal del rey Christian VII y en amante de la reina Carolina Mathilde. 

En La Caza, de Thomas Vintenberg, expresa con su mirada todos los recovecos y la angustia existencia de un hombre inocente acorralado por el poder de una mentira que sufre el desprecio, el rencor y el aislamiento por parte de la comunidad danesa en la que vive. Su interpretación es de las más matizadas y brutales que hemos visto en mucho tiempo. Absoutamente prodigiosa.

Su próximo reto será en la pequeña pantalla, en una serie de la NBC donde Mads tiene el reto de hacernos olvidar a uno de los psycho-killers más famosos de la gran pantalla, el Hannibal Lecter interpretado con maestría por Anthony Hopkins en El silencio de los corderos y sus secuelas. ¿Lo conseguirá? Por lo menos, su ambigüedad y su rostro atractivamente anguloso le quedan que ni pintado para este papel tan extremo.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Mikkelsen, un actor que huye del encasillamiento y de los roles sencillos.

PASIONES E INTRIGAS SOTERRADAS

PASIONES E INTRIGAS SOTERRADAS

Un asunto real, de Nikolaj Arcel, es un drama histórico de época que toma tres figuras históricas: el rey Christian VII, su esposa Carolina y su médico personal, Johann Friedrich Struensee para realizar una intriga palaciega con tintes románticos y políticos. Esta película ha sido nominada al Oscar en la categoría de mejor film en habla no inglesa.

Uno de los grandes alicientes es su trío protagonista: el rey loco, inepto y profundamente influenciable que compone Mikkel Böe Folsgaard; su insatisfecha esposa interpretada por Alicia Vikander y el médico de provincias e intelectual ilustrado quien dará un giro a sus vidas, encarnado con solvencia por Mads Mikkelsen. 

La trama, que combina el drama romántico con los hechos históricos, nos cuenta la incapacidad para amar y gobernar Dinamarca del rey Christian VII (quien reinó entre 1749 y 1808). Así cómo la manera en que un ilustrado reformista como el doctor Struensee fue capaz de convertirse en su consejero de Estado y mano derecha, introduciendo cambios políticos que supusieron nuevos aires para el país. Asimismo, nos relata también como consiguió encontrar una vacuna para la viruela y, no sólo entablar amistad con el rey, sinó estrechar lazos íntimos con la reina, en un romance que escandalizaría a toda la nación danesa y que daría sus frutos.

La película, a partir de un buen guión y unos sólido intérpretes, consigue convertirse en una notable cinta de época, la cuál sin estridencias nos decubre una historia no demasiado conocida. No obstante, su fotografía en gris y azulado, nos ofrece una cierta frialdad y distancia con lo que se está narrando, es como si las intrigas políticas y las pasiones, quedasen reprimidas y soterradas. En éste sentido, la película no acaba de buscar la abierta emoción ni implicación e identificación con el espectador. Por tanto, nos parece una cinta muy danesa, que responde y retrata muy bien la mentalidad de nuestros vecinos del norte en una época convulsa e intrigante.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: El trío "real" y su muy particular relación amistosa.

HANSEL Y GRETEL SE HACEN MAYORES

HANSEL Y GRETEL SE HACEN MAYORES

En el cine se está viviendo una tendencia a adaptar cuentos clásicos de manera más épica, moderna y oscura para captar la atención de las nuevas generaciones de espectadores. Éste fue el caso de Los hermanos Grimm, de Terry Gilliam o más recientemente de Blancanieves (Mirror, Mirror), de Tarsem SiNgh y de Blancanieves y la leyenda del cazador, de Rupert Sanders. Este mes de marzo va a ser muy prolífico en adaptaciones llenas de fantasía y sentido de la aventura pues van a llegar Jack Cazagigantes, de Bryan Singer y Oz, un mundo de fantasía, de Sam Raimi. La primera en aterrizar a las carteleras es Hansel & Gretel, cazadores de brujas, de Tommy Wirkola.

Como bien reza en su título, los hermanos más famosos surgidos de la imaginación de los hermanos Grimm, tras conseguir sobrevivir de pequeños a una bruja tentados en una casita llena de dulces, han cambiado su historia y su destino: diez años más tarde se dedican a atrapar las brujas que aterrorizan poblaciones enteras y secuestran niños. Jeremy Renner y Gemma Arterton son los dos hermanos adultos que se dedican a la caza de brujas oscuras y maléficas.

La aventura podría tener más o menos gracia si el humor que en ella se intuye funcionase, si la aventuras fuesen más espectaculares y mejor realizadas a nivel técnico -incluso en 3D tiene poco sentido-, si la acción fuese ineperada o como mínimo si se impregnase de un espíritu más de serie B. Pero la aventura de los dos hermanitos se queda en tierra de nadie. Le falta un sentido del humor, unos efectos especiales más rutilantes, sorpresas que salpiquen la trama y villanos antológicos -se podría haber sacado más partido a Famke Janssen, una mala que puede dar mucho juego, como demostró en Goldeneye- Incluso los protagonistas, los en otras ocasiones notables Jeremy Renner (En tierra hostil, The Town, Los vengadores) o Gemma Arterton (Quantum of solace, Tamara Drewe) parece que no se creen en absoluto a sus personajes, a los que interpretan sin chispa ni convicción, por lo que al espectador poco le interesa lo que les está pasando.

El año pasado llegó a nuestras carteleras Abraham Lincoln, cazador de vampiros, una curiosa reinterpretación de la historia del 16º presidente de los EEUU que, como mínimo, resultaba más resultona en cuanto a argumento y factura técnica. Era de serie B pero, al menos, más cuidada. En cambio, ésta que nos ocupa desaprovecha su potencial, haciendo un producto convencional, mainstream y sin alma, a medio camino de todo. Lo mejor que se puede decir de ella es que dura 90 minutos y que se digiere tan rápido como se olvida. Ni siquiera es un guilty pleasure. Una auténtica lástima porque le teníamos muchas ganas.  

SONIA BARROSO.-

EL AMOR DUELE MUCHO

EL AMOR DUELE MUCHO

Por fin llega a nuestras carteleras, tras tres años de retraso, Blue Valentine, de Derek Cianfrance, película que supuso para Michelle Williams una nominación al Oscar. Ya casi a punto de estrenarse la nueva película del mismo director, con el mismo protagonista, Ryan Gosling, The Place beyond the pines, la primera colaboración entre ambos fue este desgarrador drama romántico sobre el amor y sus consecuencias.

La película nos presenta a Cindy, a Dean y a su hija, en la que parece una familia normal, con sus problemas cotidianos, pero que son felices. Nada más lejos de la realidad, Dean propone a Cindy pasar la noche en un hotel temático y allí (y también a través de flashbacks explicativos de cómo se conocieron y enamoraron) iremos descubriendo que no se trata de una historia de amor idílica, ni mucho menos. Los infiernos de la relación salen a la luz y ambos protagonistas tendrán que afrontar el desgaste del presente aprendiendo de sus errores y sus limitaciones.

No obstante, esta historia de amor en construcción y deconstrucción, obliga a tomar partido al espectador, inevitablemente, por uno de ambos protagonistas. Pues mientras uno es romántico y pone todos los medios para que la cosa vuelva a funcionar; el otro se cierra en sí mismo, olvidando todo lo bueno que pasaron juntos, lo que lucharon, las disficultades vitales que soportaron y afrotaron, comportándose como un auténtico desagradecido.

En este sentido, la película castiga y condena a los protagonistas a pagar y a expiar sus pecados. Parece que en su relación hayan olvidado mirar el lado bueno y positivo de todo lo que han costruido juntos. Por ello, la película radiografía sin piedad los sentimientos de enamoramiento, pasión, desamor, abandono y soledad. Michelle Williams y Ryan Gosling hacen un trabajo magnífico y están muy creíbles y naturales en sus roles, buscando la cercanía del espectador y el máximo realismo a la hora de explicar una historia mil y una veces vista en pantalla.

Si vais buscando una película romántica, ésta no es una buena opción. En cambio, está especialmente recomendada para aquellos que piensen que el amor no es para siempre y que enamorarse duele, y mucho.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Dean y Cindy vivirán una dura historia de amor y desamor.

MICHELLE OBAMA CONCEDE EL OSCAR A ARGO COMO MEJOR FILM

MICHELLE OBAMA CONCEDE EL OSCAR A ARGO COMO MEJOR FILM

Primero, Jack Nicholson desde el escenario del Teatro Dolby, de Los Ángeles, y una sorpredente y elegantísima Primera Dama, Michelle Obama desde La Casa Blanca, han anunciado el momento más esperado de la gala de los Oscars: Argo, de Ben Affelck, se proclamaba como mejor película del año. El thriller ambientado en la crisis de los reherenes de Irán en 1979 era objeto de las bromas del maestro de ceremonias, Seth MacFarlane al afirmar que Affleck no había sido nominado por ser un director desconocido. Sea como fuere, Argo hizo buenos sus pronósticos, tras recoger el Globo de Oro y el galardón de multitud de Asociaciones de Críticos y de Cineastas en Estados Unidos. En total, sumó tres Oscar, también para el mejor montaje y para el mejor guión adaptado en unos premios que han resultado muy repartidos, pues ninguna de las nominadas a acaparado muchas estatuillas.

Ang Lee dio otra de las sorpresas de la noche, al proclamarse vencedor como mejor director; por delante de Spielberg y su Lincoln, una de las perdedoras de la noche, que se conformó sólo con el galardón al mejor actor, indiscutible y tricampeón, Daniel Day-Lewis y mejor diseño de producción. La vida de Pi le ha dado a Lee, su segundo Oscar (tras el conseguido en 2005 por Brokeback Mountain, que tampoco se alzó con mejor película aquel año), obteniendo tres galardones más: el de mejor banda sonora, mejores efectos especiales y mejor fotografía. Así pues, podríamos decir que, a pesar de no obtener el máximo galardón, La Vida de Pi  sí se convirtió en la película más premiada.

Los Miserables, el ambicioso musical de Tom Hooper, regaló uno de los momentos musicales de la gala y se llevó tres estatuillas: mejor actriz secundaria para Anne Hathaway, cumpliendo los pronósticos pues siempre partió como la gran favorita; mejor maquillaje y peluquería y mejor sonido. 

Django Desencadenado, el peculiar western sobre la esclavitud, de Quentin Tarantino hizo buenas las quinielas al obtener dos merecidas estatuillas, el de mejor guión original y el de mejor actor secundario, un Christoph Waltz quien agradeció a Tarantino su segundo Oscar con él, tras el de Hans Landa en Malditos Bastardos. 

Jennifer Lawrence, por su parte, se impuso como mejor actriz en su particular duelo con Jessica Chastain y dejó a Emmanuelle Riva sin festejar Oscar en su 86 cumpleaños. La joven actriz de El lado bueno de las cosas vsiiblemente nerviosa y emocionada pegó un traspiés y cayó por la escalera mientras subía a recoger la estatuilla que le fue negada anteriormente por Winter´s Bone. 

Y por fin, Amour, de Michael Haneke, la cruda radiografía sobre la vejez y la enfermedad, sólo materializó una de sus cinco nominaciones, la más cantada: la de mejor película extranjera.

La gala, conducida por Seth MacFarlane, quien tiró puyas a diestro y siniestro, incluso criticando el acento de actores hispanos como Bardem, Pe y Hayek, fue una de las más repartidas en cuanto a premios que se recuerdan. Desde Facesonthebox, a pesar de no haber acertado en nuestra quiniela en todo, estamos bastante contentos con los resultados, muy merecidos en todos los casos. A continuación, un repaso en forma de listado a todos los premios.

MEJOR PELÍCULA 

«Argo»

MEJOR DIRECTOR 
Ang Lee «La vida de Pi»

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA 
Jennifer Lawrence «El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook)»

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA 
Daniel Day-Lewis «Lincoln»

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA 
Anne Hathaway «Los miserables»

MEJOR ACTOR SECUNDARIO 
Christoph Waltz «Django desencadenado»

MEJOR GUIÓN ORIGINAL 
Quentin Tarantino «Django desencadenado»

MEJOR GUIÓN ADAPTADO 
Chris Terrio «Argo» 

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN 
«Brave (Indomable)»

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA 
«Amor (Austria)»

MEJOR FOTOGRAFÍA 
Claudio Miranda «La vida de Pi»

MEJOR BANDA SONORA 
Mychael Danna «La vida de Pi»

MEJOR CANCIÓN 
«Skyfall», de Skyfall 

MEJOR MONTAJE 
William Goldenberg «Argo»

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN 
Rick Carter y Jim Erickson «Lincoln»

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO 
Jacqueline Durran «Anna Karenina» 

MEJORES EFECTOS VISUALES 
Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik-Jan De Boer y Donald R. Elliott «La vida de Pi»

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA 
Lisa Westcott and Julie Dartnell «Los miserables»

MEJOR SONIDO 
Andy Nelson, Mark Paterson y Simon Hayes «Los miserables»

MEJOR MONTAJE DE SONIDO 
Per Hallberg y Karen Baker Landers «Skyfall» 
Paul N.J. Ottosson «La noche más oscura (Zero Dark Thirty)»

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL 
«Searching for Sugar Man»

MEJOR CORTOMETRAJE 
«Curfew»

MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN 
«Paperman»

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL 
«Inocente» 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: El "Argofuckyourself" de Ben Affleck en los Oscar.

HASTA LOS PSICÓPATAS TIENEN UN CORAZONCITO

HASTA LOS PSICÓPATAS TIENEN UN CORAZONCITO

Seven Psychopaths es la segunda película de su director, Martin McDonagh, quien hace cuatro años nos sorprendió gratamente con su ópera prima, una historia muy negra de dos matones deprimidos por un terrible suceso relacionado con su "trabajo" (Colin Farrell y Brendan Gleeson) y un jefe desquiciado(Ralph Fiennes), que les destierra a una hermosa ciudad belga para deshacerse de ellos, Escondidos en Brujas. 

En esta ocasión y repitiendo protagonista, Colin Farrell, el realizador inglés nos cuenta la historia de Marty, un escritor irlandés alcohólico, que necesita algo de inspiración para escribir el guión de una película, Seven Psychpaths, junto a su mejor amigo, Billy (Sam Rockwell), un temerario actor quien comete el error de robar el perro a un peligroso gánsgter (Woody Harrelson) y Hans, un polaco cristiano de mediana edad, que tiene negocios con Billy, muy enamorado de su mujer (Christopher Walken).

La trama, salpicada de elementos de thriller, road movie y comedia negra, combina lo que ocurre en la ficción del guión que está escribiendo Marty, así como las distintas versiones de la historia que dan sus amigos, en unos giros de guión muy rocambolescos e inesperados, salpicados de mucho humor negro (con incluso algunos detalles gore, sobre todo en la subtrama del psychokiller, Zacariah y Maggie, o en la del cura vietnamita). El guión es dinámico y delirante, lleno de sorpresas inesperadas, ayudado por unos solventes actores en estado de gracia, especialmente destaca la genialidad un Sam Rockwell muy loco y creíblemente pasado de vueltas y el savoir faire de Christopher Wallken.  

Todo ello para reflejar que, hasta los psicópatas tienen su corazoncito, son humanos, quieren ayudar a sus mejores amigos y adoran a sus mascotas y a sus mujeres. Una muy buena comedia negra con unos personajes perfectamente elaborados y definidos, como ya pasó en su estupenda ópera prima. Estad muy atentos al final, aunque empiecen a salir los títulos de crédito, no os mováis de la butaca, pues uno de los más inspirados "refinales" de los últimos tiempos nos aguardan.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Marty, Hans y Billy buscando inspiración en el desierto para el tiroteo final.

LA CRISIS DE LOS 40

LA CRISIS DE LOS 40

Hace unos años, Judd Appatow comenzó a retratar la "madurez resposable y sus consecuencias" en Lío embarazoso, una historia de una chica que, con el ligue de una noche de borrachera se queda embarazada y, a pesar de no conocer al chico, deciden tirar juntos adelante con la paternidad. En esta historia, protagonizada por Katherine Heigl y Seth Rogen, ya se nos presentaban otros personajes, como el de Debbie (Leslie Mann), la hermana de la protagonista y su "disperso" marido Pete (Paul Rudd).

El director debió pensar que podía seguir exprimiendo la historia, sacando a estos dos personajes de contexto en su propio spin-off para que contaran su historia familiar y de pareja. Así ha surgido, Si fuera fácil (o This is 40, su más acertado título original).

La trama es muy sencilla. Nos vuelve a hablar de la "madurez responsable" con todas sus consecuencias, en este caso en la familia de Pete y Debbie, un matrimonio con dos hijos a punto de cumplir los 40 y abrumados por el trabajo, las facturas y por su vida, en general. Nos habla del síndrome de Peter Pan o de la dificultad de muchos adultos para dejar su adolescencia, de la llamada "crisis de los 40", en contraposición a los verdaderos adolescentes con los que ambos tendrán que lidiar, en este caso sus hijos (sólo hay que ver que uno de los "problemas" de la hija es no perderse ni un capítulo de Lost). 

La película es ágil y la comicidad está bien narrada e interpretada. La química entre la pareja funciona porque las situaciones son fácilmente reconocibles e identificables, aunque el final deriva hacia el inevitable convencionalismo. Quizás es un poco alargada en algunos momentos, pero es eficaz en el retrato de esta pareja y familia "normal", con problemas cotidianos y abrumada por las circunstancias del día a día. Si os gustó Lío Embarazoso y comulgáis con el cine de Judd Appatow en general, ésta no os defraudará porque da exactamente lo que se le puede pedir.

JR PALOMAR.-

Pie de foto: Pete y Debbie, cómo superar juntos los 40.