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Queridos lectores! Desde este lunes, los del Facesonthebox, iniciamos una nueva etapa en una web con dominio propio, tras más de 6 años en blogia. 

Sólo nos queda decir adiós www.facesonthebox.blogiacom!! y hola WWW.FACESONTHEBOX.COM!!!!

Redacción Facesonthebox.-

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

APOCALIPSIS ZOMBIE EN EL MAR: VISITA AL RODAJE DE REC 4

APOCALIPSIS ZOMBIE EN EL MAR: VISITA AL RODAJE DE REC 4

El autobús llega al Plató 4 del Parc Audiovisual de Catalunya, situado en Terrassa (Barcelona). Acabamos de llegar al lugar en donde se están recreando el laberinto de pasillos que conforman el escenario principal de Rec 4: Un claustrofóbico barco mercante. Al lado del set, el Hospital de Tórax: lugar lleno de leyendas sobrenaturales, que ayudan más, si cabe, a recrear la atmósfera que Jaume Balagueró necesita para cerrar la saga. Una terrorífica franquicia que se ha convertido en la más fructífera muestra de género no sólo en España, sinó en Europa.

La expectación es brutal. Medios nacionales e internacionales se acumulan en un estudio donde todo está cuidado al milímetro para intentar indagar que se está cociendo en la última entrega de Rec. ¿Qué va a suceder en este film? ¿La amenaza zombie va a finalizar o el Apocalipsis del título ya nos anticipa un final fatal? ¿Qué revelaciones vamos a encontrar en este capítulo final?

MANUELA VELASCO: LA RIPLEY DE BALAGUERÓ

Poco a poco, vamos descubriendo qué secretos ocultan esos pasadizos navieros. Hablamos con Manuela Velasco, quien nos confiesa que ha sido el rodaje más duro de su carrera. Según la actriz madrileña, la parte acontecida en Canarias, donde se han realizado los exteriores, ha sido de una intensidad extrema. Un buque de estas características no está acondicionado para rodar una producción y más de estas características con la que la integridad física de la actriz ha sufrido estragos en más de un momento. “Ha sido una pesadilla", recalca la actriz. Sin embargo, la filosofía con la que Manuela ha afrontado este desafío es de una entereza y profesionalidad intachable. La intérprete que vuelve a dar vida a Ángela Vidal transmite una vitalidad y optimismo que nos deja perplejos. Sin duda, se ha ganado los galones para ser la "Ripley" de este film de terror español.

Siguiendo con el paralelismo con Alien, Jaume Balagueró compara esta nuevo episodio con el mundo creado por Riddley Scott " Si Rec y Rec 2 serian mis Alien y Alien 2; este Rec 4 sería mi Prometheus". Las expectativas de los asistentes suben como la espuma. El film promete responder preguntas sobre el origen de esta infección, pero el director de Mientras Duermes también nos advierte que estas preguntas  puede que "generen otras, como todo en la vida." De todas formas, el realizador aclara que este largometraje tiene muy poco en común con los films citados. Tanto de envergadura como de temática. Y es que, a pesar del revuelo que despierta el film y las condiciones exhaustivas que han tenido que sufrir en el rodaje, se respira familiaridad en el set. La familiaridad que se crea cuando desde 2007 las mismas personas ha formado parte de este proyecto en común llamado REC.

Después de las entrevistas, volvemos al estudio. Es allí donde descubrimos realmente un poco más del misterio de este epitafio fílmico que tantas pasiones ha levantado entre el público amante del terror. Poco a poco cualquier dato que se nos proporciona con cuentagotas va tomando forma y las elucubraciones crecen en las mentes de los asistentes. 

EL ATAQUE CON EXTINTOR

Para terminar, los últimos miembros de la prensa asistimos a un momento de lo más especial: en un pasadizo de esta embarcación infernal, Jaume le da instrucciones a Manuela para usar un extintor como arma arrojadiza. Entonces, Manuela se acerca amenazante a nosotros corriendo por el pasillo como si nos quisiera golpear con el aparato contra incendios. Su imagen se congela para los objetivos de los reporteros gráficos y para nuestros ojos; dejando un recuerdo imborrable que huele a cine por los cuatro costados. Luego bromea con los periodistas diciendo que es más complicado de lo que parece dominar un objeto de tal envergadura. Pero Manuela está hecha de otra pasta. Como Jaume y todo el equipo. Salimos del plató con esa sensación: la de asistir a la creación de otra obra hecha por gente que ama este tipo de películas y se deja la vida haciéndolas. Y por eso no hay infección que les detenga. 

JOAN BOTER ARJONA.-

Pie de foto: Manuela Velasco, muy solícita con la prensa.

 


WWZ: LA NOVELA

WWZ: LA NOVELA

Que los zombies están de moda es evidente, por ello no es de extrañar que Guerra Mundial Z se vaya a convertir en un taquillazo veraniego con 3,4 millones de euros en su primer fin de semana de estreno en España. La película se basa en una novela del mismo título, publicada en 2006 por Max Brooks, hijo del director Mel Brooks y de la actriz Anne Bancroft, que quiso documentar qué ocurriría tras una hipotética Apocalipsis Zombie que afectara a toda la Humanidad, a países ricos y a países pobres, a todos por igual, de manera tan implacable como sistemática y devastadora. 

El libro refleja el relato de una serie de supervivientes de la hecatombe zombie a escala planetaria, a modo de reportaje.En cada una de las historias de estos investigadores, militares, médicos, etc descubrimos la valentía y el coraje de estas personas frente al mal desconocido, un mal que los políticos intentaron en vano ocultar a la opinión pública, hasta que la catástrofe les explotó en la cara. 

Así pues, la novela mezcla distintos géneros, desde el reportaje periodístico, hasta el diagnóstico médico, el documento antropológico o el informe político o militar. La historia, que comienza de manera apasionante y cautivadora, -no en vano, quizás uno de los aciertos de la trama es la descripción de las escenas gore y de los múltiples ataques zombies-, comienza a diluirse por la acumulación de experiencias y testimonios a escala global.

Una particularidad de la novela, que la diferencia con el film, es que el libro no se centra en la figura de Gerry Lane (el personaje que interpreta Brad Pitt), sinó que es mucho más amplio y da voz a múltiples historias y personajes, que enriquecen y dan perpectivas distintas al relato de los acontecimientos. 

Una similitud de la novela con respecto a la película sería el continuo y dinámico cambio de escenario (de EEUU a Oriente, etc), que hace que la acción avance vertigionosamente, sin quedarse estancada, lo que origina que se lea muy rápidamente, de manera amena y sin dificultades de comprensión.

Así pues, aunque la adaptación cinematográfica tiene sus peculiaridades, es interesante comprobar qué ha dejado de fondo Marc Forster en la película partiendo de una novela de lo más curiosa e interesante. Por ello, aunque los dos medios sean independientes, recomendamos a los cinéfilos más lectores que se acerquen a esta ficción tan real que nos propone Max Brooks con su prosa.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Portada de la nueva edición española de la novela, editada por Books4pocket.

VILLANOS MARVELIANOS: MAGNETO VS LOKI

VILLANOS MARVELIANOS: MAGNETO VS LOKI

Magneto y Loki, dos villanos marvelianos quienes, en sus orígenes, seguramente no parecía que iban a llegar a serlo. De sus rasgos de personalidad ambiguos, de su evolución y de su particular enfrentamiento con su lado oscuro os hablaremos a continuación. Asimismo, analizamos qué matices les han aportado Michael Fassbender en el caso de Magneto y Tom Hiddlestone al de Loki a estos dos complejos seres.

MAGNETO: EL MUTANTE RABIOSO Y VENGATIVO

Tiene que resultar muy difícil para un actor encarnar a un personaje que sabes que va a madurar hasta “convertirse” en Sir Ian McKellen. O debería serlo, pero empezamos a sospechar que hay algo en el método de actuación de Fassbender, en ese acercamiento tan pasional a sus personajes, que logra convencernos de todo y a todos.

En X-Men: Primera generación, Erik Lensherr es un personaje en formación, con un poder que aún no sabe controlar, y de cuyo alcance ni siquiera es consciente, que hace de la rabia y la venganza el motor de su vida. Erik es un personaje dramático, oscuro, que se toma un respiro cuando conoce al Profesor Xavier, y al resto de mutantes. La química entre McAvoy y Fassbender es uno de los aciertos de la película, ya sea cuando explotan el lado afable, esa camaradería que fluye con tanta facilidad, o cuando se enfrentan por una idea o por un objetivo. Sin embargo, Erik, que va aprendiendo y madurando sin olvidar su objetivo, evoluciona de una forma mucho más clara hasta que, finalmente, con las ideas muy claras de quién es y de qué quiere, prefiere que le llamen Magneto.

El espectador asiste a ese proceso de crecimiento personal y entiende qué lo motiva, cómo evoluciona. Esto es así, primero porque la película convence, tiene un buen guión y buenos actores sobre todo en los personajes claves; y, segundo, porque Fassbender es de esos actores que logra ser el malo de una película sin caer en caricaturas, que sabemos que nos meterá en un lío tras otro, pero que en el fondo sabemos que le seguiríamos.

LOKI: EL DIOS CONFUNDIDO Y ENVIDIOSO

Los orígenes de Loki se remontan a la mitología nórdica donde es el Dios del timo y del engaño. A partir de esta figura, Marvel Cómics se lo apropió y le hizo aparecer por primera vez en 1949 en “Venus”, aunque no sería hasta 1962 en el Cómic “Jouney into mistery”, donde apareció por primera vez como supervillano.

El cine lo ha popularizado con los rasgos refinados y la figura esbelta de Tom Hiddlestone (The Deep Blue Sea). Primero apareció en el Thor, de Kenneth Branagh, concretamente en el planeta Asgard como contrapunto a Thor (Chris Hemsworth), su hermano adoptivo e hijo adoptivo de Odín (Anthony Hopkins). Éste, al enterarse que no eran su familia, sinó que era hijo del rey de los gigantes, Laufrey, asesinado por Odín, planea su venganza contra ellos, siempre desde la sombra.

Ambicioso, engañoso y astuto a partes iguales, Hiddlestone ha seguido asumiendo el rol de Loki en Los vengadores, de Joss Whedon y lo volverá a hacer en Thor: El mundo oscuro, de Alan Taylor, aún pendiente de estreno (si no hay cambios de fecha, hasta el 8 de noviembre noviembre de este año).

La figura de Loki es fascinante por su evolución hacia el reino del mal y de las sombras, es un villano que no pretende serlo en su concepción, sinó que las circunstancias personales y familiares que le son ocultadas, hacen que salga la peor parte de su ser, que se covierta en un ser envidioso hacia Thor y tremendamente confundido. El actor Tom Hiddlestone trabaja esta transformación y este personaje multicapa con gran acierto, confiriéndole un atractivo y un misterio que repelen y fascinan al espectador a partes iguales.

I. PILAR/S.BARROSO.-

¡AL REFRESCANTE BLOCKBUSTER VERANIEGO!

¡AL REFRESCANTE BLOCKBUSTER VERANIEGO!

Mutantes irados, llaneros solitarios; robots gigantes, pandemia de zombies, etc. En este verano, no habrá nada mejor para combatir el calor, aparte de estar de vacaciones en playa o piscina, que verlos en una sala de cine bien refrigerada. Os vamos a avanzar aquellos blockbusters y películas para toda la familia, sin hacer mención a Monsters University, Gru 2, El hombre de acero y Star Trek: into the darkness (todas ya reseñadas en el Faces). 

La primera en llegar de estas cintas será Lobezno inmortal, de James Mangold (24 de julio). Si los fans de la saga X Men están huérfanos después de la gran X Men: First Class, de Matthew Vaughn, y con ganas de que llegue el verano de 2014 para comprobar cómo serán aquellos días del futuro y pasado, según Bryan Singer, ahora pueden disfrutar de las aventuras de Logan en Japón, una secuela que promete ninjas, acción, emociones y amor, mucho más acertada a priori que la floja The Wolverine: Origins,de Gavin Hood. Además, con el aliciente de ver cómo le sientan las garras en oriente a Hugh Jackman, 13 años después de interpretar por primera vez a Lobezno.

Guerra Mundial Z (2 de agosto) no sólo es la película que ha paseado por medio mundo Brad Pitt (colgado del brazo de Angelina Jolie, o no), también es el reto de Marc Forster de hacer un blockbuster de la apasionante novela de Max Brooks, donde se describe una pandemia de zombies a escala planetaria. Cambio continuo de localizaciones, acción vertiginosa y trepidante y la presencia de Pitt omnipresente y entregado a la causa anti-zombie, son algunos de los alicientes de la propuesta, dispuesta a conciliar el público más fan del subgénero con el que no lo es.

Pacific Rim (9 de agosto) supone el regreso de Guillermo del Toro a los blockbusters, después de ocuparse hace unos años de Hellboy y su secuela, y antes de estrenar Pinoccio y seguir con la tercera de Hellboy. Y lo quiere hacer por la puerta grande, haciéndonos olvidar a los Transformers de Michael Bay con una trama en que combinan gigantes robots, montruos japoneses y una cuadrilla de científicos liderada por Idris Elba (el capitán de la nave Prometheus) y Rinko Kikuchi (Babel) en una fosa abismal y llena de peligros. 

Elysium (16 de agosto) significará para Neil Blomkamp la demostración de que puede hacer una sci-fi más comercial tras la celebrada District 9. Con Matt Damon tan entregado como rapado al cero, esta historia de ciencia-ficción viene a restarle adeptos al Pacific Rim de Del Toro. Otra cuestión es si lo conseguirá o no.

The Lone Ranger (El llanero solitario) (23 de agosto) viene a recuperarse del batacazo sufrido en la taquilla americana. Con Gore Verbiski y Johnny Depp haciendo tandem, tras la saga de Piratas del Caribe, a los que se une el héroe de la historia, Armie Hammer, las aventuras familiares de John Reid y el indio Tonto pretenden conquistar a un amplio público, huérfano de los bucaneros.

Kick Ass 2 (30 de agosto) será la demostración de que Jeff Wadlow es capaz de no bajar el listón tan alto que puso Matthew Vaughn en la primera entrega y con un Aaron Johnsson como el héroe, una Chlöe Grace-Moretz (más feroz que nunca como Hit Girl) y Christoph Mintz-Plasse (como vengativo Red Mist), a los que se une el histrionismo de Jim Carrey. 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: ¿Reinarán las garras de Lobezno este verano?

HANNIBAL LECTER: LA ATRACCIÓN QUE EJERCE EL MONSTRUO

HANNIBAL LECTER: LA ATRACCIÓN QUE EJERCE EL MONSTRUO

Thomas Harris presentó a Hannibal Lecter en El dragón rojo (1981), después vendría El Silencio de los Corderos (1988); Hannibal (1999) y, por último, nos relataría los antecedentes del personaje en Hannibal: El origen del mal” (2006).

Nacido en Lituania, en el seno de una familia acomodada, vio truncada esa vida de ensueño por unos hechos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando contaba con seis años de edad y el afán de venganza, finalmente saciado, le marcaría profundamente. Posteriormente, una vez ha comenzado una nueva vida en Estados Unidos, logra el Doctorado en Psiquiatría. De esta manera, quedan asentadas las facetas de su caracter, en el que destaca su gusto por la disección, tanto física como psíquica.

Un personaje así era imposible que no diera el salto de las páginas de un libro a la gran pantalla. Estamos ante un protagonista muy consciente de sus actos, con los conocimientos y la intención necesarios para embaucar a quienes le rodean, personas que buscan su sabiduría como psiquiatra y que acaban embaucadas y seducidas, en su mesa. En el sentido más literal.

El Caníbal en el cine

Hannibal el Caníbal ha tenido varias caras en lo que a adaptaciones se refiere, pero vamos a comentar aquí dos: el Lecter de Anthony Hopkins, el cual hemos podido disfrutar en tres ocasiones en el cine; y el de Mads Mikkelsen para la televisión, de quien este año hemos podido ver la primera temporada de Hannibal.

En el año 1991, Jonathan Demme dirigió El silencio de los Corderos, película que lograría cinco Oscars -para sus dos protagonistas, Foster y Hopkins, su director, el guion y la película- y cosechó magníficas críticas. Y, si bien es cierto que está construida como un perfecto equilibrio entre los talentos interpretativos de sus actores principales, no es menos cierto que la interpretación de Hopkins es icónica: su tiempo en pantalla es relativamente corto, pero todo gira en torno a él, y a su capacidad de transmitirnos la frialdad del asesino despiadado.

Hopkins recoge perfectamente la esencia literaria del protagonista de las novelas de Harris y la traduce a un personaje cinematográfico, que reúne todo lo necesario para convertirse en la pesadilla de cualquier espectador quien, sin embargo asiste, fascinado como otra víctima más, por esa personalidad fría y de fina ironía, al espectáculo caníbal del Doctor Lecter. Hopkins capturó la esencia que define a Hannibal, un ser tan despreciable por sus actos como atractivo por esa inteligencia tan superior, que alimenta nuestros miedos, así como nuestras ansias de morbo.

Todo elogio hacia la interpretación de Hopkins es poco y, sin duda, es una interpretación que pasó a formar parte de la Historia (en mayúsculas, sí) del cine desde el momento de su estreno. De hecho, si bien el nivel de las películas posteriores no es tan alto como el de El Silencio de los Corderos, no puede decirse lo mismo de su interpretación que destaca en todas las adaptaciones.

El reto de un actor ante un personaje como Lecter es lograr plasmar los matices que lo hacen revulsivo con la misma intensidad que aquellos rasgos que hacen de él un ser atractivo, con el que nos sentaríamos en una mesa para cenar, sin sospechar que acabaremos siendo el plato principal de futuras citas del doctor. El logro de Hopkins es hacerlo de una forma tan milimétrica, que desaparece en el personaje.

El Caníbal en la televisión

Para Mads Mikkelsen, que interpreta al Dr. Hannibal Lecter en la pequeña pantalla, el reto, además, se veía aumentado por un doble condicionante: el primero es que para muchos Hopkins “es” Lecter; el segundo es cómo apropiarse de un personaje dándole una identidad propia. Porque, seamos sinceros, el listón no podía estar más alto, y hubiera sido muy fácil para cualquier actor caer en cierta imitación.

Para cualquier actor sin la capacidad interpretativa de este danés, claro. Porque podemos discutir sobre su interpretación, pero tras una primera temporada se puede afirmar que el Lecter de Mikkelsen tiene entidad propia, alejada del de Hopkins. Uno logra diferenciar al actor pero no al personaje, y eso, sólo es atribuible al buen hacer del actor. Los mejores momentos de la serie han tenido siempre a Mikkelsen en la pantalla, y de su interacción con los demás logramos entender al resto.

Se puede debatir largo y tendido sobre la serie, su propuesta y si se hace justicia o no a los personajes, pero son muchos los que hemos acabado rendidos ante este Lecter televisivo. La calidad de todo el producto no está a la altura de El Silencio de los Corderos, es cierto, pero tampoco lo estaban el resto de películas sobre Lecter, pero casi nos daba igual cuando era Hopkins el que estaba en pantalla, y algo similar nos ocurre aquí.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

Pie de foto: El reto de Mikkelsen con Hannibal se ha superado con creces.

En un mundo de superhéroes

En un mundo de superhéroes

Para conocer la historia de Superman en el cine hay que adentrarse en el maravilloso mundo del cómic. La primera historia suya apareció poco antes de que empezase la segunda guerra mundial bajo el trazo de Jerry Siegel y Joe Shuster quienes plasmaron una idea para entretener al mundo en sus ratos de diversión, aunque esta diversión era un poco injusta porque el planeta se estaba preparando para una contienda aterradora pero aún así los niños se despreocuparon de los problemas de los mayores con la lectura de las aventuras del primer superhéroe moderno que podía verdaderamente salvarnos de la muerte y de la destrucción.

 Es importante ver entonces a Clark Kent como un álter ego de nuestra humanidad. No ha cambiado su vestuario ni su forma de salvar de los problemas al ser humano; al superhéroe se le ha utilizado siempre para insuflar ánimos a la sociedad cuando hemos tenido épocas de conflicto.

 Pero tocando el cine… El héroe fue construido basándose en dos actores del cine mudo: el espadachín Douglas Fairbanks y el cómico Harold Lloyd. Así de esta manera dieron vida a un mito inmortal; hoy todos conocen a Superman, todos saben de donde viene y que material puede debilitar sus fuerzas. Hoy podemos ver el rasgo mitológico y hasta bíblico que tiene el personaje al remitirnos a Sansón y Hércules, ya que él puede ser el Sansón de nuestro tiempo luchando contra el mal.

 Todo era muy cinematográfico para sus creadores. Incluso el nombre civil del personaje, Clark Kent viene de la unión de dos actores: Clark Gable y Kent Taylor y la ciudad donde vive nuestro superhéroe es un homenaje a la película Metrópolis de Fritz Lang, la joya del cine mudo de ciencia-ficción. Se dice también que pusieron el nombre al superhéroe basándose en el filósofo alemán Friedrich Nietzsche y en su teoría del superhombre porque en esa época tumultuosa este concepto servía para luchar contra el nazismo.

 Dentro del cine cuando recordamos al malogrado actor Christopher Reeve lo relacionamos con Superman y sin lugar a dudas es el mejor Superman de todos los tiempos porque le dio un carisma que no tenía hasta la fecha. Acompañado por la actriz canadiense Margot Kidder que encarnaba a su compañera Lois Lane dio vida al héroe en cuatro cintas que se estrenaron entre 1978 y 1987.

 Pero la mirada de esta analítica se dirige a explorar el universo de la primera película de esta saga de aventuras porque es la más interesante de todas por varias razones que ahora las voy a tratar de explicar:

 Esta superproducción puede ser la despedida de unos cuantos actores de los de raza que llenaron las salas en las décadas de los 30, 40, 50, 60 y 70 del siglo XX; me refiero a: Jackie Cooper, Marlon Brando, Maria Schell o Glenn Ford… Y éstos dieron su testigo a la nueva hornada de intérpretes que entre ellos estaba un soberbio Gene Hackman dando vida al malvado Lex Luthor.

 Pero esta situación de actores viejos y jóvenes es un homenaje a todo lo que tiene Superman para el cine, dando una lección de historia cinematográfica y homenajeando de paso a las glorias interpretativas de siempre con su buen gusto.

Pero esta cinta de aventuras no es sólo como un congreso de grandes figuras porque quiere ser una idea universal; a fin de cuentas Superman es una gran metáfora de la libertad del ser humano y de expansión en sus ideales de progreso. En este personaje se deja caer un discurso de progreso científico dando a entender que todavía la vida en el planeta sigue siendo primitiva. Ese es su verdadero mensaje.

 Para las dos primeras películas de esta saga contaron con los diálogos del escritor estadounidense Mario Puzo porque dio energía a la trama de este superhéroe dando realismo a la fantasía del cómic.

Estas razones que acabo de dar son algunas por las que hay que recordar esta película que prácticamente tiene todo para ser la mejor saga de Superman que se ha rodado a fecha de hoy.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Con Christopher Reeve, Superman voló alto en Hollywood.

HANS VS AMON

HANS VS AMON

La Segunda Guerra Mundial ha sido uno de los temas más o menos fijos en las sinopsis de las últimas décadas, ya sea en documentales o en largometrajes que han tratado, desde distintos puntos de vista, de acercarse al tema. Hay innumerables ejemplos, unos más acertados que otros, debiéndose subrayar que el rigor histórico puede estar más que peleado con un buen producto cinematográfico.

El oficial nazi, el miembro de la Gestapo o de las SS, es la referencia habitual que da cara al horror del Tercer Reich. Un uniforme que muchos han vestido en el cine. Pero hoy nos vamos a centrar en dos actores y en sus papeles: Amon Goeth, capitán de las SS y comandante del campo de prisioneros de Plaszow (Polonia), interpretado por Ralph Fiennes en Schindler’s List (Steven Spielberg, 1993), y Hans Landa, conocido como “el cazador de judíos”, e interpretado por Christoph Waltz en Inglorious Basterds (Quentin Tarantino, 2009). Personajes planteados de forma muy diferente, en películas tan opuestas como sus directores. Dos grandes que dieron a ambos actores papeles para recordar.

LA LISTA DE SCHINDLER

Ralph Fiennes se mete en la piel de un capitán de las SS, un sanguinario tan real como el campo de Plaszow desde el que acabó con la vida de miles de judíos. “El verdugo de Plaszow”, como se le conocía, era un austriaco corpulento de 1,92 m de altura y 120 kilos de peso. Precisamente, hace años, en una entrevista el actor reconocía que tras la primera prueba para el personaje, Spielberg le comentó que veía al personaje en sus ojos, pero no en su físico. Varias semanas después, cuando volvió a reunirse con Spielberg, había engordado unos 12 kilos y se hacía con el papel. Papel oscuro y terrible, sí, pero también hipnótico, ya que al espectador le resulta casi imposible no prestarle toda su atención en cuanto aparece en pantalla.

Fiennes como comandante, dirigiendo el ataque al Ghetto o supervisando el campo, está tan creíble como cuando le vemos en conversación con Schindler, o en esos momentos más íntimos en los que intenta lidiar con los sentimientos encontrados que le despierta Helen Hirsch, su criada. En cada escena, Fiennes logra equilibrar el sadismo con la frialdad, de manera que somos muy conscientes en todo momento de que sus acciones son premeditadas, de que no son accesos de locura. En las fiestas con otros oficiales, en las partidas de carta con Schindler, está siempre agazapado ese animal que dispara desde el balcón de su villa antes de desayunar. Spielberg estaba en lo cierto, el personaje asoma en esa mirada fría y casi imperturbable a lo largo de todo el film.

El personaje de Fiennes es el mal sin límite, sin excusa, consciente de su propia capacidad de destrucción y del terror que inspira. Es, además, el contrapunto a Schindler. Sobre ambos personajes construye Spielberg una película en la que el drama sólo se ve superado por el horror. Y diseñada para que éste permanezca en cada escena, en cada personaje, sin darnos tregua.

Fiennes fue candidato al Oscar, pero entre los siete premios que se llevó la película no estaba el suyo, aunque si recogió el BAFTA. Hubo quien afirmó que en la Academia no habían sido capaces de premiar al “mal absoluto” que significaba el papel de Goeth. Fuera como fuese, a partir de ese momento, el actor inglés se convirtió en un habitual de las carteleras, y nos ha seguido brindando grandísimos personajes.

MALDITOS BASTARDOS

Diametralmente opuesta resulta Malditos Bastardos, o quizás no tanto… Porque a la que el espectador se detiene a recapacitar un momento, se da cuenta de que las risas y los excesos han cubierto con una capa de frivolidad, tan delgada como transparente, la terrible realidad de la guerra.

Lo cierto es que Waltz debe estar a punto de tatuarse la cara de Tarantino en su antebrazo, si no lo ha hecho ya. Dos Oscars, los dos en la categoría de Actor de Reparto, y los dos gracias a películas del director de Tennessee. Y si bien el segundo, logrado este mismo año gracias a Django Desencadenado, puede ser más discutible, todos éramos conscientes de que Landa era un personaje premiable desde el principio.

Waltz, desconocido hasta ese momento para el gran público, nos retrata a un coronel de las SS tan cruel como el Goeth de Fiennes, pero con una dosis brutal de ironía, lo que tiene, de entrada, dos efectos claros: el principal es que el espectador ríe con él… hasta que piensa que está ante el tipo que persigue a familias enteras de judíos para acabar con ellas, y tuerce el gesto. El segundo es que esa ironía no le resta un ápice de intenso horror a su personaje. De hecho, es posible que lo potencie. Es difícil encontrar el equilibrio para dar vida a un carácter tan extremo y, sobre todo, hacerlo sin caer en la caricatura, pero el resultado es un evidente éxito, tanto de quien escribe el personaje como de quien lo interpreta.

Tarantino no pretende recrear un episodio histórico, aunque perle su película de altos mandos del aparato nazi (con Hitler incluido). En realidad, Tarantino reescribe la historia y le da la forma que le viene en gana, pero sus diálogos y su puesta en escena es magnífica. El afán de Spielberg estaba más encaminado en hacer justicia a una historia que a él, personalmente, le duele. Sean cuales sean sus motivaciones, ambas películas nos llevan desde puntos de partida muy alejados a una misma realidad: la de una guerra que deja en evidencia lo destructivo que es el ser humano para sí mismo.

Con todo, dejando al margen la opinión de cada uno sobre las películas o de qué actor pueda gustarnos más, las dos cintas les deben mucho a esos dos “secundarios”. Al final, uno se da cuenta de que con el personaje de Fiennes no hay una risa, o una sonrisa siquiera, que ayude a digerir a ese “mal absoluto” al que pone cara, mientras que ante el personaje de Waltz puede llegar hasta a arrepentirse de cada risa o de cada sonrisa.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

Pie de foto: Amon Goeth, interpretado por Ralph Fiennes, el sanguinario capitán de la SS conocido como "El verdugo de Plaswoz". 

WORLD WAR Z ESPECIAL PREVIEW

WORLD WAR Z ESPECIAL PREVIEW

¿World War Z es la película de zombies definitiva? Basada en la novela del mismo nombre publicada en 2006 por Max Brooks, ayer tuvimos la oportunidad de degustar 15 minutos llenos de Brad Pitt, acción adrenalínica, vertiginosa y no apta para taquicárdicos. ¿Nos acompañáis a esta montaña rusa con hordas de zombies por Nueva Tork, Jerusalén y a bordo de un avión? ¡Vamos!

La cinta de Marc Foster nos presenta varias acciones para explicarnos que la infección zombie se extiende a escala planetaria, convirtiéndose en una temible pandemia a nivel global. En primer lugar, el padre de familia interpretado por Brad Pitt está en su coche por las calles de New York enmedio de un atasco con su esposa y sus dos adorables hijitas pqueñas, jugando con ellos a las adivinanzas para intentar distraerse entre tanto caos circulatoria. Helicópteros sobrevuelan la zona, de manera amenazante. De repente, un hombre se comienza a transformar en algo extraño...un horrible muerto viviente...y no sólo hay uno, sinó que empiezan a aparecer muchos más, sedientos de ataque, contra los coches, produciéndose una persecución tremendamente caótica y espectacular, con un montaje que no deja un respiro, asfixia, terror...¡hay que escapar cómo sea!

En la segunda, vemos a Brad Pitt en un escenario completamente distinto: una Jerusalén cálida, atestada de gente, aislada para intentar frenar uno de los núcleos de la infección zombie. La escena parece ser más calmada y estar todo bajo control. Pero no nos engañemos, es sólo apariencia: los muertos vivientes no entienden de tranquilidad ni de aislamientos y comienzan a trepar en masa por el Muro de las Lamentaciones sembrando el pánico, la confusión, el caos....¡hay que intentar repeler sus ataques a toda costa!

En la tercera, el omnipresente Brad Pitt se encuentra a bordo de un avión completamente lleno de pasajeros. En la clase A parece que ocurre algo, movimiento y ruidos extraños...¿os imagináis qué descubre al descorrer la cortina? zombies atacando vorazmente a los pasajeros, que gritan e intentan zafarse sin conseguirlo. Hay que hacerlos frente como sea, creando un búnker de maletas, disparando o usando una granada...todo es válido para no dejarse infectar...¡El terror a bordo del avión está asegurado!

Eso sí, os hemos de decir que la película, de extrema acción, es tan espectacular y entretenida como moderada en su puesta en escena, pues apenas se ve sangre, algo que nos extrañó tratándose de unos no-muertos tan salvajes. Y nos preguntamos...¿serán capaz los cardíacos de soportar 2horas 30 minutos de frenesí non-stop en 3D? La respuesta: el 2 de agosto en España.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Brad Pitt intentando salvar a su familia del ataque zombie. 

EL RESERVADO JAY GATSBY

EL RESERVADO JAY GATSBY

Jay Gatsby el personaje de F.Scott Fitzgerald, de El gran Gatsby (1925), no deja de sorprender a un público que algunas décadas después de su publicación, nos sumerge una y otra vez en los felices años 20 del siglo pasado con una historia que no deja de ser shakesperiana, interesante y a la vez muy mundana y comienza cuando nuestro protagonista se encuentra, después de algunos años, con su amada Daisy, y surge otra vez el flechazo, pese a que ahora ella está casada. Pero no se trata de una de estas novelitas de celos y amor apasionado porque El gran Gatsby nos presenta la mejor analítica de una sociedad ya bastante alejada de nuestros días.

Jay Gatsby es una rama de su propia añoranza y destino lleno de encrucijadas y decisiones, el gran público le empieza a conocer en una época en la que tiene animadversión a la gente y es lo que le lleva a observar por una ventana las fiestas de Charleston que organiza: es un hombre que quiere esconderse de su pasado de soldado y gracias a ese misterio llega a ser un conquistador donde su sex appeal está en boca de toda la ciudad de Nueva York.

Con este movido argumento, el escritor dibuja la clase acomodada de su tiempo, pero no se limita sólo a contar lo que se ve porque Scott Fitzgerald siempre va un poco más allá de lo visualmente simple: es meticuloso y, a la vez, un encantador de serpientes que, con sus libros, cambió las formulas literarias americanas del siglo XX.

¿Por qué este interés, de nuevo, sobre El gran Gatsby? Ahora que se estrena la última versión dirigida por Baz Luhrmann protagonizada por Leo DiCaprio nos podemos acercar al trabajo más reconocido sobre la adaptación de este libro: se trata de la película que dirigió Jack Clayton en 1974 con un reparto de auténtico lujo para el Hollywood de la década de los 70: Robert Redford y Mia Farrow tienen en la gran pantalla una gran química entre ellos.

La primera imagen que se nos enseña de Jay Gatsby (en la versión de 1974) es un hombre observando el horizonte como algo que él ya ha conseguido alcanzar en la vida, el espectador se da cuenta que es un personaje poderoso y acaudalado pero en su intimidad le falta la felicidad careciendo de ese don casi divino al que los seres humanos aspiramos sin parar; poco a poco vemos la “fachada” de nuestro protagonista donde vive en un mundo de apariencia y prosperidad.

Pero, El gran Gatsby no es una obra sobre un hombre que alcanza todas sus metas y muere feliz, es una película sobre cómo un hombre puede llegar a un fracaso con mayúsculas empezando desde arriba del todo, pero no se puede llamar un fracaso económico, es un fracaso a otro nivel mucho más espiritual. Jay Gatsby no está a gusto en la sociedad en la que le ha tocado vivir, por eso huye de las falsas amistades y prefiere estar en soledad o con los cuatro amigos que tiene; pero, tampoco es un anacoreta porque acoge en su casa a gente que él cree que tiene talento innato y que le pueda servir para alimentar su alma.

El Jay Gatsby cinematográfico de 1974 se nos pavonea como un hombre atractivo, reservado y misterioso bajo una intensa mirada que deja entrever su personalidad cautivadora; puede que este personaje también sólo fuese una excusa para contar lo que pasa en un mundo en constante movimiento mientras que él está quieto en el suyo observando ese horizonte próximo a su inmensa casa.

Pero, vamos a introducirnos un poco más en el film de 1974 para ver porqué todavía es recordado y hasta estudiado como cuadro cinematográfico de una época de sonrisas y de fiestas. Si vemos El gran Gatsby, podemos dibujar los rasgos de un equilibrio histórico que la inmensa mayoría de la sociedad desconoce.

En su plano técnico, se podría decir que está llena de una fotografía esponjosa y, de vez en cuando, muy acaramelada, dando pie a confundir al espectador y haciendo de contraste con su dureza argumental. Ésta puede ser la novedad visual de El gran Gatsby, que tiene un toque a los personajes atormentados de Shakespeare.

Así: Daisy (Mia Farrow) es muy inocente y un tanto enamoradiza, pero sólo es una apariencia para que no la hagan sufrir; por otro lado, tenemos al galán: Jay Gatsby (Robert Redford), quien tiene un presente y pasado que ocultar entre bambalinas, y que hace de él un arquetipo de la modernidad al deambular entre dos aguas en una América divertida y cargada de pasiones.

Éste es el verdadero atractivo de esta versión que, en cierta manera, europeizó el cine hollywoodiense porque la manera de contar esta historia en imágenes es muy del viejo continente y siempre es un verdadero plus para volver a ella cuando la ocasión lo permite. 

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Robert Redford dibujó el anterior Jay Gatsby.

MICHAEL HANEKE, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS ARTES

MICHAEL HANEKE, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS ARTES

Michael Haneke es el flamante ganador del premio Príncipe de Asturias de las Artes de este año. Nada más enterarse de la noticia de que había sido el elegido entre los 34 candidatos que optaban al prestigioso galardón declaró que se sentía muy honrado por este gran reconocimiento. Y no es para menos, puesto que, el cineasta austríaco sigue cosechando éxitos. Con Amor (2012) consiguió alzarse de nuevo con la Palma de Oro en Cannes, y en los Premios del Cine Europeo obtuvo 4 galardones, entre ellos, el de mejor película y mejor director. Pero la lista de premios no acaba ahí. En la pasada ceremonia de los Oscar se llevó el premio a la mejor película de habla no inglesa. Era la primera vez que lo conseguía. Con La cinta blanca (2009), su anterior película, estuvo a punto de ganarlo, pero aunque fuese una de las favoritas al final se proclamó vencedora El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

Haneke es un todoterreno, de eso no hay ninguna duda. Ha trabajado como crítico de cine y ha dirigido obras de teatro de Strindberg y Goethe en ciudades como Berlín y Viena. Ha trabajado en televisión como editor y dramaturgo y debutó en la dirección en 1973, es profesor en la Academia de Cine de Viena desde el año 2002 y no sólo eso, sino que también dirige óperas en los teatros más emblemáticos de Europa. Dirigió Cosi fan tutte, de Mozart, en el Teatro Real de Madrid, pero no pudo estar presente en el estreno porque tuvo que asistir a la ceremonia de los Oscar en Los Ángeles, donde por fin consiguió el Oscar a la mejor película extranjera.

Está claro que el austríaco es un artista polifacético, pero sobre todo es conocido por su cine sombrío y turbio. A continuación, vamos a intentar indagar en su obra cinematográfica para así poder entender por qué es un cineasta tan admirado y respetado. Su cine bebe de la tradición europea, por consiguiente, no es fácil de digerir porque se trata de otro tipo de cine que no estamos acostumbrados a ver.

La mayoría del público entiende el cine como espectáculo, ya que, la fábrica de sueños de Hollywood es el referente indiscutible para la mayoría de los cinéfilos de todo el mundo. Hollywood ha enseñado a amar el cine a millones de espectadores y por ello, todo el cine que se aleja del modelo clásico (establecido desde los años 20 del siglo pasado) tiende a ser sospechoso de aburrimiento. Y no es que otras cinematografías sean aburridas o cansinas para el espectador medio, lo que pasa es que tienen otra manera de entender el cine. Hay muchas maneras de entender la vida, y lo mismo pasa con el cine.

LA VERDAD 

El cine de Haneke aboga por la verdad. A través de su obra desea sacar a la luz la verdad de la vida cotidiana. Quiere desnudar el alma humana y, para ello, utiliza un estilo sobrio, frío, fragmentario, analítico y, por supuesto, no hay ornamento ni floritura que valga. Todo lo que no es importante queda eliminado de la ecuación. Su estilo puede ser resumido como menos es más (es la característica por antonomasia de la cultura zen japonesa). Al igual que Ozu se centra en lo que verdaderamente importa y, por ello, su estilo (su ética y estética) ya está definido desde que dirigió El séptimo continente en 1989. No desea experimentar con la forma; no mueve la cámara en ningún momento porque le interesa retratar la condición humana. Su cámara fija observa detenidamente porque no quiere que los espectadores se pierdan ningún detalle de lo que está sucediendo en la pantalla. Hoy en día se juega mucho con las formas, ya que, hay directores que beben de la publicidad, los videojuegos o los videoclips, pero Haneke es un autor a la vieja usanza.

Europa es la cuna de grandes cineastas, y Haneke desea seguir los pasos de gente como Antonioni. Le interesa indagar en el malestar de la sociedad, pero no está dispuesto a hacer juicios moralistas, ni dar respuestas. Su objetivo es incomodarnos con sus preguntas. Haneke ha demostrado que las preguntas pueden hacer mucho daño, incluso más que la violencia. Está en contra del espectáculo y de la banalización de la violencia, su obra pretende ser fiel a la realidad, no un mero juego de entretenimiento para hordas embrutecidas. No pone énfasis en las escenas donde reina la violencia, y eso hace que la violencia sea difícil de soportar.

Se vuelve sencillamente insoportable, ya que, no es como esas escenas gore de Takashi Miike o Tarantino que nos hacen disfrutar, es una violencia que estremece y que hiela el corazón, porque nos apela a cada uno de nosotros. Haneke nos advierte de que el mal se esconde en nuestro interior y, por ello, en circunstancias adversas todos podemos cometer los crímenes más horripilantes que se puedan imaginar. El miedo y el deseo son los que nos llevan a cometer las acciones más aberrantes. El inconsciente tiene una importancia enorme en la visión de Haneke, ya que, hay cosas que no podemos llegar a entender. Aunque parezca irónico en la sociedad del conocimiento seguimos sin saber casi nada de nosotros mismos. No podemos entender muchas de las acciones que llevamos a cabo en el día a día.

La trilogía conocida como la glaciación de los sentimientos nos muestra que el estilo de Haneke ya estaba definido desde sus inicios. El séptimo continente, Benny’s Video y 71 fragmentos de una cronología del azar (ganadora en Sitges) tienen como argumento un hecho traumático. El séptimo continente nos cuenta la historia de una pareja que se suicidó después de matar a su hija; Benny’s Video nos habla de un adolescente que mata a una muchacha de su edad; y 71 fragmentos de una cronología del azar nos trae la historia de un joven que mató a tres personas para luego acabar suicidándose. Las tres acciones ocurrieron en la vida real, y Haneke rescata esos hechos no para dar respuestas, sino para hacer reflexionar al público haciéndonos preguntas sobre lo ocurrido. Las tres obras son lentas y fragmentarias y, por ello, el espectador se pregunta por lo que está pasando porque a decir verdad no parece que esté pasando absolutamente nada.

Haneke retrata todas las escenas de igual forma, y eso produce inquietud y desconcierto en el público. Una comida en familia o un asesinato triple son filmados de la misma manera, y eso genera perplejidad. Desdramatiza la acción como lo hacía Wenders. Cuando Benny mata a la chica sin ninguna razón aparente, el espectador no puede más que sentirse aturdido y perdido. En el cine de Hollywood, los motivos y los objetivos de los personajes suelen saberse nada más empezar la película, pero Haneke juega con la paciencia y las expectativas del espectador. No hace lo que en realidad debería hacer, que es dar explicaciones para que podamos entender la motivación de los protagonistas.

LA CONDICIÓN HUMANA

El cine de Haneke nos pregunta sobre la condición humana. Sus tres primeras obras son provocativas y desconcertantes, pero no son tan buenas como las que vendrían después. Pero el estilo ya estaba definido, y eso significaba que lo más difícil ya estaba hecho. El séptimo continente, la que fue su ópera prima, se estrenó en la quincena de los realizadores de Cannes, así que, está claro que su idilio con el certamen de la costa azul empezó hace mucho tiempo.

El thriller psicológico titulado como Funny Games fue la obra que le catapultó a la fama.Compitió en la sección oficial de Cannes y, aunque en aquella ocasión no pudo ganar la ansiada Palma de Oro, obtuvo el premio Fipresci, que otorga la crítica internacional. El argumento es bien conocido: dos chicos secuestran a una familia en su propia casa y les torturan a base de macabros juegos. Por otro lado, La pianista es un magnífico retrato del deseo, desconcertante y excitante a partes iguales. En mi humilde opinión, es su mejor película. Como obra de Haneke es ambivalente, es decir, provoca sensaciones completamente opuestas, que van desde el desasosiego y el malestar hasta la excitación.

Tiene razón Haneke cuando afirma que Amor es su película más tierna, ya que, en todas sus anteriores películas pasan hechos terribles y traumáticos. Amor habla de la vejez, y la vejez se ha convertido en estos tiempos en algo terrorífico. Podemos decir que Amor no es tan impactante como sus anteriores obras, ya que, se centra en la historia de Georges y Anne. Se asemeja mucho más al estilo de La cinta blanca, que retrata la violencia que se esconde bajo la ideal vida cotidiana puritana. Podríamos decir que ambas son más sutiles, más comedidas, y la violencia está contenida. La violencia es parte del ser humano, está claro, pero puede ser contenida o reprimida en según qué momento.

Como declaró Park Chan-wook en Bilbao, la semilla del mal se encuentra en nuestro interior, pero en algunos casos nunca sale a la superficie. Haneke siempre se ha centrado en la cotidianidad, pero algunas de sus obras son más impactantes y asombrosas que otras. En los últimos años. ha demostrado que aboga por un cine menos espectacular. Por lo visto, quiere centrarse en los pequeños detalles de la vida. Por lo tanto, su cine es mucho más radical ahora, ya que, ha decidido alejarse aún más del modelo estadounidense y eso significa que puede llegar a ser incluso más difícil de digerir.  

BEÑAT EIZAGIRRE INDO.-

Pie de foto: Amor, una de sus obras más comedidas, donde se retrata el terror en la vejez.  

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VIDAS ON THE ROAD

VIDAS ON THE ROAD

Las películas road movie tuvieron su mayor apogeo con un libro del escritor Jack Kerouac titulado: En el camino (1957), en el que se cuenta las peripecias del viajero, por toda America, Sal Paradise buscando el sentido de la vida.

El cine rápidamente se fijó en esta obra literaria para crear un género que hasta aquel momento estaba algo disperso y muchos lectores quisieron seguir los pasos del protagonista haciendo el mismo trayecto de sus tres viajes. A partir de ese momento, se empezaron a llamar a los filmes sobre carretera road movie, quizás haciendo un homenaje a la obra cumbre de Jack Kerouac porque On the road se convirtió en la Bíblia de su generación y en una novela de continúa evolución.

El 19 de abril se estrenó en la gran pantalla la versión cinematográfica de: En el camino, un proyecto que ha costado tres décadas realizarlo y producido por Francis Ford Coppola, tal vez esta visión llegue a hacernos comprender como late el corazón de las road movies y, sobre todo, ejemplos que nos pueden dar para llegar a desafiarnos siendo un poco más aventureros en la carretera.

Por este acontecimiento cinematográfico, voy a aprovechar la oportunidad para sacar del olvido a tres producciones que cambiaron las películas de carretera en diferentes décadas. Viajando a través de ellas podemos darnos cuenta como veían la vida, cómo luchaban por avanzar interiormente y cómo soportaban las inclemencias de su viaje.

LAS UVAS DE LA IRA

Cuando John Ford realizó: Las uvas de la ira (1940) todavía no se habían inventado las road movie, pero ya se hacían películas sobre viajes por carretera y con ellas el cine descubrió cómo imaginar una tierra prometida; el mejor ejemplo de esta producción es una adaptación de la novela de John Steinbeck con el mismo nombre  que narra la peregrinación de Estados Unidos por todo el país para encontrar trabajo después del colapso bursátil. Hoy en día cuando se habla de esta película se la trata de obra maestra del séptimo arte porque el mundo entero se estremeció cuando conoció esta historia. Aunque existen, aún en la actualidad, opiniones contradictorias tratando de analizar la riqueza del libro con la ternura (descafeinada) de la película. Puede que este hecho sea una realidad porque la novela es mucho más brillante en sabores, imágenes y narración, pero la versión cinematográfica no se queda atrás porque con ella el mundo conoció la cruel vida de su protagonista Tom Joad (Henry Fonda).

Así seguimos a la familia Joad en su viaje de Oklahoma hacia California buscando el bienestar, pero antes de llegar a su destino verán la pobreza y la miseria que ensombrece el país dibujando un retrato muy realista de lo que dejó el crack de Nueva York.

El objetivo acompaña también al hambre dando protagonismo a la comida y a las ropas raídas de sus protagonistas, el blanco y negro de este análisis de la época se complementa a la perfección con la obra literaria dando un resultado bastante bueno para el cine, aunque no es como la obra de Steinbeck porque se come algunos trozos importantes para entender mejor a la filosofía de la terrible historia.

Las uvas de la ira es una historia sobre personas que buscan en un mundo oscuro lo que han perdido por un desastre económico, narra lo que se puede llegar a hacer por subsistir aunque tiene trazos tristes es necesario conocerla para tener un poco más de alma porque aunque esté ambientada en unos años que ya los vemos lejanos, el hombre sigue teniendo los mismos sentimientos que tenía entonces.

En un tiempo de crisis (como el que estamos) hay que recordar que también hubo otra crisis gorda en el siglo XX y eso es lo que nos muestra esta obra maestra, que camina a través del tiempo sin erosionarse y prácticamente sin apenas envejecer; tal vez las road movies tengan el alma de este monumento de Ford y, es por esta razón ,que este film se puede considerar como un discurso emotivo y luchador sobre el celuloide de la carretera.

LOS CARADURAS

Los caraduras (1977) dirigida por Hal Needham y protagonizada por Burt Reynolds y Sally Field se convirtió en la película favorita de Hitchcock, según declaro él mismo en muchas ocasiones, pero esta loca comedia sobre trotamundos encierra mucho más en la hora y media de su metraje.

Bandit, el camionero (Burt Reynolds) representa el espíritu libre de la carretera que conoce todas las señales y que sabe acelerar cuando le conviene hacerlo; su sinopsis es fácil de contar: nuestro héroe recibe un trabajo peligroso (¡por aquel entonces!) recoger un camión de lleno cerveza y conducirla por todo el país hasta Atlanta en sólo dos días.

En su viaje se encuentra con varias pruebas que consigue superarlas hasta llegar a su destino final; ahí nos damos cuenta que la película tiene una estructura de guión básica que no deja al espectador levantarse de su asiento.

Los caraduras muestra con todo detalle la hipocresía y el interés que tenemos la gente por conseguir una parte del pastel, el protagonista es un pícaro de los de antaño condenado a vivir en una sociedad de la América salvaje y profunda llena de corrupción y también de mentira, por ese espacio deambula Bandit para despistar a un sheriff de Texas que le persigue con mucha obsesión, este hecho trata de reflejar lo que es el protagonista y el antagonista que se complementan en toda la historia.

Todo acompaña el compás de Los caraduras que no se sale de la credibilidad ni de la filmación ni un segundo, de su metraje realizando una clase magistral de lo que es una road movie, pero en contra tiene su ritmo a veces alocado y a veces despistado que lleva al público a lugares de la trama que no tienen nada que ver con lo que les pasa a los personajes; te evade de la realidad pero sin dejarla de lado.

En conclusión: Los caraduras merece estar en la memoria del buen cinéfilo porque creó un subgénero dentro de las películas de carretera. Con esta obra nació la filmografía dedicada a los sinvergüenzas como personajes que pueden cambiar la mentalidad del mundo por eso deberíamos tratar de identificar los estilos cinematográficos que se pueden crear dentro de estos filmes tan emocionantes como audaces.

Y TU MAMÁ TAMBIÉN

Y tu mamá también (2001), dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, puede que sea la mejor road movies de los últimos 20 años, es un canto a la juventud y a la soledad del ser humano cuando se enfrenta con un paisaje totalmente distinto e inexplorado porque se juntan en este filme la vida con la muerte de los sentimientos.

Interpretada por los actores mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna y la española Maribel Verdú en unos papeles que están hechos a medida de los intérpretes, no hay en ella ninguna grieta por el paso del tiempo porque sigue estando de actualidad; pero, es mucho más, de lo que se ve puede llegar ablandar los corazones de los espectadores por un conflicto de kilómetros a lo largo de México porque vemos cómo vive la gente y nos identificamos con su lenguaje, sus problemas, sus sueños…

Todo empieza cuando Julio (Gael García Bernal) y Tenoch (Diego Luna) conocen a Luisa (Maribel Verdú) deciden entre los tres hacer un viaje por todo el país (México) sin rumbo fijo para encontrarse a ellos mismos poniendo sobre la mesa su amistad, su sexualidad y su vida. En ese trayecto surgen los conflictos, los celos y el amor construyendo una obra de arte del celuloide muy difícil de olvidar y también complicada de darle la espalda.

En el plano técnico no hay nada que reprochar a Y tu mama también, porque parece que nosotros estamos dentro su vehículo en todo momento haciendo al espectador muy cercano a la tensión de los personajes por no conocerse a ellos mismos pero al final acaban madurando reconociéndose en los espejos; también los espectadores sufren al ver esta mutación dejando un gusto agridulce y nostálgico al terminar porque no deja de ser la auténtica road movie que puede enseñar cosas a las otras películas de este género universal.

He dado unas cuantas razones por la que se merece esta obra ser el mejor referente de las películas sobre carretera porque Alfonso Cuarón dio otro sentido algo más moderno y más valiente a este género y consiguió juntar en una misma sala a muchos caracteres de gente para ver una historia emocionante y tierna a partes iguales… Eso es lo que consiguió: Y tu mamá también… Un enorme referente para seguir explorando en las carencias de la vida.

Para terminar está analítica, voy a iniciar un viaje por las carreteras del cine para encontrar un destino todavía desconocido porque mañana este discurso de asfalto y paisajes seguirá su camino por las salas de cine dando al séptimo arte otras obras para sorprendernos. 

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Y tú mamá también, paradigma de la road movie contemporánea.

GRANDES ESPERANZAS: LAS ADAPTACIONES DE LA OBRA DE DICKENS

GRANDES ESPERANZAS: LAS ADAPTACIONES DE LA OBRA DE DICKENS

Con la de Mike Newell, se añade una más a las adaptaciones de la obra de Dickens para la gran pantalla, si dejamos de lado el gran número de miniseries y versiones televisivas. Lo cierto es que, tarde o temprano algún director se ve atraído por esta historia de penurias, desdichas y corazones rotos, y la novela vuelve a nuestras pantallas.

Los protagonistas de la historia son Philip Pirrip, "Pip", un huérfano que vive con su hermana y que conocerá a un viejo convicto escapado de un barco-prisión. El viejo le pide al niño que le consiga comida y un instrumento para que pueda liberarse de sus grilletes. Cuando más tarde Pip acude a casa de la Señorita Havisham, una mujer de mediana edad, con la que juega a las cartas para entretenerla, Pip conoce a Estella, de quien se enamora perdidamente. Estella, influida por Havisham, tratará con crueldad a Pip…Y para el resto, acudid a la biblioteca, o bien a a los cines.

Primeras adaptaciones

Robert G. Vignola y Paul West fueron los primeros en adaptar Grandes Esperanzas. Era el año 1917, y la película daría a su protagonista, Jack Pickford, el empuje a una carrera de ensueño que él mismo trunco con sus problemas con el alcohol, las drogas y las mujeres. Como era habitual en aquella época, los estudios ocultaron las desdichas de su estrella. Esta primera adaptación duraba 50 minutos y era muda.

Como muda era también la adaptación danesa de 1922 (dirigida por A.W. Sandberg), poco conocida para el gran público, pero que está considerada una buena adaptación, en la que los recursos cinematográficos combinan acertadamente con los literarios.

Años después llegaría una segunda adaptación hollywoodiense, esta vez de la mano de Stuart Walker, sonora y en blanco y negro. La película se permitía ciertas licencias, como el mostrar a una Miss Havisham más excéntrica que loca, que no parece responsable de las desdichas de Pip y Estella,

David Lean también adapta a Dickens

En 1946 y con producción británica, David Lean lograba una cuidada adaptación, que quizás resultaba menos fiel a la novela que sus predecesoras, pero en la que el discurso cinematográfico de su director suplía con creces ese posible defecto. Titulada en España Cadenas Rotas, logró cinco candidaturas a los Oscars (incluyendo Mejor Película y Mejor Director). Finalmente, logró dos estatuillas (Dirección Artística y Fotografía).

La película tiene todos los ingredientes del cine de Lean: fotografía cuidadísima, una atención al detalle en la dirección artística, etc. Además, no sería el único Dickens que adaptaría, puesto que años más tarde llevaría a la gran pantalla Oliver Twist (1948). La cinta fue alabada por la crítica desde el momento de su estreno, y a día de hoy sigue gozando de muy buena valoración entre críticos y cinéfilos, que en muchas ocasiones subrayan la ausencia de esa aparatosidad tan presente en las obras posteriores de Lean. En realidad, se la considera una de las adaptaciones más brillante de la toda la obra de Dickens.

El reparto contaba con Tony Wager y Jean Simmons como los jóvenes Pip y Estella, John Mills y Valerie Hobson interpretando los mismos personajes ya más maduros. Hay que destacar también la presencia de Alec Guinness, en el primero de sus seis trabajos con David Lean.

Alfonso Cuarón y su penúltima adaptación

Tras la cinta de David Lean, la novela conoció varias adaptaciones para la televisión, pero habría que esperar más de cincuenta años para que otro proyecto, esta vez dirigido por el mexicano Alfonso Cuarón, la llevara de nuevo a la gran pantalla. La película, de 1997, contaba con Anne Bancroft y Robert de Niro que secundaban a la pareja protagonista: Ethan Hawke y Gwyneth  Paltrow.

El de Cuarón es un ejercicio de estilismo, con la obra de Dickens como excusa, ya que se trata de una interpretación bastante libre de la novela, más interesada en el aspecto romántico de ésta que en su inherente realismo. El hecho de que el escenario principal de la película sea una moderna de Nueva York no debería llevarla a ignorar el retrato de la miseria tan presente en la obra de Dickens. Sin embargo, la película parece olvidarse de esa esencia, para centrarse en los males de corazón de Hawke y Paltrow.

La última recreación de la novela, que se estrena estos días en España, viene de la mano de Mike Newell y cuenta con Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes, Jason Flemyng, Jeremy Irvine y Holliday Grainger entre sus protagonistas. Si es fiel, o no, a la novela, o si se capta el espíritu de la misma deberemos juzgarlo nosotros mismos.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

Pie de foto: Cadenas Rotas, de David Lean, la mejor adaptación de Grandes Esperazas hasta la fecha.



LOS PRIMEROS PASOS DEL HOMBRE

LOS PRIMEROS PASOS DEL HOMBRE

En el cine, desde sus comienzos, se ha tratado al hombre primitivo con muchos matices, porque a partir de él los seres humanos hemos alcanzado la capacidad de razonar. Muchas películas han recurrido a explorar sus miedos, deseos y corazonadas queriendo crear un nuevo género para alimentar más al séptimo arte. Ahora la industria nos ha vuelto a asombrar con el estreno de Los Croods: una aventura prehistórica, de la productora de animación Dreamworks, que narra la emocionante aventura de una familia de los primeros hombres que poblaron este planeta.

En esta ocasión, no voy a tratar esta película de dibujos animados: en vez de eso voy a recuperar dos filmes diferentes, pero narrados en la misma época para buscar el atractivo del hombre prehistórico e intentar viajar por ese tiempo tan desconocido para las personas de hoy. Tal vez cuando termine esta revisión para nuestros lectores haya algo nuevo y extraordinario parecido a un regreso a la primera criatura que razonó, que pobló el planeta y lo convirtió en lo que es. Para hecer este artículo debo buscar, de nuevo, ese primigenio fuego y hacer que resurjan, de esa primera llama, estas películas que parecen olvidadas.

Hace un millón de años (1966),dirigida por Don Chaffey y protagonizada por una explosiva Raquel Welch, es una rara mezcla entre el cine de los hombres primitivos y el género del absurdo. Este trabajo es interesante para saber cómo se lleva a cabo una película sin muchas pretensiones artísticas, pero la he incluido en este dúo de producciones porque cambió la forma de hacer cine dedicada a los hombres primitivos al convertirla en un subgénero. Si vemos éste como algo único podremos observar que hay toda una filosofía anclada en esta producción: muy rítmica en movimientos de cámara y fotografía, pero que no termina de sorprender.

La película sirvió para lucimiento de Loana (Raquel Welch), que se paseaba por la pantalla en un sugerente traje de baño, eso sí primitivo, intentando hacernos creer su historia de amor más que prohibida por Tumak (John Richardson). En el plano histórico, también hay equivocaciones, pero éstas son provocadas por el director; como por ejemplo, cuando se enfrentan a un dinosaurio, ya que es sabido que los hombres primitivos y los dinosaurios nunca convivieron en el mismo tiempo.

A pesar de todo, esta producción nunca ha dejado de ser una obra de culto cinematográfico para las salas de cine y los cinéfilos porque en ella reúne lo más variopinto de la ciencia-ficción primitiva para los espectadores de la época. Esta película surgió como idea del cine del futuro porque se ve la rivalidad entre el ser humano y las bestias que poblaban en un principio este civilizado planeta.

Hoy en día aún seguimos poniendo Hace un millón de años en nuestra lista de películas sobre clanes primitivos; da igual su poca calidez técnica y su guión pobre, e incluso que pasen los años y los dinosaurios que aparecen en esta película sean como de juguete; poco importan los fallos históricos porque esta producción todavía seguirá viéndose como una rara joya del cine.

Con En busca del fuego (1981) del director francés Jean-Jacques Annaud, el cine dedicado a los hombres primitivos llegó a su máxima expresión. En este trabajo se cuidó toda la ambientación y la historia es mucho más interesante visual y argumentalmente. Aunque no deja de ser un experimento fílmico en todos los sentidos y obedece a un campo más espiritual que meramente fotográfico.

La sinopsis de, en mi opinión, obra maestra con mayúsculas es muy sencilla. Hay que destacar que carece de un argumento principal: trata de tres tribus prehistóricas que viven en el mismo espacio de tiempo y las tres buscan la forma de hacer el fuego. El director adaptó un libro de J. H. Rosny Aîné para contarnos en imágenes esta increíble historia de seres humanos y de supervivencia. El diálogo fue creado por Anthony Burgess (La Naranja Mecánica)  y es una especie de primer lenguaje del hombre primitivo.

Tal vez estemos ante la mejor obra cinematográfica que muestra exactamente cómo eran nuestros primeros antepasados: los descubridores de la primera rueda o el primer fuego. Estamos ante una producción que cuenta la vida, cómo se desarrolló y cómo llegaron a hacer nuestra vida más sencilla. Es una película para empezar a ver más allá, a tener otras miras espirituales y humanas y a importarnos lo que verdaderamente merece la pena.

Esta cinta, pasados los años, sigue teniendo una fuerza, que puede hacer cambiar nuestra forma de pensar más materialista a otra más mística y cerca del hombre y es por eso que pasará de generación en generación, de década en década sin olvidar ningún fotograma; todo en ella permanece en el recuerdo del que la conoce.

Y después de desempolvar estos dos films pienso que es más fácil darse cuenta de cómo vivían los primeros habitantes. Así pues, os animamos a recuperarlos como si de una clase de antropología fílmica se tratase. 

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Raquel Welch en Hace un millón de años.

SUPERFUMADO Y CAMALEÓNICO JAMES FRANCO

SUPERFUMADO Y CAMALEÓNICO JAMES FRANCO

Rebelde, ecléctico, superfumado, villano, sufridor, científico...mil y una vidas parece haber vivido ya James Franco, polifacético artista californiano de 34 años y un montón de experiencias a sus espaldas. Doctorado en Literatura en Yale, imparte seminarios de cine en UCLA; mientras se dedica a la poesía, la pintura y la actuación. Es un camaleón con una carrera tan errática como interesante.

Le descubrimos en una TV movie en la piel de James Dean, su físico y su aire de rebeldía lo acercaban al mito. Tras el biopic llegaría, un año después,  el papel que le lanzaría a la fama: Harry Osborn, el hijo del Duende Verde, amigo y al mismo tiempo, rival de Spiderman, bajo la batuta de Sam Raimi, un personaje que marcaría la trilogía del hombre araña.

Volvería a probar suerte en el biopic, en este caso, interpretando al novio de Sean Penn, Mi nombre es Harvey Milk, de Gus Van Sant; y en Howl, de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, donde encarnaría al poeta Allen Ginsberg, en un proyecto de lo más esperimental y artístico. También probó suerte en la comedia, de la mano de la troupe de Judd Appatow en Superfumados, en la que interpretaba a un desfasado camello y como extravagante príncipe de cuento en las locas aventuras medievales de Cabelleros, princesas y otras bestias. 

Dos películas que cimentarían su prestigio como actor fueron la comercial y acertada, El origen del planeta de los simios, de Rupert Wyatt, y, aún más, en 127, de Danny Boyle, donde sufría (y de qué modo) en la historia real de un montañero que se veía en una situación muy comprometida. 

Ahora nos llega por partida doble a las carteleras: de nuevo bajo las órdenes de su amigo Sam Raimi en Oz, un mundo de fantasía, como mago del cuento legendario, que podría bien ser la precuela de El mago de Oz y, esta semana, en Spring Breakers, de Harmony Korine, en una de las interpretaciones más atrevidas y auténticas de su carrera, una orgiástica película sobre el vacío existencial de las nuevas generaciones de jóvenes.

Amante del riesgo y de la radicalidad en su más diversas variantes, pronto le veremos en dos proyectos que exploran la sexualidad de maneras muy distintas, el documental Interior. Leather Back y el film Lovelace, el biopic de una estrella del porno, que le volverá a unir con los directores de Howl.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: James Franco, entre Ashley Benson y Vanessa Hudgens, en la alucinada Spring Breakers. 

EL CINE DE ÉPOCA: CINE BASADO EN HECHOS (MUY) REALES

EL CINE DE ÉPOCA: CINE BASADO EN HECHOS (MUY) REALES

El estreno en España de la danesa Un asunto real y de una nueva versión de Ana Karenina es una excusa para revisar alguna de esas películas de época en las que se nos retrata una sociedad tan encorsetada como sus protagonistas femeninas. El “cine de época”, ese que busca llamar la atención del público tanto por el desarrollo de su historia como por su ambientación, recrea momentos históricos, con más o menos acierto y, normalmente, con cierta dramatizando los hechos.

Los inicios del género

En un principio, el acercamiento a este tipo de cine se asemejaba más a una reconstrucción de los hechos que a una intención historicista, pero de la mano de Ernest Lubitsch, con películas como Madame DuBarry (1919) y Ana Bolena (1920), el romance histórico pasó a ser el protagonista, y no el fondo ante el que se desarrolla una historia más o menos romántica. Lutbisch, que algo sabía de esto del cine, lograba que su habilidad para los enredos amorosos diera un paso (o varios) hacia otro tipo de enredo, más dramático, pero no menos efectivo.

En blanco y negro también pudimos ver a Greta Garbo como Ana Karenina (1935). La película de Clarence Brown, protagonizada por, además de Garbo, Fredrich March y Basil Rathbone, es una adaptación muy cuidada, sin la duración excesiva que muchas veces lleva consigo este género (dura 95 minutos). Era la segunda vez que Greta Garbo interpretaba el personaje: la primera había sido en Love (Edmund Goulding, 1927), adaptación libre de la novela Tolstoi.

La madurez en Technicolor

La madurez del género va ligada, como en tantas ocasiones al avance técnico, y en este caso, a la aparición del Technicolor, con dos títulos como La feria de la vanidad (Rouben Mamoulian, 1935) y Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939), en las que se podía disfrutar de los vestuarios y los diseños de decorados con todo lujo de detalle. De todas formas, grandes producciones como las mencionadas, convivieron con otras más intimistas, como los largometrajes dirigidos por Max Ophüls en la década de los cincuenta, cuando regresó a Europa tras su exilio norteamericano, con películas como La Ronde, Lola Montes, Madame de… etc.

Una de las películas más celebradas de este género es, sin duda, El Gatopardo (Luchino Visconti, 1963). En ella se retrata la decadencia de la sociedad aristocrática en pleno auge de Garibaldi. Esa dualidad, que Visconti retrata con tanta maestría, que enfrenta el drama personal de los protagonistas con la agitación de una época histórica determinada, la opulencia con el conflicto, es el eje de toda la película. Visconti ya había dejado patente su buen hacer en este género nueve años antes con Senso (1954).

Los especialistas y los que pasaban por ahí

Avanzando más en el tiempo nos encontramos con directores como James Ivory y David Lean. El primero ha llevado a la pantalla adaptaciones de obras de Henry James (Las Bostonianas, 1984) y E. M. Foster (Una habitación con vistas, 1985. Maurice, 1987). De planteamiento muy clásico, son retratos costumbristas que analizan el conflicto de un individuo con las normas sociales de la época. En cuanto a Lean, su Doctor Zhivago está considerado unos de los mejores dramas históricos de la historia del cine.

Otros directores, como Stanley Kubrick y Scorsese, se alejaban de sus habituales ambientes cinematográficos para situarnos en sociedades como la irlandesa y la inglesa del siglo XVIII en Barry Lindon (Stanley Kubrick, 1975) o la neoyorquina de mediados del XIX en La Edad de la Inocencia (Martin Scorsese, 1993), y aunque no fueron más allá de esas incursiones, lo cierto es que ambos lograron dar con una combinación más que buena entre el drama de época y el estilo propio.

Y, si bien hubo un movimiento, como la Nouvelle Vague, que pretendía alejarse de este canon, la cuestión es que el cine de época sigue estando más que vigente. Ya sea como readaptación de un clásico de la literatura rusa, o como el retrato de la sociedad danesa absolutista del siglo XVIII.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

Pie de foto: Greta Garbo encarnó dos veces a la heroína romántica de Tolstoi, tanto en Love (1927) como en Ana Karenina (1930).

EVOLUCIÓN ALMODOVARIANA

EVOLUCIÓN ALMODOVARIANA

Pedro Almodóvar (1949) es uno de los cineastas más reconocidos del cine mundial porque ha hecho de sus películas un estilo muy original y también ha sabido contar cómo es la vida de la actual España en imágenes. Fue precursor de la movida madrileña y,en cierta manera, ayudó a la transición creativa a desprenderse de su pudor mental. Después, pasados los años, se ha reciclado caminando hacia argumentos más dramáticos pero en sus discursos todavía queda algo del Almodóvar loco de la primera época, de ese Almodóvar emprendedor de un sentido artístico que sólo él sabe hacer.

Sus obras han pasado de la absoluta locura a una madurez creativa sin dejar atrás la vida rural de su Castilla la Mancha natal. Almodóvar no se ha olvidado de ese ambiente libertino que plasma desde sus primeros pasos cinematográficos donde el franquismo empezaba a ser una página amarga de nuestra historia; tal vez hoy en día el movimiento artístico de la década de los ochenta del siglo XX nos parece algo lejano, pero hay que comprender a aquella sociedad que se revelaba para incitarse a la vida.

Ahora que se estrena en la gran pantalla Los amantes pasajeros de Pedro Almodóvar- protagonizada por Javier Cámara y Lola Dueñas entre otros- voy a aprovechar (como digo siempre) a revisar tres de sus trabajos para ver esa transformación que paso a paso ha convertido a Pedro Almodóvar en el contador de historias que es hoy haciendo algo novedoso para nuestro cine.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) fue la ópera prima de este realizador y además un fresco muy vivo de la movida madrileña donde muestra la ideología punk que estaba muy en auge en aquellos primeros años de nuestra democracia...Este trabajo puede pasar a ser una pieza fílmica de museo porque el ambiente que se respiraba en Madrid en aquel tiempo ya murió.

La película está protagonizada por Carmen Maura y una jovencísima Alaska que lleva todo el peso de esta metáfora sobre la emancipación personal e histórica de España. El argumento no descubre nada señalable pero se salva porque dentro de todo es muy original; con ella nacía un nuevo director de cine que se atrevió a revolucionar un país dormido y bastante asustadizo por el cambio.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón huyó de la moda del destape para sugerir algo más pornográfico para su época; puede que este hecho diera otro giro de ciento ochenta grados a la nueva generación de creadores que vio en Almodóvar a su álter ego y a un tipo a quien admirar: con esta película, el cine español cambió porque se dieron cuenta que la herramienta cinematográfica se hizo adulta para contar historias mucho más callejeras que podían llegar a la gente de a pie y eso fue todo un logro para la todopoderosa industria.

Cuando estrenó Kika (1993), Pedro Almodóvar ya era un director de cine reconocido en todo el mundo, su filmografía ya había traspasado las fronteras imaginarias de la genialidad porque su obra ya había dado un paso de gigante. Ahora se atrevía a contar historias de crímenes como es el caso de este filme protagonizado por una interpretación muy fresca de Verónica Forqué; en Kika todo lo que puede parecer simple no es simple porque encierra todo: los buenos no son tan buenos (tienen pasiones secretas) y los malos siguen siendo malos; aunque no perdió en ningún momento su filosofía de juventud aquí se muestra mucho más ambicioso y meticuloso desde que comenzara a hacer cine en sus principios.

Siguiendo los relatos de misterios hizo otro relato, pero en está ocasión, de intriga y asesinatos a lo almodovariano. La realizó basándose en la actualidad de los años 90 del siglo pasado donde nuestro país ya estaba modernizado en todos los sentidos; en el año 93 España había pasado página abriéndose más a Europa y también al mundo y nuestro director de cine más internacional no podía quedarse atascado en el movimiento de sus comienzos; se abrió al cine internacional con argumentos más recapacitados y subtramas que hacían al espectador no moverse de sus asientos hasta el rótulo de FIN.

En Kika examina (como en todas sus películas) su lado más pasional y en cierta manera retador con la sociedad, es como una pelea de pensamientos porque parece que él vive en un futuro construido a su imagen y semejanza.

Analicemos este futurismo almodovariano: en Kika el peso de sus personajes secundarios cuentan mucho y hacen evolucionar de una manera alocada a la protagonista principal. En esta película se percibe adonde puede llegar su talento sin olvidar sus comienzos rebeldes donde el cine era pura diversión.

El Almodóvar de Kika es un Almodóvar que ya ha madurado y puede emocionar al gran público con tan sólo un chasquido, aquí ha dejado atrás las reflexiones de la movida madrileña y se ha abierto más a la vida diaria donde hay problemas reales y personas luchando por la supervivencia.

Hable con ella (2002) es una película de soledades masculinas insatisfechas y agónicas; tal vez la historia sea una metáfora para contar lo que siente una persona cuando ve la muerte de un ser querido a su lado. Nuestro Almodóvar mostró en esta historia su lado más sensible y romántico porque hace un homenaje al cine mudo al contar una historia de amor imposible; pero ese no es el primer argumento, es un sub–argumento porque el principal es un discurso lleno de melancolía protagonizada por dos hombres: Javier Cámara y Dario Grandinetti que hacen la réplica a las dos protagonistas femeninas Leonor Watling y Rosario Flores que luchan entre la vida y la muerte en un hospital.

Así al mismo tiempo que nos enseña el arte con mayúsculas, Almodóvar hace un homenaje a la fortaleza de la mujer frente al hombre que solamente en Hable con ella espera un desenlace resistiéndose a los deseos más íntimos del ser humano. Gracias a está lectura aparece un análisis psicológico muy completo que al final nos hace creer en el homo sapiens frente a la enfermedad o al accidente del destino.

La película conserva una fotografía y ambientación ensoñadora que hizo cambiar toda la filmografía de este creador de luces y sombras: las luces y sombras de Almodóvar tienen algo muy español que cuesta ver reflejado en otros directores de este país; por ejemplo, en Hable con ella hace un homenaje a las corridas de toros en el personaje que interpreta Rosario Flores pero también se atreve a meter el mundo del ballet en el personaje de Leonor Watling dibujando así un retrato de su tierra muy aproximado a la realidad de ese momento.

En está cinta ya conocemos al creador en su madurez donde tiene un guión y psicología de los personajes impecables sin ningún rasguño en la operación de parir una película. Hable con ella merece la pena revisarla porque en ella el director ya es él con sus plenas facultades para llevar al espectador en un viaje por los delirios y los deseos ocultos del ser humano.

Y aquí termina este ejemplo de evolución almodovariana. Dentro del trabajo de este gran director español se pueden sacar varios ejemplos más que nos darían el mismo resultado, pero Pedro Almodóvar todavía está vivo y puede seguir evolucionando en temas y contenidos para sorprender a sus fans de todo el mundo.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Hable con ella, una de las piezas claves de Almodóvar.

AMBIGUO, ATRACTIVO, AMORAL...MADS MIKKELSEN ES UN DANÉS TODOTERRENO

AMBIGUO, ATRACTIVO, AMORAL...MADS MIKKELSEN ES UN DANÉS TODOTERRENO

Ángel o demonio. Ambiguo y amoral. Mads Mikkelsen es el actor danés más reconocido de la actualidad, un todoterreno que se ha adaptado a todo tipo de películas y personajes como un guante. Un actor que no se inscribe en ningún género, pues los ha transitado todos, no tiene miedo a ningún rol no a ningún reto. Es más, parece que huye del encasillamiento.

A pesar de que dio el salto a Hollywood interpretando al villano Le Chiffre en Casino Royale, su trayectoria se remontaba a la televisión y al cine de su Dinamarca natal.Ha trabajado en un par de ocasiones con su compatriota y ya director consagrado Nicholas Winding-Refn en el thriller Pusher y en la película de aventuras oscuras, Valhalla Rising. También ha estado en otras producciones de acción made-in-Hollywood como El rey arturo y Furia de Titanes. 

Aunque quizás el rol que ha cimentado su prestigio como actor ha sido el del médico sensible y rebelde, que vuelve a su Copenhague natal y descubre que tiene una familia en Dinamarca, fruto de un amor de juventud. Se trataba de Después de la boda, un notable drama de Susanne Bier sobre el peso de los secretos familiares.

En su ecléctica carrera fuera de su país destaca incluso algunas incursiones en la comedia costumbrista, como en la española, Torremolinos 73, de Pablo Berger y en la comedia más negra, Wilbur se quiere suicidar. 

En Un asunto real, Mikkelsen interpreta un rol que le viene completamente como anillo al dedo: el del doctor ilustrado Johann Struensee, con ambiciones políticas e intelectuales, que se situará en una posición delicada al convertirse en consejero y amigo personal del rey Christian VII y en amante de la reina Carolina Mathilde. 

En La Caza, de Thomas Vintenberg, expresa con su mirada todos los recovecos y la angustia existencia de un hombre inocente acorralado por el poder de una mentira que sufre el desprecio, el rencor y el aislamiento por parte de la comunidad danesa en la que vive. Su interpretación es de las más matizadas y brutales que hemos visto en mucho tiempo. Absoutamente prodigiosa.

Su próximo reto será en la pequeña pantalla, en una serie de la NBC donde Mads tiene el reto de hacernos olvidar a uno de los psycho-killers más famosos de la gran pantalla, el Hannibal Lecter interpretado con maestría por Anthony Hopkins en El silencio de los corderos y sus secuelas. ¿Lo conseguirá? Por lo menos, su ambigüedad y su rostro atractivamente anguloso le quedan que ni pintado para este papel tan extremo.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Mikkelsen, un actor que huye del encasillamiento y de los roles sencillos.

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MICHELLE OBAMA CONCEDE EL OSCAR A ARGO COMO MEJOR FILM

MICHELLE OBAMA CONCEDE EL OSCAR A ARGO COMO MEJOR FILM

Primero, Jack Nicholson desde el escenario del Teatro Dolby, de Los Ángeles, y una sorpredente y elegantísima Primera Dama, Michelle Obama desde La Casa Blanca, han anunciado el momento más esperado de la gala de los Oscars: Argo, de Ben Affelck, se proclamaba como mejor película del año. El thriller ambientado en la crisis de los reherenes de Irán en 1979 era objeto de las bromas del maestro de ceremonias, Seth MacFarlane al afirmar que Affleck no había sido nominado por ser un director desconocido. Sea como fuere, Argo hizo buenos sus pronósticos, tras recoger el Globo de Oro y el galardón de multitud de Asociaciones de Críticos y de Cineastas en Estados Unidos. En total, sumó tres Oscar, también para el mejor montaje y para el mejor guión adaptado en unos premios que han resultado muy repartidos, pues ninguna de las nominadas a acaparado muchas estatuillas.

Ang Lee dio otra de las sorpresas de la noche, al proclamarse vencedor como mejor director; por delante de Spielberg y su Lincoln, una de las perdedoras de la noche, que se conformó sólo con el galardón al mejor actor, indiscutible y tricampeón, Daniel Day-Lewis y mejor diseño de producción. La vida de Pi le ha dado a Lee, su segundo Oscar (tras el conseguido en 2005 por Brokeback Mountain, que tampoco se alzó con mejor película aquel año), obteniendo tres galardones más: el de mejor banda sonora, mejores efectos especiales y mejor fotografía. Así pues, podríamos decir que, a pesar de no obtener el máximo galardón, La Vida de Pi  sí se convirtió en la película más premiada.

Los Miserables, el ambicioso musical de Tom Hooper, regaló uno de los momentos musicales de la gala y se llevó tres estatuillas: mejor actriz secundaria para Anne Hathaway, cumpliendo los pronósticos pues siempre partió como la gran favorita; mejor maquillaje y peluquería y mejor sonido. 

Django Desencadenado, el peculiar western sobre la esclavitud, de Quentin Tarantino hizo buenas las quinielas al obtener dos merecidas estatuillas, el de mejor guión original y el de mejor actor secundario, un Christoph Waltz quien agradeció a Tarantino su segundo Oscar con él, tras el de Hans Landa en Malditos Bastardos. 

Jennifer Lawrence, por su parte, se impuso como mejor actriz en su particular duelo con Jessica Chastain y dejó a Emmanuelle Riva sin festejar Oscar en su 86 cumpleaños. La joven actriz de El lado bueno de las cosas vsiiblemente nerviosa y emocionada pegó un traspiés y cayó por la escalera mientras subía a recoger la estatuilla que le fue negada anteriormente por Winter´s Bone. 

Y por fin, Amour, de Michael Haneke, la cruda radiografía sobre la vejez y la enfermedad, sólo materializó una de sus cinco nominaciones, la más cantada: la de mejor película extranjera.

La gala, conducida por Seth MacFarlane, quien tiró puyas a diestro y siniestro, incluso criticando el acento de actores hispanos como Bardem, Pe y Hayek, fue una de las más repartidas en cuanto a premios que se recuerdan. Desde Facesonthebox, a pesar de no haber acertado en nuestra quiniela en todo, estamos bastante contentos con los resultados, muy merecidos en todos los casos. A continuación, un repaso en forma de listado a todos los premios.

MEJOR PELÍCULA 

«Argo»

MEJOR DIRECTOR 
Ang Lee «La vida de Pi»

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA 
Jennifer Lawrence «El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook)»

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA 
Daniel Day-Lewis «Lincoln»

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA 
Anne Hathaway «Los miserables»

MEJOR ACTOR SECUNDARIO 
Christoph Waltz «Django desencadenado»

MEJOR GUIÓN ORIGINAL 
Quentin Tarantino «Django desencadenado»

MEJOR GUIÓN ADAPTADO 
Chris Terrio «Argo» 

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN 
«Brave (Indomable)»

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA 
«Amor (Austria)»

MEJOR FOTOGRAFÍA 
Claudio Miranda «La vida de Pi»

MEJOR BANDA SONORA 
Mychael Danna «La vida de Pi»

MEJOR CANCIÓN 
«Skyfall», de Skyfall 

MEJOR MONTAJE 
William Goldenberg «Argo»

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN 
Rick Carter y Jim Erickson «Lincoln»

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO 
Jacqueline Durran «Anna Karenina» 

MEJORES EFECTOS VISUALES 
Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik-Jan De Boer y Donald R. Elliott «La vida de Pi»

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA 
Lisa Westcott and Julie Dartnell «Los miserables»

MEJOR SONIDO 
Andy Nelson, Mark Paterson y Simon Hayes «Los miserables»

MEJOR MONTAJE DE SONIDO 
Per Hallberg y Karen Baker Landers «Skyfall» 
Paul N.J. Ottosson «La noche más oscura (Zero Dark Thirty)»

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL 
«Searching for Sugar Man»

MEJOR CORTOMETRAJE 
«Curfew»

MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN 
«Paperman»

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL 
«Inocente» 

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: El "Argofuckyourself" de Ben Affleck en los Oscar.

LA PROFECÍA DE LOS HERMANOS WACHOWSKI

LA PROFECÍA DE LOS HERMANOS WACHOWSKI

La trilogía The Matrix (1999-2003) es una metáfora del futuro dentro de otra gran metáfora sobre el presente virtual y del poder que desean alcanzar los malvados.

Ahora, cuando se cumple una década sobre esta historia con raíces bíblicas de los hermanos Wachowski se estrena la última producción, El atlas de las nubes (2012) protagonizada por Tom Hanks y Halle Berry, que promete llevarnos a otro universo de fantasía.

Pero volvamos para hacer un viaje por The Matrix, que revolucionó el cine en todos los sentidos alcanzando cotas espirituales para un público que no estaba todavía acostumbrado a esta revolución.

Estas películas ya son reconocidas como auténticas obras maestras del cine contemporáneo porque se mezcla todas las religiones con la filosofía clásica. El protagonista principal Neo (Keanu Reeves) trata de simbolizar a un Ser extraordinario capaz de salvar al mundo de su amenaza latente (las máquinas). El argumento de la historia es una revisión de los libros de aventuras donde existe un héroe que es el prototipo de persona comprometida con hacer el bien, pero en esta ocasión los hermanos Wachowski crearon un héroe accidental que, sin comerlo ni beberlo, tiene la obligación de salvar la vida humana y librarla del dominio de las todopoderosas máquinas.

Toda obra que muestra un futuro imaginado tiene su lectura en el presente.The Matrix muestra un mañana en el que la tecnología ha superado a la vida y la muestra como el invasor; el hombre se convierte en esclavo de lo que antes eran sus esclavos dando al espectador otra lectura de la evolución un tanto tremendista pero muy aceptable… porque igual dentro de 300 años los seres pensantes de este planeta pueden llegar a ser las máquinas.

Así navegamos en estas tres películas: The Matrix (1999),The Matrix Reloaded (2003) y The Matrix Revolutions (2003) para dar cuenta de otra lectura mucho más acertada de lo que puede pasar. Puede ser también un trabajo para alertarnos sobre los peligros a los que nos podemos enfrentar si nuestros pasos hacia el mundo informático se salen de la herramienta de consulta.

Los robots creados por el ser humano pueden terminar gobernando el universo y condenando a todo lo que tenga vida; esto es a lo que conduce el pensamiento que nos ofrece el lado perfecto de la tecnología en un planeta donde están desapareciendo los libros de papel (que puede ser un augurio de lo que va a ocurrir si dejamos de ser humanos para ser máquinas).

Así se nos advierte, al ver está trilogía, que el ser humano puede dejar de serlo para convertirse en una máquina sin sentimientos movidos por las obligaciones programadas por los seres pensantes. Claro que esto es tan sólo una hipótesis de adonde se puede llegar yendo por el camino de la robótica.

Muchos pensarán que ofrece comodidad y libertad para actuar libremente y sí puede ser, puede que estemos más capacitados en un futuro, que aprendamos a utilizar nuestra mente para aprender a volar a cámara lenta – como se puede ver en está trilogía – pero hasta que llegue ese momento tenemos que actuar sabiamente.

La acción de la película empieza en Zion, una ciudad totalmente imaginaria en el que viven los descendientes que no han sido atrapados por la dictadura de las máquinas. Trata de ser una reflexión bíblica porque recuerda al peregrinaje de Moisés para alcanzar la libertad de su pueblo. En ese camino, Neo se topa con desafíos mentales y de fuerza interior para alcanzar su destino; en ese deambular lo acompañará Trinity (Carrie-Anne Moss) que simboliza el amor carnal y la lucha por sobrevivir.

The Matrix se mete de lleno en una atmósfera virtual que acompaña a la realidad, esta paradoja hace más interesante la historia sin olvidar en su metraje la acción de un submundo creado para la diversión del espectador.

Ha pasado más de una década de su estreno y todavía alimenta la imaginación y la intelectualidad de un mundo real que empieza a ser poco a poco de las máquinas.

Por eso, The Matrix fue un despertar de un letargo cinematográfico… Sí, cambió el cine de ciencia-ficción, pero también esta lectura sobre el futuro es mucho más. Nada es igual desde que está producción se coló en nuestras casas. La vida del planeta desde aquel momento se pudo ver de otra manera.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: The Matrix, una trilogía revolucionaria. 

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