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LA APUESTA POR EL FUTURO

LA APUESTA POR EL FUTURO

Este año podemos destacar como novedad que Nuevos Directores se haya desligado de la sección al que había pertenecido hasta ahora, Zabaltegi, para convertirse en una sección totalmente independiente y con personalidad propia. El nuevo director del festival de cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos y su equipo han decidido apoyar de esta manera a los nuevos talentos y por ello Nuevos Directores tiene el objetivo de convertirse en un lugar preferente en la búsqueda y captación de esos genios que aún están por descubrir. Por lo tanto, Nuevos Directores tiene la ambición de llegar a ser una cita ineludible dentro del marco del festival y así poder ofrecer un cine de calidad que nada tenga que envidiar a las demás secciones del certamen. Porque ya se sabe que autores como Malick o Tarantino nunca van a pensar en San Sebastián como primera opción para estrenar su próxima película, por ello es indispensable apoyar a los cineastas que están empezando. Todos los grandes han tenido que luchar muy duro para llegar a donde han llegado y en estos tiempos tan difíciles donde sacar un proyecto adelante se puede convertir en una auténtica pesadilla es más necesario que nunca promover el talento de los jóvenes creadores.

Pero es fácil decirlo y difícil llevarlo a cabo. Los próximos años podremos ver si la apuesta iba en serio o sólo era un farol. Esperemos que la intención de la nueva sección de que los jóvenes puedan sentirse valorados y que puedan seguir aprendiendo a hacer cine sea firme y que no tenga vuelta atrás. Para ello han dotado al premio de Kutxa-Nuevos Directores de 90.000 euros. Una buena cantidad para aquellos que quieran seguir apostando por un cine personal y de calidad. Este año los miembros del jurado que tenían que decidir cuál ha sido la mejor película de ésta 60 edición han sido la productora iraní Katayoon Shahabi que ha ejercido su labor como presidenta, el escritor y crítico Demetrios Matheou, el cineasta Radu Muntean, la escritora y catedrática vasca Lourdes Oñederra y la programadora Diana Sánchez.

LA VENCEDORA

Este año se han presentado a concurso 17 películas. La mayoría de ellas han tratado los mismos temas como pueden ser la incomunicación y la soledad, y aunque la muestra haya resultado gratificante es verdad que no ha habido una película que pueda ser considerada una verdadera obra maestra. Sin embargo, hay que admitir que los trabajos que se han presentado han sido arriesgados y valientes, y eso siempre es de agradecer. Primero vamos a citar a los ganadores de esta edición. El premio de Kutxa-Nuevos Directores ha ido a parar a manos del chileno Fernando Guzzoni por su ópera prima Carne de perro. Es una película que bebe de la tradición latinoamericana, por ello es una cinta lenta y minimalista, pero no por ello deja de ser una buena película. Es una arriesgada y personal obra como la que ganó el año pasado, El río que era un hombre del alemán Jan Zabeil. Es una proposición al que no estamos acostumbrados y no es de extrañar que los miembros del jurado joven le hayan dado menos de 4 puntos. Pero eso no significa que sea una mala película, ni mucho menos.

El personaje de Alejandro que está interpretado por el actor chileno Alejandro Goic (que también ha trabajado a las órdenes de Pablo Larraín en No) es un hombre peligroso y aunque no se sabe quién es exactamente está claro que tiene problemas. Un hombre desquiciado puede cometer locuras y puede dañar a la gente que tiene alrededor. La película genera desasosiego e inquietud y la amenaza se cierne en todo momento sobre el espectador que no puede dejar de preguntarse por el pasado del protagonista. La violencia puede estallar en cualquier momento y más después de observar atónitos cómo tortura a su perro. La tensión nos acompaña hasta el final.

DOS MENCIONES

Carne de perro ha sido la gran vencedora de la sección Nuevos Directores y el premio le permitirá estrenarla en España. Por otra parte, la peruana El limpiador recibió la mención especial del jurado junto a la iraní Parviz. Las dos son películas lentas, pero Parviz tuvo mejor acogida cuando se estrenó en el Kursaal. El limpiador es obra del jovencísimo director Adrián Saba, hijo de padre peruano y madre holandesa. Vivió en Madrid hasta los 5 años y después volvió a Perú con su familia. Después de estudiar cine en New York y con sólo 23 años decidió fundar su propia productora, así que, está claro que está dispuesto a seguir luchando por defender aquello en lo que cree. Y el jurado ha decidido recompensarle por su valentía y su determinación. El limpiador también trata de un hombre maduro, pero a diferencia de Carne de perro la repetición de las mismas acciones hace que nos transmita seguridad (en opinión de muchos, más que seguridad sería más bien hastío y aburrimiento). Parece que no pasa absolutamente nada, pero como en Amour el relato sigue avanzando aunque el espectador se distraiga pensando en otras cosas. Es una película que puede recordarnos a Whisky de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, uno de los hitos del cine uruguayo de los últimos años.

Eusebio (Víctor Prada) es un hombre solitario y tranquilo que no tiene ninguna ilusión en la vida. La monotonía es parte de su vida y al parecer hace mucho que dejó de buscar. Ha tenido que aceptar que la vida es dura, y que no hay nada más aparte de trabajar, comer y dormir. La resignación se ha adueñado de él por completo. Trabaja limpiando la sangre que dejan tras de sí los asesinatos y muertes que acontecen en la ciudad. A pesar de ser una historia mínima el autor imagina un escenario apocalíptico donde una especie de virus está aniquilando a la población. Pero un día la vida de Eusebio dará un vuelco inesperado aunque parezca que nada haya cambiado. Las acciones cotidianas siguen su curso y la repetición hace que el cambio se diluya. Tendrá que hacerse cargo de un niño huérfano y se dará cuenta de que su corazón ha vuelto a latir de nuevo.

Parviz es la segunda película del iraní Majid Barzegar y el director ha querido dedicársela a su compatriota Jafar Panahi. Es realmente asombrosa y nadie podría imaginar que los acontecimientos pudieran tomar esa otra dirección en la segunda parte del metraje. Parviz es una de esas obras que tienen que combatir los prejuicios que puedan tener los espectadores. Al principio todo parece indicar que estamos ante una obra lenta y minimalista, pero cuando te has dado cuenta estamos ante otra película bien distinta. Parviz es un hombre de unos 50 años y todavía sigue viviendo con su padre. Pero un día al llegar a casa se encontrará con una mujer que al parecer va a convertirse en la esposa de su padre. Éste le pide amablemente que deje su casa para que ellos puedan estar a solas. Parviz nunca ha tenido un trabajo y tampoco parece que pueda a aspirar a tener esposa, por eso se encarga de hacer recados para los vecinos. Pero con la nueva situación va a verse obligado a cambiar su forma de vida. Todos le consideran un fracasado y un inútil que es incapaz de salir adelante por su cuenta, pero Parviz va a demostrarles que se equivocan. Un film sorprendente que dejará boquiabiertos a más de uno.

PELÍCULA FASCINANTE

Para terminar con el repaso de lo más destacado de la sección, voy a hablaros de Silent City, una película que fascinó a muchos. Se trata de la segunda película de la cineasta y escritora Threes Anna, que ya presentó en San Sebastián su anterior trabajo titulado The Bird Can’t Fly hace 5 años, y trata sobre una chica holandesa que viaja a Japón para que pueda aprender a cortar pescado con el maestro Kon, el mejor del mundo. Aunque la intención era buena, la película no logra su principal objetivo que es regalar escenas poéticas y a la vez oníricas al público. Se puede afirmar que más que fascinación genera perplejidad e incredulidad. Pero exceptuando esas escenas que pretenden ser fantásticas, la historia resulta bastante atractiva. Como Lost in Translation de Sofia Coppola quiere hablarnos de lo complicado que resulta desentrañar el alma del pueblo japonés. A pesar de la globalización la personalidad de cada pueblo sigue siendo un misterio insondable para los que no pertenecen a ella. Se necesita tiempo y paciencia para poder descifrar los códigos de una cultura extraña y Silent City nos muestra de una manera eficaz lo difícil que puede resultar convertirse parte de un universo al que no perteneces. Parece que en la pantalla grande Japón y la incomunicación se han convertido en compañeras inseparables. 

BEÑAT EIZAGIRRE INDO.-

Pie de foto: Silent city, película revelación en Nuevos Directores.

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