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LA PESCA COMO ACTO DE FE

LA PESCA COMO ACTO DE FE

Lasse Hallström se ha caracterizado a lo largo de su carrera por hacer un cine de corte intimista en el que importan más las personas y sus emociones y sentimientos más profundos. Este es el caso de tres de sus películas esenciales: ¿A quién ama Gilbert Grape?; Las normas de la casa de la sidra y Chocolat.

La pesca del salmón en Yemen no es una excepción. La película narra las vicisitudes deL doctor Alfred Jones (¿un homenaje implícito a Indy?), Ewan McGregor, un funcionario del ministerio de agricultura británico, para llevar a cabo un extraño proyecto-capricho de un jeque yemení. Se trata de la introducción de salmón salvaje para practicar la pesca deportiva, dotando para ello al país de las infraestructuras de ingenieria y consiguiendo las condiciones fluviales necesarias en pleno desierto. Además de la complicidad y apoyo financiero del jeque contará con el de Harriet (Emily Blunt), una competente asesora de la empresa Fitzharris & Price.

Aparte del curioso periplo para llevar a cabo tan extraño proyecto, la película se centra en las vidas personales y sentimentales de los protagonistas con cada una de sus parejas. Él casado con Mary, una mujer de negocios que acepta un trabajo en Ginebra y ella que ha iniciado un noviazgo con Robert, un soldado destinado a Afganistán.  

La parte más acertada del film es su ácida visión del mundo de la política, donde hace gala de un humor muy brittish en la línia de la serie Sí, Primer Ministro. A través de la asesora del Primer Ministro británico, interpretado muy convincentemente por Kristin Scott Thomas, una mujer muy perspicaz capaz de sacar partido a cualquier situación para favorecer al Ministro y de crear la noticia poniendo a la prensa de su lado, asistimos a algunas de las mejores y más divertidas escenas de la película.

En cambio, la parte melodramática y romántica de la cinta resulta un poco alargada y forzada en muchas situaciones, pues no acaba de surgir la química necesaria entre los personajes de Ewan McGregor y Emily Blunt -a pesar de los esfuerzos, sobre todo de ella-.

Algunos momentos que pretenden ser mágicos y especiales resultan un poco increíbles o simplemente bellos estéticamente (la salvación del jeque; la "aparición milagrosa" del soldado, los planos finales, etc.) 

Así pues, Lasse Hallström, trata de crear una fábula donde la fe y la ilusión que uno pone en un proyecto es el pilar esencial para cambiar el rumbo de toda una vida, pero la trama se queda un poco en tierra de nadie y el director no consigue transmitirnos emociones verdaderas como en otros de sus trabajos anteriores. 

En definitiva, una entretenida cinta que parte de una curiosa e interesante premisa argumental pero que, lamentablemente, no consigue eclosionar en el resultado final.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: El jeque y el doctor Jones, mucho más que pescar en el río de la vida.

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