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LAS ANSIAS DE SUPERACIÓN POSITIVA

LAS ANSIAS DE SUPERACIÓN POSITIVA

En 2007, Daniele Luchetti nos sorprendió gratamente con Mi hermano es hijo único (Mio fratello è figlio unico), la historia de dos hermanos (interpretados con convicción por Elio Germano y Riccardo Scamarcio), a caballo entre los décadas de los 60 y 70, sus problemas y alegrías, sus ideas políticas, etc. Tres años más tarde construyó La nostra vita, película que esta semana nos llega con retraso a las cartelera. En ella vuelve a contar con su actor fetiche, Elio Germano, quien ganó la Palma de Oro en Cannes al mejor actor en 2010.

La trama se centra en Claudio (Elio Germano), un padre de familia de clase trabajadora que lleva una vida normal junto a su mujer Liliana (Stephania Montorsi), que está embarazada de su tercer hijo. Hasta que un día, el destino les juega una mala pasada. Entonces, este hombre tendrá que sacar adelante su vida y la de sus hijos, con esfuerzo, tenacidad y mucha dosis de optimismo y superación personal. Pero no estará sólo en la lucha, sinó que sus hermanos Piero (Raoul Bova) y Elena (Isabella Ragonese) y varios amigos, harán una piña para ayudarle.  

La película, aparte de la trama personal de superación personal y familiar del protagonista, un increíble Elio Germano, sensible, convincente en todos sus estados de ánimo (sólo hay que ver cómo llora, capaz de emocionar al espectador más reticente), también es un reflejo de la situación laboral y socioeconómica de Italia y, por ende, del resto de Europa. Los "chanchullos" en el mundo de la construcción, el problema de la inmigración ilegal, así como la "necesaria" integración de estos nuevos trabajadores/personas en el país de acogida, es tratado de forma realista y, a la vez, bastante acertada.  

Así pues, con un guión lleno de matices y unas interpretaciones muy naturales, la película consigue acercar esta historia llena de humanidad y de problemáticas personales y sociales al espectador, pero no opta por el tremendismo, la amargura y el pesimismo, como sí hace Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, sinó por su reverso más luminoso: la superación personal de las circunstancias dramáticas adversas a través de la lucha personal y la solidaridad fraternal y colectiva, con grandes dosis de optimismo. Con mucho trabajo y pocas lamentaciones, con la unión familiar y la integración social como banderas. Como debería ser siempre en la vida. Una gran lección vital.

SONIA BARROSO.-

Pie de foto: Claudio y su hermana, unidos en lo bueno y en lo malo.

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