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EL NAUSEABUNDO DEAMBULAR DE UN JOVEN MULTIMILLONARIO

EL NAUSEABUNDO DEAMBULAR DE UN JOVEN MULTIMILLONARIO

Cosmópolis, de David Cronenberg es, desde mi punto de vista, una de las películas más fallidas del interesantísimo realizador de Una historia de violencia, Promesas del Este y Un método peligroso. En esta ocasión, la película, basada en una novela de Don DeLillo, es el nauseabundo deambular de un joven multimillonario, interpretado con convicción por Robert Pattinson, alienado del mundo exterior en su limousina viviendo el dia más caótico y revelador de su vida. Aparte de un creíble Pattinson, hay un amplio e intereresante espectro de personajes secundarios, interpretados por Juliette Binoche, Samantha Morton, Matthieu Amalric (ojo a su breve, pero genial intervención) y Paul Giamatti, entre otros.

La cinta contiene muchos mensajes y parlamentos de los personajes, que pretenden hacernos reflexionar sobre la actual economía, los problemas del capitalismo salvaje e incluso sobre la violencia. No obstante, la puesta en escena es fría emocionalmente y, al espectador, le cuesta entrar en la historia y conectar con ese "pobre niño rico" quien, teniendo el mundo a sus pies, vive en un estado de angustia e infelicidad permanente, sin sentir nada, ni siquiera dolor. Sólo en un par de secuencias del film comprobamos que el joven multimillonario no es de piedra. 

Así pues, otra vez, como ya pasara en Mátalos suavemente, en Cosmópolis se vuelve a poner en jaque a la sociedad occidental actual, que sufre una degradación moral y una falta de valores cada vez más preocupante. Eric Packer, el personaje de Pattinson, vive como un ser condenado, sin alma y sin sangre en las venas, vampirizado en su mundo de dinero, cifras astronómicas, datos macroeconómicos, altas finanzas y furtivos encuentros sexuales, la mayor parte de su tiempo dentro su limousina, que le aisla de los peligros del mundo exterior, refugiado en este búnker con ruedas, nada puede pasarle, nada le perturba, se siente protegido.

Eric vivirá un frenético día de trabajo, placeres mundanos, turbas agitadas y con la sensación de peligro, de soledad y de muerte acechándole. ¿Conseguirá sobrevivir? ¿Cambiará de actitud frente a la vida? Hemos de reconocer que, a pesar de algunas escenas brillantes, la película no nos ha dejado muy buen sabor de boca. Quizás es lo que Cronenberg pretendía al filmalrla: que nos quedásemos en la nada existencial del individuo postmoderno.

SONIA BARROSO.- 

Pie de foto: Robert Pattinson es Eric Packer, un joven magnate alienado en su limousina.



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