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AL OTRO LADO DE LA TIERRA DE LAS SOMBRAS

AL OTRO LADO DE LA TIERRA DE LAS SOMBRAS

He de confesaros que nunca he sido una ferviente admiradora del cine de Joel y Ethan Coen. Me da la impresión que en muchas de sus películas les falta encontrar el tono de la historia y, a menudo, sus personajes son demasiado ridículos o frívolos para resultar interesantes o meramente creíbles.Incluso en Fargo, considerada una de sus obras más célebres, esto se cumple. 

Por ello mismo, conforme avanzaba el metraje de Valor de ley todos mis prejuicios previos se fueron desmontando uno a uno.

La fuerza de esta historia radica en la contundencia de su argumento, pues ya al inicio de la película reza una máxima de los Proverbios bíblicos "huye el impío sin que nadie lo persiga". No obstante, en la testarudez y determinación de la niña protagonista, Mattie Ross (interpretada con brío por Hailee Steinfeld) ya queda claro que la película promete y que el cobarde que ha matado a su padre, de un modo u otro, no va a quedar sin castigo. 

Otra de las bazas del relato es la relación que se establece entre Mattie y Rooster Cogburn (un estupendo Jeff Bridges), un alguacil de vuelta de todo y de gatillo fácil, bebedor y charlatán, que transita en la delgada línea que separa lo legal de lo que no lo es. Esta relación va evolucionando hasta convertirse en dos iguales cuando Mattie no vacila ni en el momento de dormir al raso ni tiembla a la hora de coger un arma. Es parte de su tránsito de la infancia a la madurez.

El paisaje cobra vida propia, pues en la tierra fronteriza, el reino de las sombras en el que ambos se adentran para buscar justicia, aparte de desolación, sólo cabe la Ley del Talión, "ojo por ojo", que le ha costado a Cogburn el ser tuerto. En esta tierra, en la que incluso los cadáveres y despojos que encuentran por el camino son moneda de cambio, transitan muchos personajes fronterizos, desde bandoleros hasta indios, pasando por un doctor que se protege con la piel de un oso, de reveladora presencia en el devenir de los acontecimientos. 

Como un western contiene todos los géneros posible, también el film transita por todos ellos, desde el drama familiar, el thriller e incluso las comedias "buddy movies", en la relación que se establece entre Cogburn y el ranger LaBoeuf (Matt Damon). Esto, junto con la aparición de algunos personajillos claramente "coenianos", logran quitar tensión a la película y ayudan a saborearla mejor. 

A Valor de ley, pues, no le sobra ni le falta nada, especialmente en su tramo final, que nos deja sin aliento por su ritmo narrativo y el calado emocional de muchos momentos, que nos dan un regusto de gran clásico contemporáneo. Un peliculón para quitarse el sombrero, aunque no vivamos en el Lejano Oeste.

SONIA BARROSO.-

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