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NEIL JORDAN Y LO ONÍRICO

NEIL JORDAN Y LO ONÍRICO

Lo primero que los auténticos cinéfilos se dan cuenta cuando ven una película del cineasta irlandés Neil Jordan (1950) es que es un director diferente a los demás, se psicoanaliza con sus personajes y hace poesía en imágenes entre oleadas de onirismo pero sin olvidar los problemas de su sociedad.

Desde Juego de lágrimas (1992) la obra que le hizo muy conocido ha sido un referente para los filmes sórdidos posteriores, pero Juego de lágrimas es mucho más que eso; Neil Jordan se adentró a analizar un tema candente, por aquel entonces, en su país EL IRA. Es interesante verla porque toda ella refleja un patetismo a través de la fotografía y el argumento que intuimos que lo que estamos viendo no se puede olvidar tan fácilmente.

Ahora, volviendo al presente cinematográfico, hemos sabido que le van a dar el premio honorífico en la 45 edición del festival de cine fantástico de Sitges, esa noticia me da pie para analizar algunos trabajos suyos que quieren huir de las historias realistas para meterse dentro de un mundo que pocos pueden explorar.

ENTREVISTA CON EL VAMPIRO Y EN COMPAÑÍA DE LOBOS

El titulo más recordado de Neil Jordan en este género es: Entrevista con el vampiro (1994), basada en las novelas de Anne Rice y con un reparto encabezado por Tom Cruise y Brad Pitt. Es una historia de vampiros, pero los vampiros son una excusa para contar 200 años de vida de la humanidad, por eso es algo más que una lectura del mito vampírico. En está obra, el cineasta nos enseña criaturas que salen de las leyendas urbanas, pero como si fuesen de carne y hueso y con sentimientos, llegándonos a enamorar del vampiro más malvado Lestat de Lioncourt.

Años después de su estreno Entrevista con el vampiro es una cinta que no ha envejecido y que sigue siendo utilizada como ejemplo de lo que puede ofrecer una obra del género fantástico mezclada con la realidad. También es interesante porque es inusual huir del mito de Drácula para contar el relato de otros vampiros menos conocidos, pero que pueden ser un soplo de aire nuevo para los espectadores.

No dudo que fue un cambio para el cine en general porque la historia era rompedora en una industria conservadora en estructuras y en técnica. Entrevista con el vampiro fue también la culminación de un salto cinematográfico entre las modas que se hicieron de los 80 a los 90, así el cine superó sus propias barreras y entendió que dentro de los filmes de vampiros se podía hacer algo más que Drácula.

En compañía de lobos (1984) fue una de sus primeras cintas y puede que la más fantástica, porque en ella se examina el mito del hombre lobo. Si vamos más allá de la simple metáfora, en esta obra se puede apreciar lo onírico de Neil Jordan porque si la miramos desde un plano critico nos damos cuenta que estamos a caballo entre dos mundos que al final se juntan en uno; es una pena porque hoy en día este interesante estudio ha quedado casi en un segundo plano dentro de su obra posterior.

El ambiente de está película es salvaje (¡un viaje a través del tiempo!) para conocer las emociones y las miradas de los hombres lobos, pero también puede ser una exploración sobre la infancia de Neil Jordan. A veces, tiene toques de terror que llenan la pantalla de atroces pesadillas que dejan al espectador con la sensación de un mal sueño seguido de aullidos insoportables de hombres lobo capaces de rompernos el alma en pedazos.

Después de vampiros y hombres lobos, Neil Jordan por fin va a ser reconocido por su aventura en el género fantástico. El tiempo sólo dirá lo que será este creador para la historia del séptimo arte y si será recordado en el futuro.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

Pie de foto: Neil Jordan recibe a estas horas el Gran Premio Honorífico del Festival de Sitges.

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