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ROMANTICISMO A LA ANTIGUA USANZA

ROMANTICISMO A LA ANTIGUA USANZA

Manoel de Oliveira es un director de otra época. Y no sólo por su edad, 103 años (fijaos que podría ser el padre de Woody Allen o de Clint Eastwood), sinó por su particular manera de acercarse al cine. 

En El extraño caso de Angelica, presentada el año pasado en la sección Un certain regard en Cannes es un canto al gusto por el modo de vivir y de trabajar de otro tiempo. No en vano, el protagonista y nieto del director, Ricardo Trepa (quien ya apareciera en Singularidades de una chica rubia) es Isaac, un fotógrafo de vestimenta y manera de trabajar antigua que le interesan para su trabajo los agricultores que están faenando en las vides con su azada, sin maquinaria de por medio.

Este "hombre y sus circunstancias", como decía Ortega y Gasset, queda ensimismado con la presencia de una chica de casa bien que ha fallecido de manera inesperada y a la que tiene que fotografiar, interpretado por Pilar López de Ayala, en su papel más sereno y silencioso hasta la fecha. Y hasta ahí podemos desvelar. 

De ritmo pausado, y con música de piano, Oliveira parece querernos decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pues, a pesar de estar ambientada en el momento actual la película tiene una estética muy clásica y atemporal y no aparecen referencias a las tecnologías actuales. Se trata pues, de una fábula de corte clásico y con un tono meláncolico y romántico que impregna todos y cada uno de los movimientos de la cámara y de las decisiones del protagonista.

Una obra, no para todos los públicos, pero sí para los que aprecien la delicadeza de la puesta en escena, el diálogo sin artificios y el romanticismo a la antigua usanza.

SONIA BARROSO.- 

Pie de foto: Pilar López de Ayala, en su papel más sereno y silencioso hasta la fecha.

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