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TRES DÍAS DE BUEN CINE EN DONOSTIA

Esta es la crónica de una ciudad costera del Norte de España, el último fin de semana de septiembre y cómo lo vivieron dos cinéfilos-periodistas en una de las experiencias cinematográficas más memorables que recuerdan.

Empezamos bien, con la rueda de prensa de Ben Affleck para su tercer film, Argo, junto a Alan Arkin. Argo es la película más política y más alejada del entorno que Affleck conoce, de Boston a Iraq y, también, la más aplaudida después de Adiós pequeña adiós y The Town. Lo cierto es que, todos los afortunados que la puedieron ver creen que respira a Oscar por los cuatro costados. Lo que sí que es: un buen thriller efectivo que homenajea a las películas de suspense de los años 70. Alan Arkin, uno de sus protagonistas, estuvo todo el rato bromeando junto al realizador bostoniano de 43 años y defendieron la película delante de un auditorio de periodistas y fotógrafos bastante lleno y entregado.

De las películas que hemos visto en tres días, os vamos a destacar siete, tres de Sección Oficial y cuatro de Zabaltegi. En sección oficial hemos visto dos de las cintas que más nos han cautivado, por muy distintos motivos. Dans la maison, de François Ozon respira cine en mayúsculas por todos y cada uno de sus fotogramas, coge al espectador, lo adentra en la trama, lo atrapa y no lo suelta hasta los créditos finales. Inteligente, divertida, este cóctel comedia sobre la educación y la escritura, melodrama y thriller familiar sorprende por su original planteamiento, en el que ficción y realidad, imaginación y escritura se estremezclan formando una película perfecta. Es inteligente y todas las piezas encajan, sea en la pantalla o en la mente del espectador, obligado a tomar parte en los acontecimientos que se relatan. Cuando Ozon se acerca a Chabrol, cautiva. También ayuda el buen hacer de su reparto: desde un Frabrice Luccini, que interpreta a un profesor de literatura hasta su esposa, Kristine Scott-Thomas, pasando por un joven Ernst Umhauer -que no recuerda a un jovencito Benoît Magimel- o Emmanuelle Sagnier, como madre de su mejor amigo y su "literario" objeto de deseo. 

Lo nuevo de Fernando Trueba, El artista y la modelo es también cine en mayúsculas, filmada de manera delicada y sensible, esta historia sobre la belleza, el arte y el sentido de la vida en general, nos fascina y nos conmueve a partes iguales. Perfectos también sus actores, el veteranísimo Jean Rochefort, como escultor y pintor y la catalana Aida Folch, como su modelo. 

La tercera en discordia sería Firefox, un curioso retrato de un grupo de quinceañeras norteamericanas en la década de los 50 que formaron una especie de hermandad secreta y aprendieron a vivir sin hombres, bajo sus propias reglas. Este film de Laurent Cantet (La Clase) tiene entre sus aciertos, un nutrido grupo de actrices jóvenes en estado de gracia y momentos realmente sorpredentes. Lo peor: su duración, dos horas y veintintrés minutos, que acaban agotando al espectador en muchos instantes.

ZABALTEGI PERLAS

En Zabaltegi, cuatro cintas también muy distintas entre sí. La esperada Après Mai, de Olivier Assayas, nos decepcionó. Su fresco de la juventud post-mayo del 68, no es lúcido ni profundo, sinó disperso, caótico y desordenado como son las vidas de sus cuatro protagonistas. No engancha al espectador y sólo tiene breves destellos de gran cine en alguna secuencia poética. La chilena No, de Pablo Larraín, con Gael García Bernal, nos ofrece en un tono desenfadado y en muchos momentos cómico, cómo se gestó la campaña publicitaria y todo el proceso que culminó en 1988 con un referéndum en contra de Pinochet. Hay momentos muy divertidos y se ve con facilidad, lástima que algunas secuencias sean demasiado repetitivas y no ayuden a agilizar y a hacer avanzar la trama. Por otra parte, Salvajes, de Oliver Stone, cumple lo que promete: tres jóvenes y atractivos enamorados (Taylor Kitch, Aaron Johnson y Blake Lively), un nutrido grupo de malos malotes, capitaneados por una estupenda Salma Hayek y un repusivo Benicio del Toro, además de un agente federal venido a menos, John Travolta enfrentados en una historia de sexo, drogas y mucha violencia. Lástima que el final nos convenza tan poco... Por último, El impostor, de Bart Layton, un curioso documental sobre un joven francés, usurpador de identidades, que se hizo pasar por el hijo adolescente desaparecido en Linares de una familia de Texas. La historia es apasionante, aunque falla un poco la manera de narrarla, pues no acaba de enganchar del todo al espectador. 

Como diría uno de los protagonistas de Dans la Maison, À suivant (continuará...)

SONIA BARROSO.-

Valoración: Una auténtica joya: Dans la maison, de François Ozon, huele a premio por los cuatro costados. Para nosotros la Concha de Oro sería muy merecida.

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